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Pasajeros en Tránsito

Receta Casera Para Dejar De Ser Un Católico Asimilado (o Intentarlo)

25 Noviembre 2010 , Escrito por blackrainbow Etiquetado en #Evolución

 

original en :http://elmonasterio.org/escritos/2006/11/15/receta-casera-para-dejar-de-ser-un-catolico-asimilado-o-intentarlo por

 

 

 

 

Como muchos sabrán, la cultura popular, en su mayoría, es dominada por la religión católica y su transcurso de 2000 años. No hay que ir a misa todos los domingos y poner un par de dólares en la canasta para serlo. Hoy día muchas de las cosas que hacemos, y reglas que seguimos están basadas en principios de tal culto. Es como ver una gota de agua caer en una toalla, gotita a gotita en el mismo lugar. Al principio ese puntito es el que se

humedece, pero al cabo de un poco de tiempo, la toalla termina empapada del agua, aunque fuera indirectamente. Todo lo que se haga luego con esa toalla, tendrá que hacerse basado en el efecto del agua y las circunstancias que le rigen. Para empezar la toalla ya no sirve para su trabajo principal, ya que este es secar y una toalla mojada no sirve para eso. Es como eliminarle el uso principal de esta con uno que aparenta no tener sentido. Pero ya basta de met áforas. La mayoría de los católicos no entienden mucho las metáforas y/o las toman de manera literal, y no quiero crear un pandemonio y obligar a cientos de personas salir corriendo a quemar sus toallas. No porque logren quemarl as, es que toallas mojadas no queman gente.

La realidad es que no intereso apabullar a los creyentes de la fé católica. Solo darle un poco de esperanza a los que ansían salir y no encuentran la manera, no saben que hacer, que pensar, a quien hablarle. Sí, quizás me ría un poquito de algunas cosas pero es como eso de que solo un negro puede llamar a otro negro, negro y si un blanco le dice negro se jodió. Lo mismo pasa con el catolicismo. O algo parecido. En fin, somos varios los que abandonamos el manto para arroparnos con la nada y lo desconocido y aceptamos esa realidad, con miedo pero como una mentira menos descarada. Dejamos de ser los esclavos de los esclavos y nos ponemos a su mismo nivel.

La siguiente receta, no es un plan estructurado que debe seguirse como la única manera. Esto es solo un reflejo de los pasos que yo seguí para llegar a donde estoy y a donde pienso llegar. La razón por la cual lo escribo, y de la manera más clara posible, es que en el proceso de des-indoctrinación pude haber usado una guía así, para entender que iba bien, aunque en realidad no hay manera de determinar eso, y esa es una de las primeras cosas que hay que entender. No regirnos por el “vas bien o vas mal” de esos líderes espirituales. Porque esas guías son según lo que ellos siguen que otros siguen según un plan que ya tu estas cuestionando, de lo contrario no estarías leyendo este documento.

Creo que puedo empezar con una frase que como católico se oye mucho pero de manera irónica. Libre albedrío. Nos hablan de que Dios nos dio ese regalo, y como somos afortunados ya que ni sus ángeles, su primera creación, no tenían este regalo. Entonces nosotros tenemos la libertad de tomar las decisiones que queramos. ¿Qué Bien no? Pero claro, luego te dicen que si no haces lo que Dios te dice, estas echando a perder el libre albedrío porque tienes que seguirlo a el. ¿Bueno en que quedamos? Y eso nos lleva a entender que el libre albedrío esta hecho para cuestionar. Cuestiónate a ti, las acciones de tus líderes, las acciones de tus amigos, de todos. No es lo mismo que desconfiar, es cuestionar los motivos y no dar por sentado lo que suceda. Eso es importante para poder empezar un camino lejos de las garras de un monstruo sin cara (aunque el papa es bastante feo pero eso es irrelevante).

Algo que hay que tener claro, es que el miedo es importante. El miedo no es un indicador de que si haces algo vas para el infierno. Por lo general, el miedo es un representativo de algo que se sale de cotidianidad, de algo que te crea una expectativa, una emoción, y es esencial en un viaje de este tipo. Ese miedo de abandonar lo conocido, la comodidad de tu trayectoria, de abandonar lo que tus papas te han inculcado de manera forzosa pero más que nada sigilosamente, es el que te indica que hay algo que ver del otro lado. Sino te da miedo ese cambio, quiere decir que o no fuiste un católico real, o realmente no estas saliendo. Yo estuve aterrado de dejar en el olvido el miedo de ir al infierno, de no rezar después de cometer y/o pensar en cosas impuras, de no confesarme con el cura mis pecados, de no casarme por la iglesia y bautizar a mis hijos, etc. En fin, miedo absoluto. Parecía un cobarde rogando que no le robaran la billetera, pero sabía que tenía que entregarla.

Lo que comencé a hacer antes de abandonar nada, fue leer distintos libros o novelas de “ficción” que cuestionaban los principios de la iglesia de una manera no muy amenazadora. Y con esto me refiero a que no me iba a poner a leer la biblia satánica a la soltá. Es ridículo. Uno de esos libros, un best seller y hasta película, del cual hablé hace un tiempo atrás, El Código Da Vinci. Esa novela, fue el catalítico que me catapultó hacia el abismo de la resonancia caótica. Irónicamente fue un católico quien me puso el libro en las manos como una novela “interesante y romántica con mucha acción”. Al leerlo pasé por un proceso de confusión bastante grande, donde pensaba que el libro era la realidad y todo lo demás era una mentira. Lo leí en dos días y ese libro es bastante largo. Le traté de hablar a mis viejos de cómo ese libro hacia sentido, de cómo era real, de cómo teníamos que salir de ese letargo y me miraron con cara de, “bendito cariño, eso es una novela. No es real”. Y eso me enfureció. Por semanas seguía buscando información sobre el tema del libro y me envolví en sociedades secretas, y grupos malignos y futuros inciertos y tengo que admitir que pasé un bajón emocional increíble. Un vacío sin comparación. No me interesaba hacer nada y permanecí encerrado en mi cuarto viendo el mundo pasar y yo sin entender nada.

Eso me lleva al próximo punto. La paciencia es vital. No se puede pretender asimilar todo en un solo día, o en una sola semana. Estos cuerpos no son de una capacidad tan superior (al menos no la mayoría). De ese modo seguí leyendo de a poco. Compraba libros, los leía, o los ojeaba, saqueaba el Internet de información y tengo que admitir que era como un niño pequeño en una juguetería. Cada vez que encontraba una teoría me hacía total sentido y descartaba la anterior. Y así iba de una en una pensando que ya sabía lo que era, y sin darme cuenta de que “no hay una manera de cómo es” y eso es lo más difícil de captar cuando vienes de una estructura definida. Por esto mismo, habrá alti bajos y recaídas. Días en que te sientes contento con tu decisión y otros donde lo único que deseas es volver a pensar como antes. Como tomar la pastilla azul del Matrix y despertarte en tu cama creyendo toda la brosa burocráticamente religiosa que creías hace un tiempo atrás. Pero no se puede. Ya no hay manera de volver y de creer en lo que sabes son mentiras y eso es lo que deprime.

No hay manera de volver atrás porque dentro de esta curiosidad y morbosidad que tiene uno, más que antes, uno quiere saber que realmente son, de que están hechos y cuales son sus motivos y su legado. Más del 80% de los denominados católicos no saben que rayos es el catolicismo, ni en que esta basado, ni cual es su propósito. Lo más que la gente se acuerda es de lo que se ínter mezcla con celebraciones y las cosas que no podemos hacer (pero que hacen de todos modos pero con cargo de conciencia). Y son esos hechos y esa historia del catolicismo los que nos iluminan de las barbaridades en las que están basadas esas creencias que tanto defendimos. Son estos momentos los que proveen esa sensación asertiva que nos indican que hacemos bien en pensar libremente.

Entonces comienza la verdadera etapa que sucede de por si sola. Me refiero al abandono de las costumbres. En mi caso, de toda la vida planeaba esa boda de iglesia, ese bautizo del hijo, esas misas especiales del año, y el resto de esos sacramentos y actividades que cuando empecé esta travesía, me parecían imposibles de abandonar tales tradiciones. Pero poco a poco, de por sí solas fueron haciéndose más y más insignificantes, hasta el punto donde cuando tenga hijos no planeo incorporarles el catolicismo, sin obligarnos a ver las cosas como yo. Trataré de ser lo más objetivo posible, aunque desde ya, se que traerá repercusiones familiares, por las ataduras católicas que tiene. Pero es mi decisión, mi vida, y mi plan es darle a mi hijo la oportunidad que yo no tuve de ver las cosas con la menor cantidad de predisposiciones y quizás (siempre y cuando no me ponga a experimentar con drogas o alguna prima) saldrá un niño normal y más listo de lo que yo pueda pensar ser.

Claro que no todas las tradiciones se pueden abandonar así porque sí. El calendario gregoriano, creado por uno de esos papas que parecía no tener nada más que hacer, es lo que rige nuestro día a día y aunque otras culturas tienen su calendario, la basta mayoría sigue el gregoriano. Quizás la meta aquí sea poder llevar uno más cercano a lo que buscamos, aparte de este que tenemos que llevar en al sociedad.

Otro punto importante me parece que es el de estar claro de la ambiguedad que carretea el caos. El inventarse denomicaciones para ponerle nombre a esto, es tan inútil como dañino, ya que limita el crecimiento y crea un punto medio, que puede ser tan malo como una religión limitadora de por si. Dejarse llevar por seguidores o gente que piensan que tu tienes las soluciones también es algo que hay que detener. Cada realidad es individual, eso es lo que hay que captar. Es un viaje solitario, y si me permiten el ejemplo, como el de Jesús en el desierto. El se fue a lo rajatabla por sus pantalones solo y no fue fácil según tengo entendido. Tampoco es fácil para uno. Si, uno puede tener aliados en esta lucha, gente que piensa diferente como tu, pero uno no puede enfocarse en buscar a alguien que piense idénticamente igual, porque no va a pasar. La idea de salir de una mentira es para entender que para seguir la mentira de alguien, mejor seguimos nuestra imaginación y/o mente y/o directrices personales que nos llegan y hacen sentido. Eso no quiere decir que no se puede ayudar a alguien que esta buscando ayuda. Eso es otro punto importante. Uno puede ayudarles, recomendarles lecturas, recomendarles ejercicios, decirles como uno piensa pero no para incorporarles a la realidad de uno. Eso sería como ir a pescar feligreses. Al contrario, ayudarle a pensar de por si. Todos en el camino solitario encontramos a una persona que nos ayuda y siempre le estamos agradecidos, pero es importante verlos solo como un amigo y no como un mentor.

Por último, y quizás un poco contradictorio, utilizando una frase de Robert De Niro en la película "Backdraft" cuando hablaban del Fuego, y aquí más o menos como recuerdo la cita "la verdad es que hay quererlo un poco. Para poder vencerlo, hay que entenderlo, saber lo que piensa, saber lo que trama y ver como algo que empezó de la nada abarca tanto. Realmente hay quererlo un poco". Y asi hay que hacer con este culto. Al entender quienes son, cual es su plan, de donde sale su historia, uno no puede más que aplaudir y decir "coño, han trabajado para su meta y lo han logrado, bien por ustedes". Si uno se aplica de la manera que ellos lo han hecho, también podría alcanzar metas inimaginables fuera de sus garras. Eso fue solo una "idea", que tiene muchas cosas malas y como ya he dicho, no es para todo el mundo. Pero, hay muchas cosas que se pueden aprender de la uniformidad, siempre y cuando exista el espacio para la manipulación de esta y no se adoctrine por personas que por lo general lo menos que hacen es seguirla.

A resumidas cuentas, no todo el mundo esta listo para salir del manto del cristianismo católico o de la sub categoría de tu preferencia, pero hay quienes necesitan salir porque su destino esta afuera. No son parte de ese conglomerado de cerebros oxidados. Este no es más que mi proceso personal. No tiene que ser igual para todos, ni se debe ver como un manual para encaminarse correctamente. Es solo un ejemplo para que vean el proceso de un loco en desarrollo. Y loco, fuera del catolicismo es un cumplido, por siacaso.

Al final del día, lo que resta es vivir, es dudar, cuestionar, saber a quien hablarle, saber cuando dejar a la gente hablar y no discutirles, saber en quien confiar, no odiar, ni sentir lástima, ni tratar de cambiar a alguien que no lo ha pedido y sobre todas las cosas, disfrutar de una vida donde uno, dentro de las limitaciones físicas, puede sentirse dueño de su pedazito. Eso, para mi, es el verdadero secreto de la vida.

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