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Pasajeros en Tránsito

¿Porqué los hombres sólo buscan sexo?

13 Marzo 2011 , Escrito por blackrainbow Etiquetado en #Evolución

fuente: http://iberaldea.es/blog/?p=2754


-Sabes… no entiendo que les pasa a los hombres. Te juran amor eterno y cuando menos te lo esperas van y te ponen cuernos con la primera pelandusca que se les cruza en el camino. Sois unos egoístas y siempre estáis pensando en lo mismo. – dijo, mientras apuraba el té de jazmín que se había pedido y que olía maravillosamente bien – Te refieres al sexo – le dije – Sí. Os pasa cualquier tía buena por delante y se os baja el riego del cerebro al pito – expreso con tono de fastidio. Hacía un par de meses que Sandra estaba pasando por una separación no buscada. Ella no había cortado sino él y, como suele suceder a menudo, existía otra mujer como motivo de esa ruptura. El despecho y la rabia le hacía tratar a “la otra” como una especie de furcia buscona que le había robado lo que, hasta hacía poco, era lo más importante de su vida.
-Entiendo tu dolor aunque no comparto tus opiniones que, siendo ciertas en su forma no lo son en su fondo – dije.
-¿A qué te refieres? ¿Crees que no tengo razón en pensar así? pregunta a otras mujeres y verás que lo que digo es una verdad como una montaña… Ah, claro! Tú eres un hombre y tienes que defender a los de tu especie. – me contestó finalizando con ironía.
-A nivel animal, la existencia de dos condiciones sexuales es una cuestión de perpetuación de la especie. El hombre no es un animal aunque participa en parte de ese proceso de perpetuación. El problema es que no siendo un animal, está siendo convertido en tal y ello constituye el problema fundamental de la infelicidad humana. – dicho esto, ella replicó no queriendo prestar mucha atención a lo que le quería explicar- desde luego el hombre es un animal, especialmente el hombre (refiriéndose al macho de la especie) – En realidad no lo somos – repliqué y continúe con mi exposición. – Nos han rebajado a la condición animal durante milenios pero no lo somos. Tanto el hombre como la mujer se buscan para un cometido aun mayor que la mera perpetuación de la especie o atracción amorosa o sexual. Las mujeres esperáis del hombre mil y una cosas mientras que el hombre solo espera una de vosotras. El hombre podría daros esas mil y una cosas si vosotras les dieseis solo una. – Ja! – Replicó Sandra- queréis sexo ¿no? Pues para empezar os lo tendríais que currar que la mayoría no sabéis ni darnos placer.
-Hablas desde el despecho pues supongo que estuviste con Juan porque te satisfacía ¿no es así? – Sandra tuvo que admitir que así era, aunque me hizo saber que en los últimos años todo se había vuelto monótono y frío.
-Como te he dicho antes, tengo que darte la razón en la forma pero no en el fondo. Efectivamente, nuestras relaciones se vuelven algo frío y monótono a causa de que nos han inculcado que debemos comportarnos como animales cuando no lo somos. Entonces, tarde o temprano nos damos cuenta de que falta algo en nuestras relaciones y ese algo es lo que puede darnos la felicidad plena. Es más, ese algo convertiría esta nuestra sociedad en un Edén.

-El hombre y la mujer, juntos, conforman un poderoso vehículo que es capaz de hacer que se manifieste una de las fuerzas cósmicas más impresionantes de cuantas podemos manejar los seres humanos. Esa fuerza es la que nos libera y la llave para que esa fuerza se manifieste la tenéis vosotras las mujeres. Los hombres, en lo más profundo de nuestro ser, lo sabemos y por ello os buscamos. – Vaya! Yo creía que nos buscabais para pegaros un revolcón con nosotras. – Añadió ella – Y tienes razón, esa es la forma en la que buscamos conectar. El sexo es la llave liberadora. El problema es que nos han hecho ver el sexo como un acto animal… Bueno, definirlo así no es lo correcto ya que los animales tienen un comportamiento impecable en este campo de acción. Para ellos el acto de apareamiento es todo un ritual. Nosotros incluso hemos ido más allá de lo animal y hemos convertido el sexo en algo sórdido, banal. Dicen que el hombre busca sexo constantemente y, en cambio la mujer solo lo busca en determinadas ocasiones. Algunos analistas afirman que esto demuestra que somos parecidos a los animales y tienen razón nuevamente en la forma pero no en el fondo. En realidad, a base de milenios y a consecuencia de ciertas manipulaciones genéticas acontecidas en el pasado el ser humano ha perdido su condición como tal para irse inhumanizando hasta acabar finalmente siendo un esclavo. Por supuesto eso no afecta a todo el mundo. –Sí, eso está claro –añadió Sandra- a los hombres os ha afectado menos la esclavitud que a las mujeres. –Si, tienes razón nuevamente. La mujer ha sido tratada como un ser de segunda, inferior, especialmente por quienes sabían cual era vuestro inmenso poder. A toda costa había que someteros. Pero déjame decirte una cosa: las mujeres hace milenios erais en general, seres excepcionales, auténticas magas y puedo asegurarte que os gustaba el sexo sin parar. Y gracias a ello, los hombres eran igualmente seres excepcionales ¿sabes por qué?- le interrogué – pues no, no tengo ni idea – dijo Sandra volviendo a sorber lo que le quedaba del té – ¿por qué estaban satisfechos sexualmente? – Contestó finalmente – Sí, estaban satisfechos sexualmente y además podían actuar como uno sólo. El hombre constituía el sistema de navegación y la mujer el combustible que propulsaba el vehículo. –Ves, nuevamente lo mismo, el hombre comanda y la mujer está detrás, empujando ¿no es una explicación un tanto machista? – interrumpió.
-No – continúe- no lo es Sandra, porque su amor les había convertido en un solo ser. –Eso suena muy bonito y es lo que nos gustaría que fuese pero, por desgracia, las cosas no son así.
-Es cierto y por ello fracasan tantas y tantas parejas hoy en día. Hemos olvidado el poder, la magia del amor. El sexo es la llave. Cuando dos personas “hacen el amor” han abierto un vórtice hacia planos de conciencia más elevados. Es de ese modo que se escapa de este Universo de Ilusión, de esta Matrix-prisión. Los enemigos del hombre lo saben y por ello siempre han intentado que el sexo sea algo sucio, pecaminoso, prohibido. Lo han hecho ver así durante siglos, creando toda clase de problemas psicológicos en las personas, destruyendo nuestra condición humana y doblegándonos a la esclavitud. Ahora, cuando ya casi nadie cree en su moral represiva, han decidido mostrarnos la parte más animal y egoísta del sexo. Han reducido lo sexual a una mera película pornográfica donde nuevamente la mujer es presentada como una esclava que abre sus piernas para darle placer a un macho que se mueve como un animal desbocado. El placer que dura unos segundos es la puerta directa hacía el oscuro abismo, donde la insatisfacción y la infelicidad campan a sus anchas. El hombre de antes, conocedor de los misterios del sexo transcendente, prefería el éxtasis al placer de unos pocos segundos. El éxtasis era un estado que duraba mucho más, producía estados alterados de conciencia que despertaban nuestra percepción de la realidad. Además generaban felicidad y amor. La mujer gozaba, pues ella tiene una facilidad innata para llegar al éxtasis, siempre que el hombre sea capaz de refrenar sus instintos más bajos y se concentre en la “llave”. No se practicaba sexo de placer sino sexo de éxtasis ¿entiendes? –la interrogué, asegurándome de que seguía lo que estaba explicando- He oído hablar del tantra- me dijo –una amiga mía me habló de ello y que lo practicaba con su pareja… Les iba muy bien.
-Se que sabes de estas cosas, en caso contrario sería difícil que me entendieras- le comenté – Sabes, a los hombres nos pasa una cosa, no somos casi nada sin una gran mujer a nuestro lado. Esa gran mujer a nuestro lado, por supuesto ha de ser una mujer maga, una mujer capaz de producir magia, y esa magia surge a través de la unión sexual. Es por ello que nosotros, en lo más profundo de nuestro ser, buscamos sexo. La forma burda y pervertida de esa búsqueda, claro está, se ha convertido en ese modo tan animal que muchos hombres tienen de expresar este impulso interior. Aunque, también hay que decirlo, hay muchos “animales-humanos” que buscan lo mismo utilizando todo el refinamiento, el engatusamiento y el engaño que les es posible. La mujer quiere que el hombre sea el Salvador del Mundo, un Super-Hombre. Y lo es cuando está abriendo una brecha en este mundo de ilusión. En realidad el Super-Hombre es la conjunción de un hombre y una mujer, es un ser andrógino perfecto.



-Es muy bonito lo que dices- añadió Sandra -¿entonces qué puedo hacer para que todo vuelva a ser como antes?-
-Dime ¿acaso no era magia lo que os unió a los dos? Entonces, vuelve a ser mágica, sin resentimiento y sobre todo, no esperes nada a cambio. Si sois uno de verdad ¿por qué vas a estar peleada con una parte que forma parte de ti? Y no mires y sientas a la “otra” como un rival. Tienes que aprender que en esencia, todos somos UNO. Cuando te unes a tu pareja encarnas a todas las mujeres del mundo y te conviertes en el Principio Femenino del cosmos. Cuando él se une a ti en espíritu, ya no es él, no es Juan, deja de serlo para encarnar el Principio Masculino del cosmos ¿entiendes? Esa “otra” no es más que la encarnación del Principio Femenino que Juan intenta contactar para sentirse completo y todo porque quizás no encontró últimamente eso en ti y tu dejaste de irradiar tu magia esperando las mil y una cosas que las mujeres siempre estáis esperando de los hombres sin daros cuenta de que es vuestra “magia” la que hace posible el milagro. Pero no olvides de que habéis de educaros en el sexo transcendente para conseguir este objetivo. El sexo animal solo arregla las cosas momentáneamente, son placeres efímeros y acaban por apagarse.

-Visto así todo tiene una perspectiva diferente, como desapegada del ego, de su propio sufrimiento, de los recuerdos… Sabes, me siento mejor y creo que ha sido positivo que me explicaras todo esto – dijo Sandra dirigiéndome una cálida mirada- gracias por todo.

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