El estudio de los OVNI presenta su lado oscuro. Entre estudiosos del tema y testigos de aterrizajes Gray Barker y James E. Moseley recopilaron más de 600 casos de personas que fueron obligadas al silencio. Otros, cesaron en sus investigaciones. Algunos —demasiados— murieron. Por otra parte, la postura oficial de los distintos gobiernos —de cara a la opinión pública— es de descrédito o en el mejor de los casos de silencio sobre el tema, y una nota de la redacción de la revista italiana Alaya, de enero de 1968, afirma que desde 1955 los gobiernos se han comprometido a guardar silencio sobre la realidad de los OVNI.
Pero mucho antes ya han existido sociedades que se habían comprometido a guardar silencio, generación tras generación, sobre las realidades cuya transmisión secreta a través de los siglos había dado vida precisamente a esas comunidades. Son sociedades que han nacido gracias a la posesión de unos conocimientos que no debían trascender a la masa, y que siguen viviendo gracias a la necesidad de conservar para el hombre esos conocimientos. Y ese mundo paralelo, esa realidad paralela de las comunidades secretas, de la cábala, del esoterismo, de lo arcano, parece encontrarse con ese otro mundo, con esa otra realidad también paralela a nuestro quehacer sobre la tierra: con la realidad de «ellos».
El mismo interrogante vale para ambos casos: ¿Por qué debe mantenerse en silencio la realidad de los oprimidos? ¿Por qué debe mantenerse en silencio la realidad conocida por las hermandades secretas?
Ya el consejo dado por el célebre papiro Harris rezaba: «¡Cerrar las bocas!», y Fulcanelli da fin a su libro El misterio de las catedrales recomendando que «en la Ciencia, en el Bien, el Adepto debe siempre CALLAR».
Los griegos por su parte, al igual que los egipcios en el culto a Isis, guardaban un silencio absoluto sobre los misterios del culto de Ceres. La revelación del secreto de estas prácticas a los profanos se castigaba con la muerte.
De Isis afirma, a su vez, Fulcanelli, que es la madre de todas las cosas, que las lleva en su seno, y que sólo ella es la dispensadora de la Revelación y de la Iniciación. «Isis, Ceres, Cibeles: tres cabezas bajo el mismo velo», y «singular analogía hermética: Cibeles» —madre de los dioses— «era adorada en Pesinonte (Frigia) bajo la forma de una piedra negra que se decía haber caído del cielo».
Igual que la Caaba —los del país de Saba, o de Caba, son los cabalistas mismos—, la famosa piedra negra caída del cielo…
Con las estatuas de Isis se relacionan más tarde las vírgenes negras. Bigarne observa que Isis antes de la concepción «es, en la teogonía astronómica, el atributo de la Virgen que varios documentos, muy anteriores al cristianismo, designan con el nombre de virgo partitura; es decir, la Tierra antes de su fecundación, que pronto será animada por los rayos del sol».
La Tierra-madre, los rayos del Sol, las piedras negras.
Quienes se han dedicado al estudio del fenómeno OVNI en la antigüedad conocen una leyenda inca de Tiahuánaco —El calendario que figura en la Puerta del Sol de Tiahuánaco se ha identificado como el calendario de Venus—, según la cual de una nave dorada descendida de la «gran estrella esplendorosa» surge Orejona, que construyó, con piedras negras procedentes de su planeta, el primer templo de la isla del Sol. Orejona debía cumplir la misión de convertirse en madre de la Tierra. Estas analogías nos hacen sospechar una leyenda hermética inca.
Pawels y Bergier razonan de este modo: «es posible que lo que llamamos esoterismo, cimiento de las sociedades secretas y de las religiones, sea el residuo difícilmente comprensible y manejable
de un conocimiento muy antiguo, de naturaleza técnica, que se aplica a la vez a la materia y espíritu»
; y apuntan hacia el probable peligro que entraña para toda la Humanidad el supuesto de
que estos conocimientos llegaran a manos irresponsables.
Por otra parte, en un editorial del número de julio-agosto de 1963 del desaparecido boletín «Informationen» de la «Gesellchaft für Interplanetarik "Austria"», leemos: «existe en la Tierra un
mito que se adaptaría a los propósitos de los "espaciales" y bajo cuya influencia podría dar resultado el reclutamiento de "ayudantes". Desde siempre. Nos referimos aquí a una sociedad que hace
siglos ya se vanagloriaba de preparar la reforma de "todo el ancho mundo" y cuyos miembros no sólo se reunían en una "fortaleza suspendida en el aire", sino que se ocupaban de el "trabajo" en
todo el sistema solar y poseían además "mil piezas" que harían palidecer de envidia a nuestros técnicos actuales»
.
El nombre de esta sociedad no hace al caso…, pero la posibilidad de su existencia sigue siendo de interés. Como caso típico, como ejemplo.
Con el estudio de los OVNI «estamos rozando el ocultismo de la doctrina agnóstica, las teorías rosacrucianas, el budismo, la teosofía...», le dice Gordon Creighton a Carlos Murciano que, en tanto que Paul Misraki señala que Henry Sérouya, en su estudio sobre la Kábala, «precisa que el conocimiento del "carro de Dios" (!) no debía jamás ser transmitido por escrito, sino sólo de manera oral a aquellos que se mostraran dignos; es decir, a un pequeño grupo que había alcanzado previamente un grado de iniciación superior».
El tema que nos ocupa ahora es complejo, tan universal —en perspectiva terrestre—, que únicamente tendremos ocasión de rozarlo furtiva e incompletamente, y además de forma aparentemente bastante confusa.
En su libro Los platillos volantes y los dioses, John Michell estudia transfiguraciónes de serpientes entre los pueblos antiguos, figuraciones que se revelan como interpretaciones veladas de naves volantes extraterrestres, lo que nos remite a Quetzalcoatl, que quedaba simbolizado por una serpiente con plumas. En Tula, la ciudad consagrada a Qetzalcoatl, se levanta una pirámide consagrada a Venus, ya que ambos eran una sola deidad. Quetzalcoatl, finalizada su labor civilizadora, huyó por los aires, fue por el espacio de un lado a otro, y se convirtió en el planeta Venus, con el nombre náhuatl de la «estrella que echa humo». Una serpiente voladora que es una estrella. Un cohete que se aleja hasta convertirse en sólo un punto luminoso en el cielo... y echa humo.
Quetzalcoatl era en América un agente unificador del Cosmos cuyo signo era la cruz, que trajo riquezas y cultura desde Oriente..., circunstancias que nos hacen recordar que existe también una hermandad de filósofos herméticos que se autodenominan inmortales, iluminados e invisibles, y afirman ser los agentes predestinados para la futura reforma general del Universo y para el establecimiento de la paz universal —obsérvese los paralelismos con Quetzalcoatl—, cuyo signo es la rosa y la Cruz, y de la que un libro de Valentín Andreae cuenta que fue fundada —la leyenda no debe ser histórica, pero obedece sin duda a una intención concreta— por un tal Christian Rosencreutz, que aportó sus conocimientos del Oriente…
Es la misma sociedad de la que nos hablaba el editorial citado del boletín «Informationen», afirmando de ella que sus miembros eran convocados en una fortaleza suspendida en el aire.
El historiador Serge Hutin escribe de esta sociedad que constituye la colectividad de los seres llegados a un estado superior a la humanidad corriente, «poseedores por ello de los mismos caracteres interiores que les permiten reconocerse entre ellos».
Surge la pregunta: ¿Son determinadas hermandades secretas, herméticas, las encargadas de mantener el contacto —siempre— entre la humanidad y «ellos»? ¿Son sus miembros —ya sea consciente o inconscientemente— los auténticos «hombres contacto»?
Existen por otra parte numerosas razones —cuyo desarrollo no es posible en el limitado espacio de este artículo— que hacen sospechar el origen de la construcción de los templos a partir de la visión real de máquinas volantes descendidas a la tierra en la antigüedad. El templo quiere ser imitación forzosamente inmóvil de la morada real móvil —volante— de la «divinidad». De ahí la gran importancia que presumimos tiene para el ufólogo la existencia de comunidades que transmiten en secreto, durante siglos, las normas por las que debe regirse la construcción de los edificios sagrados.
Podemos mencionar aquí también a la Orden del Temple. «¿Trajeron de Jerusalén, como se ha dicho, arcanos de artesanía antiquísima en lo que se refiere a la arquitectura? ¿Influyó en ellos la visión del antiguo templo de Salomón, reconstruido en mezquita, con su planta octogonal? ¿Hubo, además, alguna sabiduría matemática escondida que el Occidente no conocía entre los muchos documentos, folios y papiros que los cruzados hallaron en la Ciudad Santa? ¿Venía todo ello a través de Israel, desde el antiguo Egipto? Todo es conjetura sobre estos aspectos. La alquimia pareció ser otro de los renglones favoritos de la Orden. ¿Pero qué era la alquimia sino un intuitivo tanteo de lo que hoy es asignatura corriente en las universidades? El vulgo llamaba magia, con cierto tono entre temeroso y admirativo, a estas investigaciones, reservadas únicamente a los iniciados, como hoy ocurre con los expertos nucleares, también al abrigo de un riguroso secreto oficial…» «Pero el poderío económico, las exenciones, el monopolio de ciertas transacciones, todo ello llevaba fatalmente al choque con el estado; es decir, con la Corona de Francia. Allí acabó el Temple. Allí también comienza su misterio. Reservado fue todo: los procesos, los interrogatorios, el secuestro de sus bienes por el monarca; las mil y una acusaciones que se formularon contra los caballeros de la Orden en sus distintos grados y jerarquías...» «… Veraces historiadores aseguran que la obra persistió en la sombra hasta desembocar por vías recónditas en los albañiles del otro templo: el de la masonería.»
Bien, hemos entrado en una frase interesante: las hermandades secretas, herméticas, tienen algo muy importante que ver con la construcción de edificios sagrados. Y el templo, el edificio sagrado, se nos aparece como inspirado en un aparato volante de la «divinidad»: en un aparato volante de «ellos». Prosigamos, pues, en nuestra búsqueda de posibles conexiones.
La unión de los dos triángulos del fuego y del agua, o del azufre y del mercurio reunidos en un solo cuerpo, engendra el astro de seis puntas, el Sello de Salomón, también llamado Sello de Hermes, jeroglífico de la Obra por excelencia y de la Piedra Filosofal realizada.
Fulcanelli señala que este símbolo es la misma Estrella de los Magos. Y después de enfocar el misterio de la Estrella de los Magos desde los más variados ángulos, lo único que podemos afirmar al cabo de casi dos mil años de su aparición, es que la susodicha «estrella» sigue siendo para nosotros, con todas sus letras, un objeto volante y luminoso no identificado.
Aparece íntimamente ligado a todo esto la cábala fonética.
Conocido de todos los interesados en el tema es el pasaje en que Jonathan Swift , el singular deán de San Patricio, en boca de Gulliver, nos refiere la visión que éste tuvo de la «isla volante», un «cuerpo movible y opaco, muy grande, que parecía fluctuar en el aire», cuya base era «plana, compacta y resplandeciente». Los Viajes de Gulliver datan de 1727, y Swift relata en ellos que la famosa «isla volante», tripulada por seres inteligentes, basaba su movimiento en las leyes del magnetismo —las mismas en que parecen basarse los OVNI observados en la actualidad—, al tiempo que anuncia que Marte posee dos satélites, cuyos parámetros indica con asombrosa exactitud. Pero resulta que los susodichos satélites de Marte no fueron descubiertos por la ciencia «oficial» hasta el año 1877 —siglo y medio después de hablarnos de ellos el deán de San Patricio (!)— y que, además, uno de ellos (Fobos), es muy probablemente un satélite artificial.
Swift era un iniciado en los conocimientos que proporciona el Gay saber, la Gaya ciencia, la Lengua de Corte entre los antiguos incas (recordemos las analogías entre la Orejona de la leyenda inca y Isis, Ceres y Cibeles) o sea, el argot, la cábala hablada.
Nos informa Fulcanelli que los argotiers, los que utilizan el argot (lengua particular de todos los individuos que tienen interés en comunicar sus pensamientos sin ser comprendidos por los que les rodean), lengua en que se expresaban todos los iniciados, son descendientes herméticos de los argonautas , los cuales, a bordo de la nave Argos —nombre que indica la rapidez o la blancura luminosa—, fueron en busca del Vellocino de Oro, que Frixos había ofrecido a Aetes, hijo del Sol, después de que un carnero, con el vellón de oro, le transportara, atravesando los aires y los mares, a la isla de Aea, país donde «los rayos del sol se encierran en una cámara de oro».
Y bajo el signo del carnero, bajo el signo de Aries, el 12 de abril, se celebraban en Roma las Cereales (en honor de Ceres —recordemos una vez más la analogía Ceres-Isis-Cibeles-Orejona). En las procesiones llevaban un huevo. Y de huevos celestes brotaron a la vida los dioscuros Cástor y Pólux, que formaban parte de la expedición de los argonautas, y que fueron colocados por Zeus como estrellas (pensemos en Qetzalcoatl) en el firmamento. Por último, digamos que las figuras de huevos celestes de los que emergen, en distintas leyendas y mitos antiguos, determinados personajes, caen fácilmente bajo el enfoque de naves espaciales, de cápsulas espaciales, de las que emergen unos tripulantes de las mismas. La forma de huevo es muy frecuente en casos de OVNI recientes (Valensole, Socorro, etc.)
Volvamos al argot. lo hablaban los frimasons de la Edad Media, que edificaron los templos argóticos. Las obras de art goth o de argot: Las catedrales góticas. «También ellos, estos nautas constructores, conocían el camino que conducía al Jardín de las Hespérides.»
Y ya que estamos hablando aquí de nautas, bueno será hablar también de la Concha de Santiago, del "señor Yago de compos stella, que dispensa ayuda, luz y protección. De la citada concha, nos dice Fulcanelli, que la llevan místicamente «aquéllos que emprenden la labor y tratan de obtener la estrella (compos stella)...», «tienen que realizar, con el bordón por guía y la concha por insignia, este largo y peligroso recorrido, una de cuyas mitades es por vía terrestre y la otra por vía marítima. Deben ser, ante todo, peregrinos, y, después, pilotos». ¿Pilotos? En los pilares que decorar la credencia que se puede admirar en la mansión Lallemant, en Bourges, la susodicha concha aparece rematada por un desconcertante par de alas... ¿Pilotos de naves capaces de volar? ¿Nautas voladores? Recordemos que el «agua» de que hablan los iniciados es un agua que no moja las manos. El agua, el mar, el océano, se nos aparece como denominaciones referidas al espacio y a sus «corrientes», a sus líneas de fuerza. Termina la leyendade los argonautas consagrando Jasón a neptuno la nave Argos, que Minerva coloca —otra vez— en el cielo entre las constelaciones…
Y sería oportuno recordar que el emblema de la nave espacial «Apolo XII» representaba a un gallardo bergantín dando la vuelta a nuestro satélite…
Volviendo a nuestra concha, apuntemos todavía que en otro de los motivos decorativos de la citada mansión, se puede ver una concha grande en la que surgen, al parecer, otras conchas menudas... Es un fenómeno familiar para los que nos interesamos por el estudio de los OVNI.
Hablamos de los argonautas y de la cábala hablada. Y podemos observar que la voz "argonauta" nos remite a una familia de raíces que permite establecer interesantes relaciones para nuestro tema: sería la familia de las raíces arg-/arq-/arc-/αρχ- que relacionan entre sí a palabras tan interesantes para nuestro propósito como son el nombre de la nave Argos, los argonautas, la arquitectura (el segundo elemento de la voz procede del griego τεκ ων, carpintero, constructor de naves), el arco cuya multiplicación forma la cúpula de los edificios sagrados, lo arcano (secreto), el arca de Noé, αρχη (comienzo, origen, y en plural "potencias espaciales"), los arcángeles…, etc.
En la cábala el numérica el número 9 es importante sin duda. Al echarse de menos a Hiram, el arquitecto conocedor de los secretos de la construcción del Templo, asesinado, Salomón ordenó que nueve maestros lo buscasen. Nueve son los maestros constructores de la bóveda secreta. Enoch escondió el nombre indecible debajo de nueve arcos, grabado en un delta o triángulo equilátero. La figuración del campamento de los Príncipes del Real Secreto, que esperan el momento oportuno para reedificar el templo, se realiza en una sala alumbrada con 81 luces (9 x 9), en la cual aparecen una serie de figuras geométricas concéntricas encerradas en un polígono de nueve lados.
Por otro lado, leemos en Behind the Flying Saucers que la estructura del OVNI caído en manos del Gobierno norteamericano en Nuevo México se basaba igualmente en el número 9. Su anchura total era de 9999/100 pies. La línea vertical imaginaria desde la punta exterior del «ala» circular a la base medía 27 pulgadas. La cabina tenía un diámetro de 18 pies y una altura de 72 pulgadas, sobre saliendo exactamente 45 pulgadas de la cabina por encima del borde exterior de artefacto. Con el segundo OVNI pasando a manos americanas en Arizona ocurre otro tanto. Medía 72 pies de diámetro, y descompuesto en sus distintos elementos, se comprobó que éstos seguían el llamado «sistema de los nueve». Y en el mismo sistema basaba su estructura el tercer OVNI descendido en Paradise Valley, y que tenía un diámetro de 36 pies.
Según una teoría de J. M. Díez Gómez, publicada en extracto a partir de la página 81 de la serie «Cíclope Informa» (Barcelona ; Cíclope, S.A.E.), sobre la que no nos atrevemos a pronunciarnos en favor ni en contra sin un estudio previo completo, Adán sería el símbolo de una nave de tipo nueve. Con las debidas reservas, puede establecerse a raíz de esta teoría una relación cabalística —provisional de momento— entre las voces nueve, nuevo, nave y, posiblemente, huevo (novem, novum, navis, ovum).
En nueve ciclos se forma el ser humano.
En el simbolismo de los números sagrados, el 9, último de estos números, propios de los entes divinos, superiores, frente a los humanos, se consideraba como número completivo de la vida humana y del Cosmos.
Nuestras matemáticas se construyen sobre una serie-base de nueve números completados por el símbolo neutro representado por el cero.
Entre las sociedades secretas debemos citar todavía una, muy importante, en la India, y que se remonta a la éppoca del emperador Asoka. Es la sociedad secreta de los Nueve Desconocidos, etcétera, etc.
Podríamos seguir hablando y hablando, pero no es éste el propósito ni el objetivo del artículo como visión global de una probabilidad. Probabilidad en la que podríamos mencionar también a Cyrano de bergerac, gran conocedor de la Cábala, que describe por ejemplo un cohete de tres fases, tal como hoy son lanzados desde cabo Kennedy.
Sería interesante reenfocar con nuevos ojos la procesión que Josué hizo desfilar siete veces alrededor de Jericó, cuyas murallas se derrumbaron antes de la octava vuelta. «Jericó» deriba muy probablemente de yareah, que significa luna, con lo que tenemos que jericó es la «ciudad de la Luna».
Pero el mismo tema lo encontramos en los cisnes que giran siete veces alrededor de delos, naciendo, cuando aún no habían cantado por octava vez, Apolo. Nace «Apolo» para dominar a la Luna…Un mito que acaba de materializarse en nuestros días.
Sorprende la sucesión —es mera coincidencia que no deja de ser curiosa— de voces familiares a los cabalistas en el programa espacial norteamericano : Araña, Aguila, Apolo, Atlas, Mercurio, Saturno, Géminis…
Interesante sería el estudio, con nuevas ideas, del motivo de la cocción filosófica representado en el «Pórtico del Salvador» de la catedral de Amiens. Fulcanelli advierte que el campanario es el horno secreto que encierra el huevo filosofal, que a su vez es el receptáculo del que hablan los iniciados. Hemos rozado el tema del huevo como vehículo celeste. Viacheslav Zaitsev señala que en una primitiva leyenda de los pueblos del Perú, los huevos bajan el cielo en florecillas de diente de león; también conocen los iniciados la Flos Coeli.
Podríamos repasar también el ciclo de romances de la Tabla Redonda, «leyendas herméticas que aluden directamente a la transición de los conocimientos científicos antiguos» ; es solo una indicación, que sospechamos acabaría por profundizar el tema del grial y el de las llamadas «apariciones marianas», fenómeno que paul Misraki relaciona con el de las apariciones de discos volantes.
Digno de estudio nos parece el tema de las Pléyades. Su nombre proviene del griego πλειν, navegar. Figuran entre las estrellas Maia y Atlas. Ahora bien, Maia —también la mitología hindú conoce a Maya, y la Iglesia católica dedica el mes de mayo a María—, amada de Zeus, la voz Zeus (Theos) se corresponde con la voz Teo —aplicada a lo divino por los aztecas, íntimamente vinculados con la gran familia maya— tuvo con éste a Hermes, el mensajero alado de los dioses, portador del mismo nombre que aquel otro Hermes que daría lugar a la filosofía hermética de que estamos hablando. Maia era la hija mayor de Atlas. Atlas era el hijo de Japeto y de una hija de Océano. Atlas a su vez se casó con la oceánida Pleyone, de cuyo matrimonio nacieron las Pléyades. Pero resulta que la raíz atl del nombre Atlas se encuentra también en el idioma náhuatl —hemos citado por ejemplo a Quetzalcoatl— de los aztecas, vinculados como dijimos a los mayas, en relación con la divinidad y significando «agua».
Lleno está el mundo de coincidencias.
Según la mitología preincaica, los dioses descendieron de la constelación de las Pléyades. Uno de los corredores de la pirámide egipcia de Keops (dijimos que era una construcción muy importante para nuestro tema) recogía la luz de las Pléyades. El doctor gerhard Wiebe, de Boston, y J. Roca Muntañola, relacionan los monolitos de Stonehenge con la figuración de un «platillo volante». Hecateo, historiador del siglo VI, habla del dios que se aparecía en Stonehenge: «Durante la estación en que se aparece el dios (Apolo), toca el arpa y danza todas las noches, desde el equinoccio de invierno hasta la salida de las Pléyades, complacido por su propio éxito.»
Por otra parte, entre las muchas etimologías del nombre de María, destaca la de Zorell, que deriva el nombre de la María nacida en Egipto, la hermana de Moisés, del egipcio mrí.t+yâm (segundo elemento = Yahvéh), o sea «amada de Yahvéh» . Amada de Zeus era Maya y mayo es el mes de María.
Tenemos luego la traducción jeronimiana latina del hebreo miryam por «stilla maris» , «gota del mar» . Volvamos ahora a los iniciados y veamos que hablan del «Rocío de mayo» , humedad vivificadora del mes de María. Thomas Corneille añade que los grandes maestros de una de las hermandades citadas se hacían llamar «Hermanos del rocío cocido» (F. R. C., Frères de la Rosée-Cuite).
Y ya para terminar, digamos que es curioso observar que el alquimista «necesita el hilo de Ariadna (Ariane es una forma de airagne, por metátesis de la i ) si no quiere extraviarse por los meandros de la Obra y verse incapaz de encontrar la salida» .
Los mayas creían —como cita ya N. Rinin— que en épocas remotas sus dioses descendían del cielo por una telaraña. «En distinta y oblicua vinculación con ella —dice Zaitsev— puede situarse la visión jacobiana de la escalera que conducía al reino celestial.» También en el antiguo Egipto existía la creencia de que se ascendía al cielo por una escalera.
En la llanura de Nazca, en el Perú, se observa desde el aire la enorme figura de una araña. En collares y grabados abunda en la América central y meridional el tema decorativo de la araña. Retrocedamos a la formación de la palabra. Aιρω significa, como observa y relaciona Fulcanelli, «tomar, asir, arrastrar, atraer, de donde se deriva αιρην, lo que toma, ase, atrae»…«αιρην es el imán…» «en provenzal, el hierro se llama aran o iran…», en catalán, aram: es Hiram, el divino Aries, el arquitecto del Templo de Salomón». La voz griega Σιδηρος significa hierro e imán. De la misma voz deriva el latín sidus, sideris, estrella.
En el magnetismo parecen basarse los OVNI. Del magnetismo habla la obra de Fulcanelli. Hoy se tienen pruebas de la existencia de campos magnéticos galácticos.
Pero decidámonos ya por el punto final. El etcétera es interminablemente largo. Reflexione y ate cabos el lector… las coincidencias se suceden casi imperceptiblemente.
Andreas FABER-KAISER, 1971.
ABRIR LAS ALAS DE LA PERCEPCIÓN
“Estimulado por las palabras del Nagual y los textos de Florinda, emprendí mi nueva tarea. El objetivoera intentar ‘ver’ el sentido de los acontecimientos más que
analizarlos desde una perspectiva pura-mente racional y por lo tanto dualista (buenos y malos, justos e injustos, etc.). Sabía que el guerrerotenía que ubicarse en una postura neutral, para él no
existen
puntos de vista que defender , es decir, notoma partido por nada ni nadie, lo cual hasta la fecha, me ha costado enorme trabajo. Sólo en la medidaen que uno
pueda lograr algo de esaimparcialidad contemplativa, en palabras de Octavio Paz (del prólogo a ‘Las Enseñanzas de Don Juan’), entonces es cuando uno puede llegar a tener revelacionessobre el
sentido de la historia; poder llegar a ‘verla’ en su esencia, aunque sea por momentos, la vuelveapasionante a pesar de sus conflictos y miseria.“Tuve la suerte de haber iniciado esta ‘práctica’
de guerrero de abrir las alas de la percepción,cuando recién había caído el Muro de Berlín, en un momento crucial de la historia según se me reveló enuna magnífica ‘señal’: la Revolución
Francesa, que es considerada el inicio de la Era Moderna, tuvolugar en 1789 ¡y justo 200 años después, en 1989 cae la Cortina de Hierro y el Muro de Berlín, ycomienza una nueva Era para la
humanidad! En realidad, comprendí que la obviedad de esta ‘señal’ delEspíritu era como para concientizarnos a todos de que existe un poder que rige los destinos humanos, talcomo lo
afirman los brujos.
.“Desde el principio comencé a sentir un extraño interés por los sucesos mundiales y sus principales protagonistas. Veía las noticias internacionales en Eco
—esa cadena de Televisa que luego desapareció,como también ocurrió con la sección del periódico Excelsior que leía diariamente: ‘Escena Mundial’. Al poner toda mi atención a lo que ocurría en el
mundo, me fui percatando de cómo crecía con rapidez miinterés por los sucesos mundiales.“Al cabo de un tiempo casi me aterré cuando descubrí lo identificado que ya estaba con los
eventosinternacionales, ya eran como parte de mi vida. Experimentaba curiosas emociones y ya no podía dejar de enterarme día a día de lo que ocurría en el mundo. Mi mente casi alucinaba: ya
percibía a los líderes políticos como mis ‘héroes’ o ‘villanos’ mitológicos, y me preocupaba mucho por ellos, por lo quefueran a decir o hacer. Todo ese mundo que me era tan ajeno, dejó de ser lo
‘desconocido’, y se habíaconvertido en algo tan familiar y ‘conocido’; confieso que a veces dudaba de mi salud mental.“Me tranquilizó y me confirmó mis afinidades recién adquiridas por el mundo,
el ponerme a leer la voluminosa obra de uno de los más grandes brujos videntes de nuestro tiempo: el jesuita Teilhard deChardin, quien además fue un científico renombrado en su tiempo. El ‘veía’
y expresaba con fascinacióncómo nuestro planeta se ha ido convirtiendo en un auténtico organismo viviente, proceso que seintensifica en estos momentos de globalización mundial, fenómeno que nos
va unificando tanto humanay psíquicamente (con-formando el cerebro de ese organismo), como también por el comercio y las finanzas (que constituyen su sistema nutricio, sanguíneo y linfático) o
por las telecomunicaciones (susistema nervioso). De la misma manera como se conforma la unidad del átomo a partir de la integraciónde las partículas subatómicas, y los átomos, a su vez,
conformaron unidades más grandes de moléculas yde la aglutinación de éstas seguirán las células hasta llegar a los organismos más complejos queculminaron en el hombre, así Teilhard ‘vio’ cómo
ahora los humanos estamos conformando, a manerade átomos o células conscientes, una nueva unidad: un súper organismo planetario. Siguiendo esta líneaevolutiva de carácter biológico, el próximo
paso que insinúa Teilhard para nuestro planeta, será elconvertirnos ya plenamente unificados, en una nueva ‘célula’ que a su vez conformará, con todos los planetas vivientes, otro organismo
cósmico.“Me dio gusto encontrar una corroboración de lo anterior en el texto que aparecía en el tercer Vídeode Tensegridad grabado por los brujos
:
Los chamanes aseguran que la conciencia del hombre puedellegar a dar un salto gigantesco con relación a su percepción y llegar realmente a percibir el
mundobajo condiciones que desafían la imaginación. Ellos creen por ejemplo, que es posible percibir einterpretar el mundo en términos de otros organismos que pertenecen a diferentes tipos
filogenéticos
.“Es decir, aunque el planeta no pertenezca al mismo ‘filos’ o tronco dentro del árbol genealógico dela evolución de los organismos vivientes que ha culminado con
el ser humano, no obstante nuestro planeta se puede llegar a percibir y a interpretar tal como un auténtico organismo o sistema viviente consu propio proceso de evolución.“Es evidente
que este nivel de percepción o de conciencia total había sido alcanzado por Don Juan yDon Genaro en el momento de su supuesta ‘partida’ de este mundo, según lo revelaron en laconmovedora
despedida final ante sus aprendices Pablito y Carlos Castaneda:“
La vida de un guerrero no puede ser en modo alguno fría y solitaria y sin sentimientos, porque sebasa en su afecto, su devoción y su dedicación a su ser
amado. ¿Y quién —podrían ustedes preguntarse — es ese ser amado? …es esta tierra, este mundo. Para un guerrero no puede haber un amor más grande. Solamente si uno ama esta tierra con pasión
inflexible puede uno liberarse de la tristeza.
“Y refiriéndose a Genaro como ejemplo de guerrero impecable, Don Juan añade:“
La Tierra sabe que Genaro la ama y por eso lo cuida y su vida está llena hasta el borde y su estado,dondequiera que esté, siempre será de abundancia. Genaro
recorre las sendas de su ser amado y encualquier sitio se encuentra en plenitud…
“Don Juan acarició el suelo con ternura y concluyó:
…y finalmente cuando comprendí todo el cariñoque tenía por este ser hermoso, que está vivo hasta sus últimos resquicios, me enseñó lo que es lalibertad…Solamente
amando a este ser espléndido se puede dar libertad al espíritu del guerrero…y lalibertad es alegría, eficiencia y abandono ante cualquier embate del destino.
extraido del libro: "Testigos del Nagual"
Teilhard de Chardin
Lo infinitamente grande, lo infinitamente pequeño,
lo infinitamente complejo.
Teilhard de Chardin
(1881-1955)
El punto de vista y el método:
Mientras que Santo Tomás de Aquino vivió en una época en que coexistían, cada una con “su verdad”, la religión y la filosofía, Pierre Teilhard de Chardin vive en una época
en que coexisten y compiten ciencia y religión. Así como Santo Tomás pertenece tanto a la filosofía como a la religión, y las compatibiliza en una verdad única, Teilhard de Chardin pertenece
tanto a la religión como a la ciencia, y trata de compatibilizarlas en una única verdad.
T. de Ch: “La originalidad de mi creencia consiste en que tiene sus raíces en dos campos de la vida habitualmente considerados como antagonistas. Por educación y formación
intelectual, yo pertenezco a los «hijos del Cielo». Pero por temperamento y por estudios profesionales, yo soy un «hijo de la Tierra». Situado así por la vida en el corazón de dos mundos de los
que conozco, por una experiencia familiar, la teoría, la lengua y los sentimientos, no he erigido ningún tabique interior, sino que he dejado que actúen en plena libertad una sobre otra, en el
fondo de mí mismo, dos influencias aparentemente contrarias. Pues bien; al término de esta operación, después de treinta años consagrados a perseguir la unidad interior, tengo la impresión de que
se ha operado, naturalmente, una síntesis entre las dos corrientes que me solicitan. Una no ha matado a la otra. Hoy creo, probablemente, más que nunca en Dios y, desde luego, más que nunca en el
mundo. ¿No está aquí, a una escala individual, la solución particular, esbozada al menos, del gran problema espiritual con el que choca, en la hora presente, el frente de avance de la
humanidad?”
(Citado en “Introducción al pensamiento de Teilhard de Chardin” de Claude Tresmontant – Taurus Ediciones SA)
Los escritos de Teilhard de Chardin tratan de ser estrictamente científicos, si bien luego podrán ser interpretados desde una visión cristiana. Al respecto se citan algunas
aclaraciones que aparecen en distintos escritos de Teilhard de Chardin.
T. de Ch: “Las páginas que siguen no tratan de presentar directamente ninguna filosofía; pretenden, por el contrario, extraer su fuerza del cuidado que se ha tenido en
evitar todo recurso a la metafísica. Lo que se proponen es expresar una visión tan objetiva e ingenua como sea posible de la Humanidad considerada (en su conjunto y en sus conexiones con el
universo) como un fenómeno”. “Ni explícitamente, ni implícitamente, se ha introducido en nuestros desarrollos la noción de lo mejor absoluto, o la de causalidad, o la de finalidad. Una ley
experimental, una norma de sucesión en la duración, esto es lo que presentamos a la sabiduría positiva de nuestro siglo”.
“Quede bien entendido, en primer lugar, que, en lo que sigue, me limito expresamente, como es conveniente, al terreno de los hechos, es decir, al dominio de lo tangible y de lo
fotografiable. Al discutir, como sabio, perspectivas científicas, debo atenerme, y me atendré estrictamente, al examen del orden de las apariencias, es decir, de los fenómenos”.
El sentido de la evolución:
Desde la religión o desde la filosofía se habla de la “finalidad del universo”, o de la “finalidad del hombre”, como si mediante la revelación o mediante la razón pudiéramos
descubrir la voluntad explícita del Creador. En cambio, desde la ciencia sólo podemos hablar de un “sentido”, como una tendencia observable de la evolución del universo, o de la humanidad. Luego,
a partir de este sentido, es posible hablar de una finalidad implícita, o finalidad aparente.
T. de Ch: “La evolución es la expresión de la ley estructural (a la vez, de «ser» y de conocimiento) en virtud de la cual nada, absolutamente nada, podría entrar en nuestra
vida y visión más que por vía del nacimiento, sinónimo, en otros términos, de la «pan-interligazón» temporal-espacial del Fenómeno”. “No fue hasta el siglo XIX, bajo la influencia de la Biología,
cuando fue descubierta la «coherencia irreversible» de todo lo que existe. La menor molécula de carbono está en función, por naturaleza y por posición, del proceso sideral total; y el menor
protozoario está tan estructuralmente mezclado con la trama de la Vida, que su existencia no podría ser anulada, por hipótesis, sin que se deshiciese ipso facto la red entera de la Biosfera. La
distribución, la sucesión y la solidaridad de los seres, nacen de su concrescencia en una génesis común. El tiempo y el espacio se unen orgánicamente para tejer, los dos juntos, la Tela del
Universo…”.
Claude Tresmontant escribe: “Toda la obra científica de Teilhard puede caracterizarse como un esfuerzo para leer, en la misma realidad, y sin acudir a ningún supuesto
metafísico, el sentido de la Evolución, para elucidar su intencionalidad inmanente, en el orden mismo del fenómeno, por el método científico solamente, generalizando así, en el dominio del
Fenómeno espacio-temporal total, una diligencia reconocida como legítima en otras regiones del saber, en psicología, por ejemplo, como ya hemos dicho”.
T. de Ch: “Nos encontramos frente a un problema de la Naturaleza: descubrir, si existe, el sentido de la Evolución. Se trata de resolverlo sin abandonar el dominio de los
hechos científicos. Esto es lo que voy a tratar de hacer aquí”
(De “El fenómeno Humano” – Taurus Ediciones SA – Madrid 1967)
El parámetro de complejidad creciente:
Posiblemente, el principio de complejidad-conciencia sea el concepto más importante aportado por Teilhard de Chardin. De verificarse su existencia, abre una gran posibilidad
para la tan ansiada unidad de ciencia y religión. Este principio describe la sucesión que va desde las partículas, átomos, moléculas, células, etc., hasta llegar a la vida inteligente, lo que
implica un doble ascenso desde lo simple a lo complejo y desde la materia inerte hasta la vida consciente de sí misma.
T. de Ch: “Existe, propagándose a extracorriente a través de la entropía, una deriva cósmica de la Materia hacia estados de orden cada vez más centro-complicados (y esto, en
dirección a un tercer infinito –Infinito de complejidad- tan real como lo Ínfimo y lo Inmenso. Y la conciencia se presenta experimentalmente como el efecto específico de esta complejidad llevada
a valores extremos”.
“En la tabla así construida por orden de complejidad, los elementos se suceden por orden histórico de nacimiento. En nuestra tabla de complejidades, el puesto ocupado por
cada corpúsculo sitúa cronológicamente a ese elemento en la génesis del universo; es decir, en el tiempo. Le pone una fecha”. “…la biología no será otra cosa que la Física de lo complejo muy
grande”.
“Lo viviente ha sido considerado desde hace mucho tiempo como una singularidad accidental de la materia terrestre, con lo que resulta que la biología entera queda sin
comprobación en sí, sin lazo inteligible con el resto de la física. Todo cambia si (como lo sugiere la curva de corpusculización) la vida no es otra cosa, para la experiencia científica, que un
efecto específico de la materia complejificada; propiedad co-extensiva en sí a la Tela cósmica entera, pero captable solamente por nuestra mirada allí donde la complejidad sobrepasa cierto valor
crítico, por debajo del cual no vemos nada”
El parámetro de cefalización:
Claude Tresmontant escribe: “Lo que mide el grado de vitalización alcanzado por la materia en un momento dado, es –responde Teilhard- su grado de «interiorización», su
«temperatura psíquica», su nivel de conciencia. ¿Cuál es el órgano especialmente conectado con el desarrollo psíquico del ser? Es, sin duda, el sistema nervioso. Este es el parámetro del que
teníamos necesidad para elucidar, en la diversidad inextricable de las variaciones secundarias, el sentido de la evolución biológica; podemos enunciar la ley de cefalización:
T. de Ch: “Cualquiera que sea el grupo animal (vertebrado o artrópodo) del que se estudie la evolución, es de destacar que, en todos los casos, el sistema nervioso crece con
el tiempo en volumen y en orden, y, simultáneamente, se concentra en la región anterior, cefálica, del cuerpo. Tomados en el detalle de los miembros y del esqueleto, los diversos tipos
organizados pueden diferenciarse perfectamente, cada uno según su línea propia, en las direcciones más diversas o más opuestas. Considerada en el desarrollo de los ganglios cerebrales, toda vida,
toda la vida, deriva (más o menos rápidamente, pero esencialmente), como una sola ola ascendente, en la dirección de los cerebros más grandes”.
“Entre las infinitas modalidades en que se dispersa la complicación vital, la diferenciación de la substancia nerviosa se destaca, tal como lo hacía prever la teoría, como
una transformación significativa. Da un sentido, y por consiguiente demuestra que hay un sentido en la evolución”.
“Abandonada a sí misma largo tiempo, bajo el juego prolongado de las probabilidades, la materia manifiesta la propiedad de ordenarse en agrupamientos cada vez más complejos,
y, al mismo tiempo, cada vez más impregnados de conciencia; este doble movimiento conjugado de enrollamiento cósmico y de interiorización (o centración) psíquica prosigue, acelerándose y
avanzando todo lo lejos que es posible, una vez iniciado”.
“Esta deriva de complejidad-conciencia (que desemboca en la formación de corpúsculos cada vez más astronómicamente complicados) es fácilmente reconocible desde lo atómico, y
se afirma en lo molecular. Pero es, evidentemente, en lo viviente donde se descubre con toda su claridad, y toda su aditividad; al mismo tiempo que se transpone en una forma cómoda y
simplificada: la deriva de cerebración”.
La evolución continuada:
Además de la evolución biológica y la tendencia descripta antes, le sigue la evolución cultural del hombre, que ha de ser una continuación de aquélla.
T. de Ch: “Sin ninguna razón científica precisa, sino por simple efecto de impresión y rutina, hemos adquirido la costumbre de separar unos de otros, como si pertenecieran a
dos mundos diferentes, los ordenamientos de individuos y los ordenamientos de células, siendo sólo los segundos mirados como orgánicos y naturales, por oposición a los primeros, relegados al
dominio de lo moral y lo artificial. Lo social (lo social humano sobre todo), se considera asunto de historiadores y de juristas, más que de biólogos…”
“Superando y desdeñando esta ilusión vulgar, intentemos, más sencillamente, la vía contraria. Es decir, ampliemos, sin más complicaciones, la perspectiva reconocida más arriba como válida
para todos los agrupamientos corpusculares conocidos, desde los átomos y las moléculas hasta los edificios celulares inclusive. Dicho de otra forma, decidamos que los múltiples factores
(ecológicos, fisiológicos, psíquicos…) que actúan para aproximar y relacionar establemente entre sí a los seres vivientes en general (y más especialmente a los seres humanos), no son más que la
prolongación y la expresión, a este nivel, de las fuerzas de complejidad-conciencia, que, como decíamos, siempre han sido actuantes, para construir (tan lejos como sea posible y en todos los
lugares donde sea posible en el Universo), en dirección opuesta a la entropía, conjuntos corpusculares de orden cada vez más elevados”.
El paso de la reflexión:
Claude Tresmontant escribe: “Según la expresión de Julian Huxley, el hombre no es otra cosa que la evolución hecha consciente de sí misma. El hombre toma conciencia de la
corriente ontológica que le arrastra y tiene en su mano ciertas palancas de mando”. “La condición primera para que el hombre acabe la obra cósmica emprendida, es que la evolución (o en términos
metafísicos, la Creación) descubra que tiene un sentido”. “Si hay fracaso, la culpa no deberá ser imputada al Universo, ni a la Creación, sino al hombre. Y Teilhard veía en las filosofías del
absurdo y en la derelicción los signos inquietantes de un «aburrimiento» que, para él, es el más grande, el único peligro que puede amenazar a la evolución”.
T. de Ch.: “El hombre no es solamente una nueva «especie» de animal, como todavía se repite con demasiada frecuencia. Representa, inicia una nueva especie de vida»”
“Después de la era de las evoluciones sufridas, la era de la auto-evolución”. “En él, la conciencia, por primera vez sobre la Tierra, se ha replegado sobre sí misma, hasta convertirse en
pensamiento”.
“…para el mundo, estar construido de tal modo que el pensamiento que ha salido evolutivamente de él tenga derecho a considerarse irreversible, en lo esencial de sus
conquistas y que la conciencia, florecida sobre la complejidad, escape, de una manera o de otra, a la descomposición de la que nada podrá preservar, a fin de cuentas, al tallo corporal y
planetario que la soporta. A partir del momento en que ella se piensa, la evolución no podrá ya aceptarse, ni autoprolongarse, más que si se reconoce irreversible, es decir, inmortal”.
La convergencia de la evolución:
T. de Ch: “El hombre, al mismo tiempo que un individuo centrado en relación consigo mismo (es decir, una «persona»), ¿no representa un elemento, en relación con alguna nueva
y más alta síntesis? Conocemos los átomos, sumas de núcleos y de electrones; las moléculas, sumas de átomos; las células, sumas de moléculas…¿No habrá, entre nosotros, una humanidad en formación,
suma de personas organizadas? ¿Y no es ésta, por lo demás, la única manera lógica de prolongar, por recurrencia (en la dirección de mayor complejidad centrada y de mayor conciencia), el curso de
la moleculización universal?”
El punto Omega:
Mientras que el sentido de la evolución nos lleva hacia una etapa de espiritualización humana, las propias profecías bíblicas predicen un acontecimiento similar, consistente
en la Parousía, o Segunda Venida de Cristo, quien dijo: “Yo soy el alfa y la omega, el primero y el último…”. De ahí, seguramente, la denominación de “punto Omega” para esta convergencia. La
explicación más simple para esta aparente coincidencia, implica que el cristianismo es una religión natural, por lo que no resulta nada extraño de que ocurra la mencionada convergencia.
T. de Ch: “Se miren como se miren las cosas, el universo no puede tener dos cabezas, no puede ser «bicéfalo». Por sobrenatural que sea, por consiguiente, al final de la
operación sintetizante reivindicada por el dogma para el Verbo encarnado, no podrá ejercerse en divergencia de la convergencia natural del mundo, tal como lo hemos definido más arriba. Centro
universal «crístico» , fijado por la teología, y Centro universal cósmico, postulado por la antropogénesis: ambos focos, a fin de cuentas, coinciden (o, por lo menos, se superponen)
necesariamente en el medio histórico en que nos encontramos situados. Cristo no sería el único motor, la única salida del universo, si el universo pudiera, de una forma cualquiera, agruparse,
incluso en un grado inferior, fuera de él. Cristo, más aun, se encontraría aparentemente en la incapacidad física de centrar en sí mismo, sobrenaturalmente, al universo, si éste no hubiera
ofrecido a la Encarnación un punto privilegiado donde todas las fibras cósmicas, por estructura natural, tienden a reunirse”.
fuente: http://teilharddechardin2010.blogspot.com/
"La guerra es un asunto de importancia vital para el Estado, es la provincia de la vida y de la muerte, el camino que lleva a la supervivencia o a la aniquilación. Es indispensable estudiarla a fondo ''.El Arte de la Guerra. Sun Tzu.
La globalización moderna, el neoliberalismo como sistema mundial, debe entenderse como una nueva guerra de conquista de territorios.
El fin de la III Guerra Mundial o "Guerra Fría" no significa que el mundo haya superado la bipolaridad y se encuentre estable bajo la hegemonía del triunfador. Al terminar esta guerra hubo, sin
lugar a dudas, un vencido (el campo socialista), pero es difícil decir quién fue el vencedor. ¿Europa Occidental? ¿Estados Unidos? ¿Japón? ¿Todos ellos? El caso es que la derrota del "imperio del
mal" (Reagan y Thatcher dixit) significó la apertura de nuevos mercados sin dueño. Correspondía, por tanto, luchar para tomar posesión de ellos, conquistarlos.
No sólo eso; el fin de la "Guerra Fría" trajo consigo un nuevo marco de relaciones internacionales en el que la lucha nueva por esos nuevos mercados y territorios produjo una nueva guerra
mundial, la IV. Esto obligó, como en todas las guerras, a una redefinición de los Estados nacionales. Y más allá de la redefinición de los Estados nacionales, el orden mundial volvió a las viejas
épocas de las conquistas de América, Africa y Oceanía. Extraña modernidad este que avanza hacia atrás; el atardecer del siglo XX tiene más semejanzas con sus brutales centurias antecesoras que
con el plácido y racional futuro de algunas novelas de ciencia-ficción. En el mundo de la Posguerra Fría vastos territorios, riquezas, y sobre todo, fuerza de trabajo calificada, esperaban un
nuevo amo...
Pero uno es el puesto de dueño del mundo, y varios son los aspirantes a serlo. Y para lograrlo se desata otra guerra, pero ahora entre aquellos que se autodenominaron el "imperio del bien".
Si la III Guerra Mundial fue entre el capitalismo y el socialismo (liderados por los Estados Unidos y la URSS respectivamente), con escenarios alternos y diferentes grados de intensidad; la IV
Guerra Mundial se realiza ahora entre los grandes centros financieros, con escenarios totales y con una intensidad aguda y constante.
Desde el fin de la II Guerra Mundial hasta 1992, se han librado 149 guerras en todo el mundo. El resultado, 23 millones de muertos, no deja dudas de la intensidad de este III Guerra Mundial
(datos de UNICEF).
Desde las catacumbas del espionaje internacional hasta el espacio sideral de la llamada Iniciativa de Defensa Estratégica (la "Guerra de las Galaxias" del cowboy Ronald Reagan); desde las arenas
de Playa Girón, en Cuba, hasta el Delta del Mekóng, en Vietnám; desde la desenfrenada carrera armamentista nuclear hasta los salvajes golpes de Estado en la dolorosa América Latina; desde las
ominosas maniobras de los ejércitos de la Organización del Tratado del Atlántico Norte hasta los agentes de la CIA en la Bolivia del asesinato del Ché Guevara; la mal llamada "Guerra Fría"
alcanzó altas temperaturas que, a pesar del continuo cambio de escenario y el incesante sube-y-baja de la crisis nuclear (o precisamente por eso), acabaron por fundir al campo socialista como
sistema mundial, y lo diluyeron como alternativa social.
La III Guerra Mundial mostró las bondades de la "guerra total" (en todas partes y en todas las formas) para el triunfador: el capitalismo. Pero el escenario de posguerra quedó perfilado, de
hecho, como un nuevo teatro de operaciones mundial: grandes extensiones de "tierra de nadie" (por el desfonde político, económico y social de Europa del Este y de la URSS), potencias en expansión
(Estados Unidos, Europa Occidental y el Japón), crisis económica mundial, y una nueva revolución tecnológica: la informática. "De la misma forma que la revolución industrial había permitido
el reemplazo del músculo por la máquina, la actual revolución informática apunta al reemplazo del cerebro (al menos de un número cada vez más importante de sus funciones) por la computadora. Esta
"cerebralización general" de los medios de producción (lo mismo en la industria que en los servicios) es acelerada por la explosión de nuevas investigaciones en las telecomunicaciones y por la
proliferación de los cybermundos" (Ignacio Ramonet. "Geopolítica del caos".Le Monde Diplomatique, edición española, marzo, 1997).
El rey supremo del capital, el financiero, empezó entonces a desarrollar su estrategia guerrera sobre el nuevo mundo y sobre lo que quedaba en pie del viejo. De la mano de la revolución
tecnológica que ponía al mundo entero, por medio de una computadora, en sus escritorios y a su arbitrio, los mercados financieros impusieron sus leyes y preceptos a todo el planeta. La
"mundialización" de la nueva guerra no es más que la mundialización de las lógicas de los mercados financieros. De rectores de la economía, los Estados nacionales (y sus gobernantes) pasaron a
ser regidos, más bien teledirigidos, por el fundamento del poder financiero: el librecambio comercial. Y no sólo eso; la lógica del mercado aprovechó la "porosidad" que, en todo el espectro
social del mundo, provocó el desarrollo de las telecomunicaciones, y penetró y se apropió todos los aspectos de la actividad social. ¡Por fin una guerra mundial totalmente total!
Una de las primeras bajas de este nueva guerra es el mercado nacional. Como una bala disparada dentro de un cuarto blindado, la guerra iniciada por el neoliberalismo rebota de uno a otro lado y
hiere a quien la disparó. Una de las bases fundamentales del poder del Estado capitalista moderno, el mercado nacional, es liquidada por el cañonazo de la nueva era de la economía financiera
global. El capitalismo internacional cobra algunas de sus víctimas caducando los capitalismos nacionales y adelgazando, hasta la inanición, los poderes públicos. El golpe ha sido tan brutal y
definitivo que los Estados nacionales no disponen de la fuerza necesaria para oponerse a la acción de los mercados internacionales que transgrede los intereses de ciudadanos y gobiernos.
El cuidado y ordenado escaparate que se suponía heredaba el fin de la "Guerra Fría", el "nuevo orden mundial", pronto se ve hecho añicos por la explosión neoliberal. El capitalismo mundial
sacrifica sin misericordia alguna a quien le dio futuro y proyecto histórico: el capitalismo nacional. Empresas y Estados se derrumban en minutos, pero no por las tormentas de las revoluciones
proletarias, sino por los embates de los huracanes financieros. El hijo (el neoliberalismo) devora al padre (el capitalismo nacional), y de paso destruye todas las falacias discursivas de la
ideología capitalista: en el nuevo orden mundial no hay ni democracia, ni libertad, ni igualdad, ni fraternidad.
En el escenario mundial producto del fin de la "Guerra Fría" sólo se percibe un nuevo campo de batalla y en éste, como en todo campo de batalla, reina el caos.
A finales de la "Guerra Fría", el capitalismo crea un nuevo horror bélico: la bomba de neutrones. La "virtud" de este arma es que sólo destruye la vida y respeta las construcciones. Ya se podían
destruir ciudades enteras (es decir, sus habitante s) sin que fuera necesario reconstruirlas (y pagar por ello). La industrie armamentista se felicitó a sí misma, la "irracionalidad" de las
bombas nucleares era suplantada por la nueva "racionalidad" de la bomba de neutrones. Pero una nueva "maravilla" bélica será descubierta a la par del nacimiento de la IV Guerra Mundial: la bomba
financiera.
Porque la nueva bomba neoliberal, a diferencia de su antecesora atómica en Hiroshima y Nagasaki, no sólo destruye la polis (la Nación en este caso) e impone la muerte, el terror y la miseria a
quienes la habitan; o. a diferencia de la bomba de neutrones, no sólo destruye "selectivamente". La neoliberal, además, reorganiza y reordena lo que ataca y lo retrace como una pieza dentro del
rompecabezas de la globalización económica. Después de su efecto destructor, el resultado no es un montón de ruinas humeantes, o decenas de miles de vidas inertes sino una barriada que se suma a
algunas de las megápolis comerciales del nuevo hipermercado mundial y una fuerza de trabajo reacomodada en el nuevo mercado de trabajo mundial.
La Unión Europea, una de las megápolis producto del neoliberalismo, es un resultado de la presente IV Guerra Mundial. Aquí, la globalización económica logró borrar las fronteras entre Estados
rivales, enemigos entre sí desde hace mucho tiempo, y les obligó a converger y plantearse la unión política. De los Estados nacionales a la federación europea, el camino economicista de la guerra
neoliberal en el llamado "viejo continente" estará lleno de destrucción y de ruinas, una de ellas será la civilización europea.
Las megápolis se reproducen en todo el planeta. Las zonas comerciales integradas son el terreno donde se erigen. Así ocurre en América del Norte, donde el Tratado de Libre Comercio para América
del Norte ("NAFTA" por sus siglas en inglés) entre Canadá, los Estados Unidos y México no es más que el preludio del cumplimiento de una vieja aspiración de conquista estadounidense: "América
para los americanos" . En América del Sur se camina en igual sentido con el Mercosur entre Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay. En Africa del Norte, con la Unión del Maghreb árabe (UMA) entre
Marruecos Argelia, Túnez, Libia y Mauritania; en Africa del Sur, en el Cercano Oriente, en el Mar Negro, en Asia Pacífico, etc., en todo el planeta explotan las bombas financieras y se
reconquistan territorios.
¿Las megápolis sustituyen a las naciones?. No, o no sólo. También las incluyen y les reasignan funciones, límites y posibilidades. Países enteros se convierten en departamentos de la megaempresa
neoliberal. El neoliberalismo opera así la DESTRUCCION/ DESPOBLAMIENTO por un lado, y la RECONSTRUCCION/ REORDENAMIENTO por el otro, de regiones y de naciones para abrir nuevos mercados y
modernizar los existentes.
Si las bombas nucleares tenían un carácter disuasivo, intimidatorio y coercitivo en la III Guerra Mundial, en la IV conflagración mundial no ocurre lo mismo con las hiperbombas financieras. Estas
armas sirven para atacar territorios (Estados Nacionales) destruyendo las bases materiales de su soberanía nacional (obstáculo ético, jurídico, político, cultural e histórico contra la
globalización económica) y produciendo un despoblamiento cualitativo en sus territorios. Este despoblamiento consiste en prescindir de todos aquellos que son inútiles para la nueva economía de
mercado (por ejemplo los indígenas).
Pero, además, los centros financieros operan, simultáneamente, une reconstrucción de los Estados nacionales y los reordenan según la nueva lógica del mercado mundial (los
modelos económicos desarrollados se imponen sobre relaciones sociales débiles o inexistentes).
La IV Guerra Mundial en el terreno rural, por ejemplo, presenta este efecto. La modernización rural, que exigen los mercados financieros, trata de incrementar la productividad agrícola, pero lo
que consigue es destruir las relaciones sociales y económicas tradicionales. Resultado: éxodo masivo del campo a las ciudades. Si, como en una guerra. Mientras tanto, en las zonas urbanas se
satura el mercado de trabajo y la distribución desigual del ingreso es la "justicia" que espera a quienes buscan mejores condiciones de vida.
De ejemplos que ilustran este estrategia está lleno el mundo indígena: Ian Chambers, director de la Oficina para Centroamérica de la OIT (de las Naciones Unidas), declaró que la población
indígena mundial, calculada en 300 millones, vive en zonas que tienen el 60% de los recursos naturales del planeta. Así que "no sorprenden los múltiples conflictos por el uso y destino de sus
tierras alrededor de los intereses de gobiernos y empresas (...) La explotación de recursos naturales (petróleo y minería) y el turismo son las principales industrias que amenazan los territorios
indígenas en América" (entrevista de Martha Garcia en "La Jornada", 28 de mayo de 1997). Detrás de los proyectos de inversión vienen la polución, la prostitución y las drogas. Es decir, se
complementan destrucción/ despoblamiento y reconstrucción/ reordenamiento de la zona.
En este nueva guerra mundial, la política moderna como organizadora del Estado nacional no existe más. Ahora la política es sólo un organizador económico y los políticos son modernos
administradores de empresas. Los nuevos dueños del mundo no son gobiernos, no necesitan serlo. Los gobiernos "nacionales" se encargan de administrar los negocios en las diferentes regiones del
mundo.
Este es el "nuevo orden mundial", la unificación del mundo entero en un solo mercado. Las naciones son tiendas de departamentos con gerentes a manera de gobiernos, y las nuevas alianzas
regionales, económicas y políticas, se acercan más al modelo de un moderno "mall" comercial que a une federación política. La "unificación" que produce el neoliberalismo es económica, es
la unificación de mercados para facilitar la circulación de dinero y mercancías. En el gigantesco hipermercado mundial circulan libremente las mercancías, no las personas.
Como toda iniciativa empresarial (y de guerra), este globalización económica va acompañada de un modelo general de pensamiento. Sin embargo, entre tantas cosas nuevas, el modelo ideológico que
acompaña al neoliberalismo en su conquista del planeta tiene mucho de viejo y mohoso. El "american way of life" que acompañó a las tropas norteamericanas en la Europa de la II Guerra Mundial, en
el Vietnam de los 60's y, más recientemente, en la Guerra del Golfo Pérsico, ahora va de la mano (o más bien de las computadoras) de los mercados financieros. No se trata sólo de une destrucción
material de las bases materiales de los Estados nacionales, también (y de manera tan importante como poco estudiada) se trata de une destrucción histórica y cultural. El digno pasado indígena de
los países del continente americano, la brillante civilización europea, la sabia historia de las naciones asiáticas, y la poderosa y rica antigüedad de Africa y Oceanía, todas las culturas y las
historias que forjaron naciones son atacadas por el modo de vida norteamericano. El neoliberalismo impone así une guerra total: la destrucción de naciones y grupos de naciones para homologarlas
con el modelo capitalista norteamericano.
Una guerra pues, une guerra mundial, la IV. La peor y la más cruel. La que el neoliberalismo libra en todas partes y por todos los medios en contra de la humanidad.
Pero, como en toda guerra, hay combates, hay vencedores y vencidos, y hay pedazos rotos de esa realidad destruida. Para intentar armar el absurdo rompecabezas del mundo neoliberal hacen falta
muchas piezas. Algunas se pueden encontrar entre las ruinas que este guerra mundial ha dejado ya sobre la superficie planetaria. Cuando menos 7 de esas piezas pueden reconstruirse y alentar la
esperanza de que este conflicto mundial no termine con el rival más débil: la humanidad.
PIEZA 1:
La concentración de la riqueza y la distribución de la pobreza.
(se construye dibujando un signo monetario).
En la historia de la humanidad, distintos modelos sociales se han disputado el enarbolar el absurdo como distintivo del orden mundial. Seguramente el neoliberalismo tendrá un lugar privilegiado a
la hora de los premios, porque su "reparto" de la riqueza social no hace más que distribuir un doble absurdo de acumulación: la acumulación de riquezas en manos de unos cuantos, y la acumulación
de pobreza en millones de seres humanos.
En el mundo actual, la injusticia y la desigualdad son los signos distintivos. El planeta Tierra, tercero del sistema planetario solar, tiene 5 mil millones de seres humanos. En él, sólo 500
millones de personas viven con comodidades mientras 4 mil 500 millones padecen pobreza y tratan de sobrevivir.
Un doble absurdo es el balance entre ricos y pobres: los ricos son pocos y los pobres son muchos. La diferencia cuantitativa es criminal, pero el balance entre los extremos se consigue con la
riqueza: los ricos suplen su minoría numérica con miles de millones de dólares.
La fortuna de las 358 personas más ricas del mundo (miles de millones de dólares) es superior al ingreso anual del 45% de los habitantes más pobres, algo así como 2 mil 600 millones de personas.
Las leontinas de oro de los relojes financieros se convierten en une pesada cadena para millones de seres. Mientras que la "...cifra de negocios de la General Motors es más elevada que el
Producto Nacional Bruto (PNB) de Dinamarca, la de la Ford es más importante que el PNB de Africa del Sur, y la de Toyota sobrepasa al PNB de Noruega" (Ignacio Ramonet, en Le Monde
diplomatique, edición española, enero 1997), para todos los trabajadores los salarios reales han caído, además de que deben sortear los cortes de persona! en las empresas, el cierre de
fábricas y la reubicación de sus centros laborales. En las llamadas "economías capitalistas avanzadas" el número de desempleados llega ya a los 41 millones de trabajadores.
En forma paulatina, la concentración de la riqueza en pocas manos y la distribución de la pobreza en muchas, va delineando el signo de la sociedad mundial moderna: el frágil equilibrio de
absurdas desigualdades.
La decadencia del sistema económico neoliberal es un escándalo: "La deuda mundial (comprendiendo las de las empresas, los gobiernos y las administraciones) ha sobrepasado los 33,100 miles de
millones de dólares, es decir, 130% del Producto Interno Bruto (PIB) mundial, y crece a una tasa del 6% al 8% por año, más de 4 veces el crecimiento del PIB mundial" (Frédéric F. Clairmont,
"Las doscientas sociedades que controlan el mundo", Le Monde diplomatique, edición española, abril, 1997).
El progreso de las grandes transnacionales no implica el avance de las naciones desarrolladas. Al contrario; mientras más ganan los gigantes financieros, más se agudiza la pobreza en los llamados
"países ricos".
La diferencia a eliminar entre ricos y pobres es brutal y no parece haber ninguna tendencia por ese rumbo, antes al contrario. Lejos de atenuarse, ya no digamos de eliminarse, la desigualdad
social se acentúa, sobre todo en las naciones capitalistas desarrolladas: en Estados Unidos, el 1% de los norteamericanos más ricos ha obtenido el 61,6% del conjunto de la riqueza nacional del
país entre 1983 y 1989. El 80% de los norteamericanos más pobres no se han repartido más que el 1,2%. En la Gran Bretaña el número de los sin techo se ha duplicado; el número de niños que viven
sólo de la ayuda social ha pasado del 7% en 1979 al 26% en 1994; el número de británicos que vive en la pobreza (definida como menos de la mitad del salario mínimo) ha pasado de 5 millones a
13.700.000; el 10% de los mas pobres han perdido el 13% de su poder adquisitivo, mientras que el 10% de los más ricos han ganado el 65% y desde hace cinco años se ha doblado el número de
millonarios (datos de LMD, IV/97).
A inicios de la década de los 90's "...unas 37.000 firmas transnacionales encerraban, con sus 170.000 filiales, la economía internacional en sus tentáculos. Sin embargo, el centro del poder
se sitúa en el circulo más restringido de las 200 primeras: desde los inicios de los años 80, ellas han tenido una expansión ininterrumpida por via de las fusiones y las compras "de rescate" de
empresas. De este modo, la parte del capital transnacional en el PIB mundial ha pasado de 17% a mitad de los años 60 a 24% en 1982 y a más del 30% en 1995.
Las 200 primeras son conglomerados cuyas actividades planetarias cubren sin distinción los sectores primario, secundario y terciario. grandes explotaciones agrícolas, producción manufacturera,
servicios financieros, comercio, etc. geográficamente ellas se reparten entre 10 países : Japón (62), Estados Unidos (53), Alemania (23), Francia (19), Reino Unido (II), Suiza (8), Corea del
Sur (6), Italia (5) y Países Bajos (4) ". (Fréderic F. Clairmont, Op.Cit.).
PIEZA 2:
La globalización de la explotación.
(se construye dibujando un triángulo)
Una de las falacias neoliberales consiste en decir que el crecimiento económico de las empresas trae aparejados un mejor reparto de la riqueza y un crecimiento del empleo. Pero no es así. De la
misma forma que el crecimiento del poder político de un rey no trae como consecuencia un crecimiento del poder político de los súbditos (antes al contrario), el absolutismo del capital financiero
no mejora la distribución de la riqueza ni provoca mayor trabajo para la sociedad . Pobreza, desempleo y precariedad en el trabajo son sus consecuencias estructurales.
En los años de las décadas de 1960 y 1970, la población considerada pobre (con menos de un dólar diario de ingreso para resolver sus necesidades elementales, según el Banco Mundial) era de unos
200 millones de personas. Para el inicio de la década de los 90's sumaba ya 2.000 millones de seres humanos. Además el "...montante de las 200 empresas más importantes del planeta representa
más de un cuarto de la actividad económica mundial; y sin embargo, esas 200 firmas emplean sólo a 18,8 millones de asalariados, o sea, menos del 0, 75% de la mano de obra del planeta"
(Ignacio Ramonet en LMD, enero, 1997).
Más seres humanos pobres y más empobrecidos, menos personas ricas y más enriquecidas; estes son las lecciones del trazo de la pieza del rompecabezas neoliberal. Para lograr este absurdo, el
sistema capitalista mundial "moderniza" la producción, la circulación y el consumo de las mercancías. La nueva revolución tecnológica (la informática) y la nueva revolución política (las
megápolis emergentes sobre las ruinas de los Estados nacionales) producen una nueva "revolución" social. Esta "revolución" social no consiste más que en un reacomodo, un reordenamiento de las
fuerzas sociales, principalmente de la fuerza de trabajo.
La Población Económicamente Activa (PEA) pasó de 1.376 millones en 1960 a 2.374 millones de trabajadores en 1990. Más seres humanos con capacidad de trabajo, es decir, de generar riquezas.
Pero el "nuevo orden mundial" no sólo acomoda a este nueva fuerza de trabajo en espacios geográficos y productivos, además reordena su lugar (o su no-lugar, como en el caso de desempleados y
subempleados) en el plan globalizador de la economía.
La Población Mundial Empleada por Actividad (PMEA) se modificó substancialmente en los últimos 20 años. La PMEA en el sector agrícola y pesquero pasó del 22% en 1970 al 12% en 1990; en la
manufactura del 25% en 1970 al 22% en 1990; mientras que en el sector terciario (comercio, transporte, banca y servicios) creció del 42% en 1970 al 56% en 1990. En el caso de los países
subdesarrollados, el sector terciario creció del 40% en 1970 al 57% en 1990; mientras que su población empleada en el sector agrícola y pesquero cayó del 30% en 1970 al 15% en 1990. (Datos de
"Mercado Mundial de Fuerza de Trabajo en el Capitalismo Contemporáneo". Ochoa Chi, Juanita del Pilar. UNAM. Economía. México, 1997).
Esto significa que cada vez más trabajadores son canalizados hacia las actividades necesarias para incrementar la productividad o para acelerar la realización de mercancías. El sistema neoliberal
opera así como un megapatrón, concibiendo al mercado mundial como una empresa unitaria, administrada con criterios "modernizadores".
Pero la "modernidad" neoliberal parece más cercana al bestial nacimiento del capitalismo como sistema mundial, que a la "racionalidad" utópica. La "moderna" producción capitalista sigue basada en
el trabajo de niños, mujeres y trabajadores inmigrantes. De los 1.148 millones de niños en el mundo, por lo menos 100 millones viven literalmente en la calle y 200 millones trabajan, y se prevé
que serán 400 millones para el año 2.000. Se dice además, que 146 millones de niños asiáticos laboran en la producción de autopartes, jugueteria, comida, herrería y química. Pero este explotación
del trabajo infantil no sólo se da en los países subdesarrollados: 40% de los niños ingleses y 20% de los niños franceses trabajan para completar el gasto familiar o para sobrevivir. También en
la "industria" del placer hay lugar para los infantes. La ONU calcula que, cada año, un millón de niños entra en el comercio sexual (datos en Ochoa Chi, J. Op.Cit).
La bestia
neoliberal invade el todo social mundial homogeneizando hasta las pautas de alimentación. "En términos globales si bien observamos que hay particularidades en el consumo alimenticio de cada
región, (y a su interior), no por ello deja de ser evidente el proceso de homogeneización que se está imponiendo, incluso sobre las diferencias fisiológico-culturales de las diversas zonas"
("Mercado mundial de medios de subsistencia. 1960-1990". Ocampo Figueroa, Nashelly, y Flores Mondragón, Gonzalo. UNAM. Economia 1994).
Esta bestia le impone a la humanidad una pesada carga. El desempleo y la precariedad de millones de trabajadores en todo el mundo es una aguda realidad que no tiene visos ni siquiera de
atenuarse. El desempleo en los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) pasó del 3,8% en 1966 al 6,3% en 1990. Tan sólo en Europa pasó del 2,2% en 1966 al
6,4% en 1990.
La imposición de las leyes del mercado en todo el mundo, el mercado globalizado, no ha hecho sino destruir las pequeñas y medianas empresas. Al desaparecer los mercados locales y regionales, los
pequeños y medianos productores se ven a si mismos sin protecciones y sin posibilidad alguna de competir contra los gigantes transnacionales.
Resultado: quiebra masiva de empresas. Consecuencia: millones de trabajadores al desempleo. El absurdo neoliberal reiterado: el crecimiento de la producción no genera empleo, al
contrario, lo destruye. La Organización de las Naciones Unidas (ONU) nombre a este etapa como "crecimiento sin empleo".
Pero la pesadilla no termina ahí. Además de la amenaza del desempleo, los trabajadores deben enfrentar condiciones precarias de ocupación. mayor inestabilidad del empleo, prolongación de las
jornadas de trabajo y desventaja salarial, son consecuencias de la globalización en general y de la "terciarización" de la economía (el crecimiento del sector "servicios") en particular. "En
los países dominados, la mano de obra sufre una precariedad multiforme: extremada movilidad, empleos sin contrato, salarios irregulares y generalmente inferiores al mínimo vital y regímenes de
jubilación héticos, actividades independientes no declaradas, con ingresos aleatorios, es decir, servidumbre o realización de un trabajo forzoso por parte de sectores, supuestamente protegidos,
como los niños" (Alain Morice. "Los trabajadores extranjeros, avanzadilla de la precariedad". Le Monde Diplomatique, edición española. Enero1997).
Las consecuencias de todo esto se traducen en un verdadero desfonde social globalizado. El reordenamiento de los procesos de producción y circulación de mercancías y el reacomodo de las fuerzas
productivas, producen un excedente peculiar : seres humanos que sobran, que no producen, que no consumen, que no son sujetos de crédito, en suma, que son desechables.
PIEZA 3:
Migración, la pesadilla errante
(se construye dibujando un circulo)
Hablamos antes de la existencia de nuevos territorios, al final de la III Guerra Mundial, que esperaban ser conquistados (los antiguos países socialistas), y de otros que debían ser reconquistados por el "nuevo orden mundial". Para lograrlo, los centros financieros llevan adelante una triple estrategia criminal y brutal: proliferan las "guerras regionales" y los "conflictos internos", los capitales siguen rutas de acumulación atípica, y se movilizan grandes masas de trabajadores.
El resultado de este guerra mundial de conquista es una gran rueda de millones de emigrantes en todo el mundo. "Extranjeros" en el mundo "sin fronteras" que prometieron los vencedores de la III Guerra Mundial, millones de personas padecen la persecución xenófoba, la precarización laboral, la pérdida de identidad cultural, la represión policiaca, el hambre, la cárcel y la muerte.
"Del Rio Grande americano al espacio Schengen "europeo", se confirma una doble tendencia contradictoria: por un lado, las fronteras se cierran oficialmente a las migraciones de trabajo; por
otro, ramas enteras de la economía oscilan entre la inestabilidad y la flexibilidad, que son los medios más seguros para a traer la mano de obra extranjera, " (Alain Morice, "Los
trabajadores extranjeros, avanzadilla de la precariedad". Le Monde Diplomatique, edición española, enero, 1997.).
Con nombres distintos, bajo una diferenciación jurídica, compartiendo
una igualdad miserable, los migrantes o refugiados o desplazados de todo el mundo son "extranjeros" tolerados o rechazados. La pesadilla de la migración, cualquiera que sea la causa que la
provoque, sigue rodando y creciendo sobre la superficie planetaria. El número de personas que estarían en el ámbito de competencia del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los refugiados
(ACNUR) ha crecido desproporcionadamente de algo más de 2 millones en 1975, a mas de 27 millones en 1995.
Destruidas las fronteras nacionales (para las mercancías), el mercado globalizado organiza la economía mundial: la investigación y el diseño de bienes y servicios, así como su circulación y
consumo, son pensados en términos intercontinentales. Para cada parte del proceso capitalista, el "nuevo orden mundial" organiza el flujo de fuerza de trabajo, especializada y no, hacia donde lo
necesita. Lejos de sujetarse a la "libre concurrencia" tan cacareada por el neoliberalismo, los mercados de empleo están cada vez mas determinados por los flujos migratorios. Tratándose de
trabajadores especializados, aunque poco en comparación con la migración mundial, este "traspaso de cerebros" representa mucho en términos de poder económico y de conocimientos. Pero, sea de
fuerza de trabajo calificada, sea de simple mano de obra, la política migratoria del neoliberalismo está más orientada a desestabilizar el mercado mundial de trabajo que a frenar la inmigración.
La IV Guerra Mundial, con su proceso de destrucción/ despoblamiento y reconstrucción/ reordenamiento, provoca el desplazamiento de millones de personas. Su destino será el seguir errantes, con su pesadilla a cuestas, y ofrecer a los trabajadores con empleo en las distintas naciones una amenaza a su estabilidad laboral, un enemigo para suplir la imagen del patrón, y un pretexto para darle sentido a la sinrazón racista que el neoliberalismo promueve.
PIEZA 4:
Mundialización financiera y globalización de la corrupción y el crimen
(se construye dibujando un rectángulo)
Los medios masivos de comunicación nos regalan una imagen de los dirigentes de la delincuencia mundial: hombres y mujeres, vestidos estrafalariamente, viviendo en mansiones ridículas o tras los
barrotes de una cárcel. Pero esa imagen oculta más de lo que muestra: ni los verdaderos jefes de las mafias modernas, ni su organización, ni sus influencias reales en los terrenos económico y
político, son divulgados públicamente.
Si usted piensa que el mundo de la delincuencia es sinónimo de ultratumba y oscuridad, está equivocado. Durante el período de la llamada "guerra fría", el crimen organizado fue adquiriendo una
imagen más respetable y no sólo empezó a funcionar como cualquier empresa moderna, también fue penetrando profundamente en los sistemas políticos y económicos de los Estados nacionales. Con el
inicio de la IV Guerra Mundial, la implantación del "nuevo orden mundial", y su consiguiente apertura de mercados, privatizaciones, la desregulación del comercio y las finanzas internacionales,
el crimen organizado "globalizó" sus actividades.
"Según la ONU, los ingresos mundiales anuales de las organizaciones criminales transnacionales (OCT) son del orden de 1000 miles de millones de dólares, un monto equivalente al PNB combinado de países de ingreso débil (según la categorización de la banca mundial) y de sus 3 mil millones de habitantes. Esta estimación toma en cuenta tanto el producto del tráfico de droga, las ventas ilícitas de armas, el contrabando de materiales nucleares, etc., y las ganancias de las actividades controladas por las mafias (prostitución, juego, mercado negro de divisas...). En cambio, no mide la importancia de las inversiones continuamente realizadas por las organizaciones criminales dentro de la esfera de control de negocios legítimos, ni tampoco la dominación que ellas ejercen sobre los medios de producción dentro de numerosos sectores de la economía legal" (Michel Chossudovsky, "La corruption mondialisée" en Géopolitique du Chaos. Op.cit.).
Las organizaciones criminales de los 5 continentes han hecho suyo el "espíritu de cooperación mundial" y, asociadas, participan en la conquista y reordenamiento de los nuevos mercados. Pero no
sólo en actividades criminales, también participan en negocios legales. El crimen organizado invierte en negocios legítimos no sólo para "blanquear" el dinero sucio, también para hacerse con
capital para sus actividades ilegales. Las empresas preferidas para esto son las inmobiliarias de lujo, la industria del ocio, los medios de comunicación, la industria, la agricultura, los
servicios públicos y... !la banca!
¿Ali Babá y los 40 banqueros? No, algo peor. El dinero sucio del crimen organizado es utilizado por los bancos comerciales para sus actividades: préstamos, inversiones en los mercados
financieros, compra de bonos de deuda externa, compra y venta de oro y divisas. "En muchos países, las organizaciones criminales se han convertido en los acreedores del Estado y ejercen, por
su acción sobre los mercados, una influencia sobre la política macroeconómica de los gobiernos. Sobre las bolsas de valores, ellas invierten igualmente en los mercados especulativos de productos
derivados y de materias primas" (M. Chossudovsky, Op.cit.).
Por si fuera poco, el crimen organizado cuenta con los llamados paraísos fiscales. En todo el mundo hay, cuando menos, 55 paraísos fiscales (uno de ellos, en las Islas Caimán, tiene el quinto
lugar mundial como centro bancario y tiene más bancos y sociedades registradas que habitantes). Las Bahamas, las islas Vírgenes británicas, las Bermudas, San Martin, Vanuatu, las Islas Cook, Isla
Mauricio, Luxemburgo, Suiza, las Islas Anglo-Normandas, Dublín, Mónaco, Gibraltar, Malta, son buenos lugares para que el crimen organizado se relacione con las grandes firmas financieras del
mundo.
Además de "blanqueo" de dinero sucio, los paraísos fiscales son usados para evadir impuestos, de aquí que sean un punto de contacto entre gobernantes, empresarios y capos del crimen organizado.
La alta tecnología, aplicada a las finanzas, permite la circulación rápida del dinero y la desaparición de ganancias ilegales. "Los negocios legales o ilegales están cada vez más imbricados,
introducen un cambio fundamental en las estructuras del capitalismo de posguerra. Las mafias invierten en negocios legales e, inversamente, canalizan recursos financieros hacia la economía
criminal, a través del control de bancos o empresas comerciales implicadas en el blanqueo de dinero sucio o que tienen relaciones con las organizaciones criminales. Los bancos pretenden que las
transacciones son efectuadas de buen fe y que sus dirigentes ignoran el origen de los fondos depositados. La consigna de no preguntar nada, el secreto bancario y el anonimato de las
transacciones, todo está garantizando los intereses del crimen organizado, protegen a la institución bancaria de investigaciones públicas y de inculpaciones . No solamente los grandes bancos
aceptan blanquear dinero, en vista de sus pesadas comisiones, sino que también conceden créditos a tasas de interés elevadas a las mafias, en detrimento de las inversiones productivas
industriales o agrícolas" (M. Chossudovsky, Op. Cit. ).
La crisis de la deuda mundial, en los años 80, provocó que el precio de las materias primas se fuera para abajo. Esto
hizo que los países subdesarrollados vieran reducidos drásticamente sus ingresos. Las medidas económicas dictadas por el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, supuestamente para
"recuperar" las economías de estos países, sólo agudizaron las crisis de los negocios legales. En consecuencia, la economía ilegal se ha desarrollado para llenar el vacío dejado por la caída de
los mercados nacionales.
De acuerdo con un informe de las Naciones Unidas, "la intrusión de los sindicatos del crimen ha sido facilitada por los programas de ajuste estructural que los países endeudados han sido
obligados a aceptar para tener acceso a los préstamos del Fondo Monetario Internacional" (Naciones Unidas, "La globalización del crimen", Nueva York 1995).
Así que aquí tiene usted el espejo
rectangular donde legalidad e ilegalidad
intercambian reflejos.
¿De qué lado del espejo está el criminal?
¿de cuál el que lo persigue?
PIEZA 5:
¿La legítima violencia de un poder ilegítimo?
(se construye dibujando un pentágono)
El Estado, en el neoliberalismo, tiende a contraerse al "mínimo indispensable". El llamado "Estado Benefactor" no sólo se convierte en obsoleto; se desprende de todo lo que lo constituía en tal y
queda desnudo.
En el cabaret de la globalización, tenemos el "show" del Estado sobre una "table dance" que se despoja de todo hasta quedar con su prenda mínima indispensable: la fuerza represiva. Destruida su
base material, anuladas sus posibilidades de soberanía e independencia, desdibujadas sus clases políticas, los Estados nacionales se convierten, más o menos rápido, en un mero aparato de
"seguridad" de las megaempresas que el neoliberalismo va erigiendo en el desarrollo de este IV Guerra Mundial.
En lugar de que la inversión pública la orienten al gasto social, los Estados nacionales prefieren mejorar su equipo, armamento y preparación para cumplir con eficacia la labor que la política
dejó de cumplir hace años: el control de la sociedad.
Los "profesionales de la violencia legitima" se llaman a si mismos los aparatos represivos de los Estados modernos. Pero ¿qué hacer si la violencia está ya bajo las leyes del mercado? ¿Dónde está
la violencia legitima y dónde la ilegítima? ¿Qué monopolio de la violencia pueden pretender los maltrechos Estados nacionales si el libre juego de la oferta y la demanda desafia ese monopolio?
¿No demostró la pieza 4 que el crimen organizado, los gobiernos y los centros financieros están más que bien relacionados? ¿No es palpable que el crimen organizado cuenta con verdaderos ejércitos
sin más frontera que el poder de fuego del rival? Así que el "monopolio de la violencia" no pertenece ya a los Estados nacionales. El mercado moderno lo puso a venta...
Viene a cuento esto porque, debajo de la polémica entre violencia legitima e ilegitima, también está la disputa (falsa, pienso) entre violencia "racional" e "irracional".
Cierto sector de la intelectualidad mundial (insisto en que su que hacer es más complejo que el simple ser "de derecha o de izquierda", "progubernamental o de oposición", "etcétera bueno o
etcétera malo") pretende que la violencia se puede ejercer de modo "racional", administrar de forma selectiva (hay quien, incluso, adelanta algo así como la "mercadotecnia de la violencia") y
aplicar con habilidad "de cirujano" en contra de los males de la sociedad. Algo así inspiró la pasada etapa armamentista en la Unión Americana: armas "quirúrgicas", precisas, y operaciones
militares como bisturí del "nuevo orden mundial". Así nacieron las "smart bombe" (que, según me platicó un reportero que cubrió "La tormenta del Desierto", no son tan "inteligentes" y batallan
para distinguir entre un hospital y un depósito de misiles, en la duda las "smart bombe" no se abstienen, destruyen. En fin, el Golfo Pérsico, como decían los compañeros de los pueblos
zapatistas, está más allá de la capital estatal de Chiapas (aunque la situación de los kurdos tenga semejanzas espeluznantes con los indígenas de un país que se precia de ser "democrático" y
"libre"), así que no insistamos en "aquella" guerra cuando tenemos la "nuestra".
Bien, la pugna entre violencia "racional" e "irracional" abre una vía de discusión interesante y, lamentablemente, no es inútil en los tiempos actuales. Podíamos tomar, por ejemplo, qué se
entiende por "racional". Si se responde que es la "razón del Estado" (suponiendo que eso existiera y, sobre todo, que se le pudiera reconocer alguna razón al actual Estado neoliberal), entonces
cabe preguntarse si esa "razón de Estado" se corresponde a la "razón de la sociedad" (siempre suponiendo que la sociedad de hoy retiene algo de racionalidad) y, más todavía, si la violencia
"racional" del Estado es "racional" también a la sociedad. Aquí no hay mucho que discurrir (como no sea ociosamente), la "razón de Estado" en la modernidad no es otra que "la razón de los
mercados financieros".
Pero ¿cómo administra su "violencia racional" el Estado moderno? Y, ojo a la historia, ¿cuánto tiempo dura esa racionalidad? ¿El tiempo que va desde una a otra elección o golpe de Estado (según
el caso)? ¿Cuántas violencias de Estado, que fueron aplaudidas como "racionales" en su tiempo, son ahora "irracionales"?
Lady Margareth Thatcher, de "grata" memoria para el pueblo británico, se tomó la molestia de prologar el libro "The Next War", de Caspar Weinberger and Peter Schweizer (Regnery Publishing,
Inc. Washington, D. C. 1996). En este texto, la señora Thatcher, adelanta algunas reflexiones sobre las 3 similitudes entre el mundo de la Guerra Fría y el de la Pos Guerra Fría. La primera
de ellas es que el "mundo libre" nunca carecerá de agresores potenciales. La segunda es la necesidad de una superioridad militar de los "Estados democráticos" sobre los posibles agresores. La
tercera similitud es que tal superioridad militar debe ser, sobre todo, tecnológica.
Para terminar su prólogo, la llamada "dama de hierro" define la "racionalidad violenta" de los Estados modernos al señalar: "Una guerra puede ocurrir de muchas maneras diferentes. Pero la
peor usualmente pasa porque un poder cree que puede alcanzar sus objetivos sin una guerra o al menos con una guerra limitada que puede ser ganada rápidamente -y, en consecuencia, fallan los
cálculos".
Para los señores Weinberger y Schweizer los escenarios de las "Guerras Futuras" son: Corea del Norte y China (abril, 6 de 1998), Irán (abril, 4 de 1999), México (marzo, 7 del
2003) Rusia (febrero, 7 del 2006) y Japón (agosto 19, de 2007). No hay, pues, duda de quiénes serian los posibles agresores: asiáticos, árabes, latinos y europeos.. Casi la totalidad del mundo es
considerado "posible agresor" de la "democracia" moderna!
Lógico (cuando menos en la lógica liberal): en la modernidad, el poder (es decir, el poder financiero) sabe que sólo puede "alcanzar sus objetivos" con una guerra, y no con una "guerra limitada
que puede ser ganada rápidamente", sino con una guerra totalmente total, mundial en todos los sentidos. Y, si le creemos a la nueva Secretaria de Estado de Estados Unidos, Madeleine Albright,
cuando dice: "Uno de los objetivos prioritarios de nuestro gobierno es el de asegurar que los intereses económicos de Estados Unidos puedan extenderse a escala planetaria" (The Wall Street
Journal, 21/1/1997), entonces debemos entender que todo el mundo (y quiero decir "todo todo") es el teatro de operaciones de este guerra.
Es de entender, entonces, que si la disputa por el "monopolio de la violencia" no se da de acuerdo a las leyes del mercado, sino que es desafiado desde abajo, el poder mundial "descubra" en ese
reto a un "posible agresor". Este es uno de los desafíos (de los menos estudiados y más "condenados", entre los muchos que representa) lanzado por los indígenas en armas y en rebeldía del
Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) en contra del neoliberalismo y por la humanidad...
PIEZA 6:
La Megapolitica y los enanos
(se construye dibujando un garabato)
Antes dijimos que los Estados nacionales son atacados por los centros financieros y "obligados" a disolverse dentro de las megápolis. Pero el neoliberalismo no sólo opera su guerra "uniendo"
naciones y regiones. Su estrategia de DESTRUCCION/ DESPOBLAMIENTO y RECONSTRUCCION/ REORDENAMIENTO produce una o varias fracturas en los Estados nacionales.
Esta es la paradoja de la IV Guerra Mundial: hecha para eliminar fronteras y "unir" naciones, lo que va dejando tras de sí es una multiplicación de las fronteras y una pulverización de las
naciones que perecen en sus garras. Más allá de los pretextos, ideologías o banderas, la actual dinámica MUNDIAL de quiebra de la unidad de los Estados nacionales responde a una política,
igualmente mundial, que sabe que puede ejercer mejor su poder, y crear las condiciones óptimas para su reproducción, sobre las ruinas de los Estados nacionales.
Si alguien tuviera alguna duda sobre este caracterizar al proceso de globalización como una guerra mundial, debería desecharla al hacer cuentas de los conflictos que provocaron y han sido
provocados por los colapsos de algunos Estados nacionales. Checoslovaquia, Yugoslavia, la URSS, son muestras de la profundidad de estas crisis que dejan hechos añicos no sólo los fundamentos
políticos y económicos de los Estados nacionales, también las estructuras sociales. Eslovenia, Croacia y Bosnia, además de la presente guerra dentro de la Federación Rusa con Chechenia de
escenario, no sólo marcan el destino de la trágica caída del campo socialista en los fatídicos brazos del "mundo libre", en todo el mundo este proceso de fragmentación nacional se repite en
escale e intensidad variables Hay tendencias separatistas en el Estado español (País Vasco, Cataluña y Galicia), en Italia (Padania), en Bélgica (Flandres), en Francia (Córcega), en el Reino
Unido (Escocia y el País de Gales) y en Canadá (Quebec) Y hay más ejemplos en el resto del mundo.
Ya nos referimos al proceso de construcción de las megápolis; ahora hablamos de la fragmentación de países. Ambos procesos se dan sobre la destrucción de los Estados nacionales. ¿Se trata de dos
procesos paralelos, independientes? ¿Dos facetas del proceso de globalización? ¿Son síntomas de una megacrisis aún por estallar? ¿Meros hechos aislados?
Pensamos que se trata de una contradicción inherente al proceso de globalización, una de las esencias del modelo neoliberal. La eliminación de fronteras comerciales, la universalidad de las
telecomunicaciones, las superautopistas de la información, la omnipresencia de los centros financieros, los acuerdos internacionales de unidad económica, en fin, el proceso de globalización en su
conjunto produce, al liquidar los Estados nacionales, una pulverización de los mercados internos. Estos no desaparecen o se diluyen en los mercados internacionales, sino que consolidan su
fragmentación y se multiplican.
Sonará contradictorio, pero la globalización produce un mundo fragmentado, lleno de pedazos aislados unos de otros (y no pocas veces enfrentados entre sí). Un mundo lleno de compartimentos
estancos, comunicados apenas por frágiles puentes económicos (en todo caso, tan constantes como la veleta de viento que es el capital financiero). Un mundo de espejos rotos, reflejando la inútil
unidad mundial del rompecabezas neoliberal.
Pero el neoliberalismo no sólo fragmenta el mundo que supone unir, también produce el centro politico-económico que dirige este guerra. Y si, como señalamos antes, los centros financieros imponen
su ley (la del mercado) a naciones y a grupos de naciones, entonces deberíamos redefinir los límites y alcances de este política, es decir, del que hacer político. Conviene entonces hablar de la
megapolitica, en ésta seria donde se decidiría el "orden mundial".
Y cuando decimos "megapolitica" no nos referimos al número de quienes en ella se mueven. Son pocos, muy pocos, los que se encuentran en este "megaesfera". La megapolitica globaliza las políticas
nacionales, es decir, las sujeta a una dirección que tiene intereses mundiales (que por lo regular son contradictorios a los intereses nacionales) y cuya lógica es la del mercado, es decir, la de
la ganancia económica.
Con este criterio economicista (y criminal) se decide sobre guerras, créditos, compra y venta de mercancías, reconocimientos diplomáticos, bloqueos comerciales, apoyos políticos, leyes de
migración, golpes de Estado, represiones, elecciones, unidades políticas internacionales, rupturas políticas intranacionales, inversiones, es decir, la supervivencia de naciones enteras.
El poder mundial de los centros financieros es tan grande que pueden prescindir de la preocupación por el signo político de quién detente el poder en una nación, si es que se garantiza que el
programa económico (es decir, la parte que corresponde al megaprograma económico mundial) no se altera. Las disciplinas financieras se imponen a los distintos colores del espectro político
mundial en cuanto se llega al gobierno de una nación.
El gran poder mundial puede tolerar un gobierno de izquierda en cualquier parte del mundo, siempre y cuando ese gobierno no tome medidas que vayan en contra de las disposiciones de los centros
financieros mundiales. Pero de ninguna manera tolerará que una alternativa de organización económica, política y social, se consolide. Para la megapolítica, las políticas nacionales son hechas
por enanos que deben plegarse a los dictados del gigante financiero. Así será, hasta que los enanos se rebelen...
PIEZA 7:
Las bolsas de resistencia
(se construye dibujando una bolsa)
"Para empezar, te ruego no confundir la Resistencia con la oposición política. La oposición no se opone al poder sino a un gobierno, y su forma lograda y completa es la de un partido de
oposición; mientras que la resistencia, por definición (ahora, si), no puede ser un partido: no está hecha para gobernar a su vez, sino para ... resistir ".
Tomás Segovia, "Alegatorio", México, 1996.
La aparente infalibilidad de la globalización choca con la terca desobediencia de la realidad. Al mismo tiempo que el neoliberalismo lleva adelante su guerra mundial, en todo el planeta se van
formando grupos de inconformes, núcleos de rebeldes. El imperio de las bolsas financieras enfrenta la rebeldía de las bolsas de resistencia.
Sí, bolsas. De todos los tamaños, de diferentes colores, de las formas más variadas. Su única semejanza es su resistirse al "nuevo orden mundial" y al crimen contra la humanidad que conlleva la
guerra neoliberal.
Al tratar de imponer su modelo económico, político, social y cultural, el neoliberalismo pretende subyugar a millones de seres, y deshacerse de todos aquellos que no tienen lugar en su nuevo
reparto del mundo. Pero resulta que estos "prescindibles" se rebelan y resisten contra el poder que quiere eliminarlos. Mujeres, niños, ancianos, jóvenes, indígenas ecologistas, homosexuales,
lesbianas, seropositivos, trabajadores y todos aquellos y aquellas que no sólo "sobran", sino que también "molestan" al orden y el progreso mundiales, se rebelan, se organizan y luchan.
Sabiéndose iguales y diferentes, los excluidos de la "modernidad" empiezan a tejer las resistencias en contra del proceso de destrucción/ despoblamiento y reconstrucción/ reordenamiento que lleva
adelante, como guerra mundial, el neoliberalismo.
En México, por poner un ejemplo, el llamado "programa de desarrollo integral del Istmo de Tehuantepec" pretende construir un moderno centro internacional de distribución y ensamble de mercancías.
La zona de desarrollo abarca un complejo industrial en el que se refina la tercera parte del crudo mexicano y se elabora el 88% de los productos petroquímicos. Las vías de tránsito interoceánico
consistirán en carreteras, una ruta fluvial aprovechando el tendido natural de la zona (río Coatzacoalcos) y, como eje articulador, la línea del ferrocarril transístmico (a cargo de 5 empresas, 4
de EE.UU. y 1 de Canadá). El proyecto sería zona ensambladora bajo el régimen de maquiladoras. Dos millones de pobladores del lugar pasarían a ser estibadores, controladores de paso o
maquiladores (Ana Esther Cecena, "El Istmo de Tehuantepec; frontera de la soberanía nacional", "La jornada del Campo", 28 de mayo, 1997). También en el sureste mexicano, en la selva
Lacandona, se echa a andar el "Programa de Desarrollo Regional Sustentable para la Selva Lacandona". Su objetivo real es poner a disposición del capital las tierras indígenas que, además de ser
ricas en dignidad e historia, también lo son en petróleo y uranio.
El resultado previsible de estos proyectos será, entre otros, la fragmentación de México (separando al sureste del resto del país). Además, y ya que de guerras hablamos, los proyectos tienen
implicaciones contrainsurgentes. Forman parte de una pinza para liquidar al rebeldía antineoliberal que explotó en 1994. En medio quedan los indígenas rebeldes del Ejército Zapatista de
Liberación Nacional (EZLN).
(Ya en el tema de indígenas rebeldes conviene un paréntesis: los zapatistas piensan que, en México (ojo, en México) la recuperación y defensa de la soberanía nacional es parte de una revolución antineoliberal. Paradójicamente, el EZLN es acusado de pretender la fragmentación de la nación mexicana. La realidad es que los únicos que han hablado de separatismo son los empresarios del Estado de Tabasco (rico en petróleo) y los diputados federales chiapanecos que pertenecen al PRI. Los zapatistas piensan que es necesaria la defensa del Estado nacional frente a la globalización, y que los intentos de partir a México en pedazos vienen del grupo gobernante y no de las justas demandas de autonomía para los pueblos indios. El EZLN, y lo mejor del movimiento indígena nacional, no quieren que los pueblos indios se separen de México, sino ser reconocidos como parte del país con sus especificidades. No sólo eso; quieren un México con democracia, libertad y justicia. Las paradojas siguen porque, mientras el EZLN lucha por la defensa de la soberanía nacional, el Ejército Federal Mexicano lucha contra esa defensa y defiende a un gobierno que ha destruido ya las bases materiales de la soberanía nacional y ha entregado el país, no solo al gran capital extranjero, también al narcotráfico).
Pero no sólo en las montañas del sureste mexicano se resiste y se lucha contra el neoliberalismo. En otras partes de México, en América Latina, en Estados Unidos y Canadá, en la Europa del Tratado de Maastricht, en Africa, en Asia y en Oceanía, las bolsas de resistencia se multiplican. Cada una de ellas tiene su propia historia, sus diferencias, sus igualdades, sus demandas, sus luchas, sus logros. Si la humanidad tiene todavía esperanzas de supervivencia, de ser mejor, esas esperanzas están en las bolsas que forman los excluidos, los sobrantes, los desechables.
Hay, a no dudarlo, más piezas del rompecabezas neoliberal. Por ejemplo: los medios de comunicación, la cultura, la polución, las pandemias. Aquí sólo hemos querido mostrarle el trazo de 7 de
ellas.
Estas 7 bastan para que usted, después de dibujarlas, colorearlas y recortarlas, se dé cuenta de que es imposible armarlas juntas. Y este es el problema del mundo que la globalización ha
pretendido rearmar: las piezas no encajan.
Por esto, y por otras razones que no vienen al espacio de este texto, es necesario hacer un mundo nuevo. Un mundo donde quepan muchos mundos, donde quepan todos los mundos...
SUBCOMANDANTE INSURGENTE MARCOS. Ejército Zapatista de Liberación Nacional.
P.D. QUE CUENTA SUEÑOS QUE EL AMOR ANIDA
Reposa la mar a mi lado. Comparte desde hace tiempo angustias, incertidumbres y no pocos sueños, pero ahora duerme conmigo la caliente noche de la selva. Yo miro su frigo agitado en el sueño
y me maravillo de nuevo al encontrarla a ella como es ley: tibia, fresca y a mi lado. La asfixia me saca del lecho y toma mi mano y la pluma para traer al Viejo Antonio hoy, como hace años...
He pedido al Viejo Antonio que me acompañe en una exploración río abajo. No llevamos más que un poco de pozal para comer. Durante horas seguimos el caprichoso cauce y el hambre y el calor
aprietan. Toda la tarde la pasamos tras una piara de jabalíes. Casi anochece cuando le damos alcance, pero un enorme censo (puerco de monte) se desprende del grupo y nos ataca. Yo saco a relucir
todos mis conocimientos militares, dejo tirada mi arma y me trepo al árbol más cercano. El Viejo Antonio queda inerme ante el ataque, pero en lugar de correr, se pone tras una maraña de bejacos.
El gigantesco jabalí arremete de frente y con toda su fuerza, pero queda atrapado entre las lianas y las espinas. Antes de que pueda librarse, el Viejo Antonio levanta su vieja chimba y, de un
tiro en la cabeza, resuelve la cena de ese día.
Ya en la madrugada, cuando he terminado de limpiar mi moderno fusil automático (un M-16, calibre 5.56 mm, con un selector de cadencia y alcance efectivo de 460 metros, además de mira telescópica,
bipié y cargador de "drum" con 90 tiros), escribo en mi diario de campaña y, omitiendo todo lo sucedido, sólo anoto: "Topamos puerco y A. mató una pieza. Altura 350 ms. No llovió".
Mientras esperamos que se cueza la carne, le cuento al Viejo Antonio que la parte que me toca servirá para las fiestas que se preparan en el campamento. "¿Fiestas?", me pregunta mientras
atiza el fuego. "Sí ", le digo, "No importa el mes, siempre hay algo que celebrar". Después sigo con lo que yo supuse era una brillante disertación sobre el calendario histórico y las
celebraciones zapatistas. En silencio escucha el Viejo Antonio y, suponiendo que no le interesa, me acomodo para dormir.
Entre sueños miro al Viejo Antonio tomar mi cuaderno y escribir algo. En la mañana, repartimos la carne después del desayuno y cada uno toma su camino. Ya en nuestro campamento, reporto al mando
y le muestro la bitácora para que sepa lo ocurrido. "Esta no es tu letra", me dice mientras me muestra la hoja del cuaderno. Ahí, al final de lo que yo anoté ese día, el Viejo Antonio había
escrito con letras grandes:
"Si no puedes tener la razón y la fuerza, escoge siempre la razón y deja que el enemigo tenga la fuerza. En muchos combates puede la fuerza obtener la victoria, pero en la lucha toda
sólo la razón vence. El poderoso nunca podrá sacar razón de su fuerza, pero nosotros siempre podremos obtener fuerza de la razón".
Y más abajo, con letra mas pequeña: "Felices fiestas".
Ni para qué decirlo, se me quitó el hambre. Las fiestas, como siempre, estuvieron bien alegres. "La del mono colorado" estaba todavía, felizmente, muy lejos del "hit parade" de los
zapatistas...
(from Le Monde Diplomatique, ed.española agosto, setiembre 1997)
fuente: http://membres.multimania.fr/jes/boo-marcos-es.htm
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