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Pasajeros en Tránsito

Las palabras ocultas de Bahá'u'lláh (I)

10 Enero 2011 , Escrito por blackrainbow Etiquetado en #Frutos

 de BAHÁ'U'LLÁH

 

 


 

LAS PALABRAS OCULTAS:  PRIMERA PARTE: DEL ÁRABE

 

 

ÉL ES LA GLORIA DE LAS GLORIAS

 

Esto es lo que ha descendido del reino de gloria, proferido por la lengua de la fuerza y el poder y revelado a los Profetas de antaño. Hemos tomado su esencia íntima y la hemos ataviado con la vestidura de la brevedad como muestra de favor a los justos, para que sean fieles al Convenio de Dios, cumplan durante su vida Su compromiso y obtengan en el reino del espíritu la joya de la virtud divina.

 

¡OH HIJO DEL ESPÍRITU!

Mi primer consejo es éste: Posee un corazón puro, bondadoso y radiante, para que tuya sea una soberanía antigua, imperecedera y sempiterna. 

 

¡OH HIJO DEL ESPÍRITU!

Ante mi vista lo más amado de todas las cosas es la Justicia, no te apartes de ella si me deseas, no la descuides para que confíe en ti. Con su ayuda verás por tus propios ojos y no por los ojos de otros, conocerás con tu propio conocimiento y no mediante el conocimiento de tu prójimo. Pondera en tu corazón cómo te corresponde ser. En verdad, la justicia es mi don para ti y el signo de mi amorosa bondad. Tenla, pues, ante tus ojos.

 

¡OH HIJO DEL HOMBRE!

Velado en mi ser inmemorial y en la antigua eternidad de mi esencia, conocía mi amor a ti; por tanto te creé, grabé en ti mi imagen y te revelé mi belleza.

 

¡OH HIJO DEL HOMBRE!

Amé tu creación, por eso te creé. Por tanto, ámame para que mencione tu nombre y llene tu alma con el espíritu de vida.

 

¡OH HIJO DEL SER!

Ámame, para que Yo te ame. Si tú no me amas mi amor jamás llegará a ti. Sábelo, oh siervo.

 

¡OH HIJO DEL SER!

Tu Paraíso es Mi amor; tu morada celestial, la reunión conmigo. Entra, no tardes. Esto es lo que ha sido destinado para ti en nuestro reino de lo alto y nuestro exaltado dominio.

 

¡OH HIJO DEL HOMBRE!

Si me amas, aléjate de ti mismo, si buscas mi complacencia no consideres la tuya, para que mueras en mí y Yo viva eternamente en ti.

 

¡OH HIJO DEL ESPÍRITU!

No habrá paz para ti mientras no renuncies a ti mismo y te vuelvas hacia mí, pues te incumbe gloriarte en mi nombre y no en el tuyo, poner tu confianza en mí y no en ti mismo, ya que deseo ser amado solo y por sobre todo cuanto existe.

 

¡OH HIJO DEL SER!

Mi amor es mi fortaleza, entra en ella para que estés a salvo y seguro, quien se aparte sin duda se extraviará y perecerá.

 

¡OH HIJO DE LA EXPRESIÓN!

Tú eres mi fortaleza, entra en ella para que estés a salvo. Mi amor está en ti, conócelo para que me encuentres junto a ti.

 

¡OH HIJO DEL SER!

Tú eres mi lámpara y mi luz está en ti. Obtén de ella tu resplandor y no busques a nadie sino a mí. Pues te he creado rico y he derramado generosamente Mi favor sobre ti.

 

¡OH HIJO DEL SER!

Con las manos del poder te hice y con los dedos de la fuerza te creé y dentro de ti puse la esencia de mi luz. Conténtate con ella y no busques nada más, pues mi obra es perfecta y mi mandamiento obligatorio. No lo objetes ni lo pongas en duda.

 

¡OH HIJO DEL ESPÍRITU!

Te creé rico, ¿por qué te empobreces? Te hice noble, ¿por qué te degradas? De la esencia del conocimiento te di la vida, ¿por qué buscas esclarecimiento en alguien fuera de Mí? De la arcilla del amor te modelé, ¿cómo puedes ocuparte de otro? Vuelve tu vista hacia ti mismo para que me encuentres dentro de ti, fuerte, poderoso e independiente de todo.

 

¡OH HIJO DEL HOMBRE!

Tú eres mi dominio y mi dominio no perece, ¿por qué temes perecer? Tú eres mi luz y mi luz no se extinguirá jamás, ¿por qué temes la extinción? Tú eres mi gloria y mi gloria no se disipa, tú eres mi manto y mi manto no se gastará nunca. Mantente entonces firme en tu amor hacia mí para que me encuentres en el reino de gloria.

 

¡OH HIJO DE LA EXPRESIÓN!

Vuelve tu rostro hacia el mío y renuncia a todo salvo a mí, pues mi soberanía perdura y mi dominio no perece. Si buscases a otro y no a mí, es más, si exploraras eternamente el universo tu búsqueda sería vana.

 

¡OH HIJO DE LA LUZ!

Olvídate de todo menos de mí y entra en comunión con mi espíritu. Esto pertenece a la esencia de mi mandamiento, por tanto vuélvete a él.

 

¡OH HIJO DEL HOMBRE!

Conténtate conmigo y no busques a otro que te ayude. Porque nadie sino Yo podrá nunca bastarte.

 

¡OH HIJO DEL ESPÍRITU!

No me pidas lo que no deseamos para ti, conténtate pues con lo que hemos ordenado por tu bien, porque esto es lo que te beneficia si con ello te contentas.

 

¡OH HIJO DE LA MARAVILLOSA VISIÓN!

Te he inspirado un soplo de mi propio Espíritu para que seas mi amante. ¿Por qué me has abandonado al buscar a otro amado y no a mí?

 

¡OH HIJO DEL ESPÍRITU!

Mi demanda hacia ti es grande, no puede olvidarse. Mi gracia para contigo es abundante, no puede velarse. Mi amor ha fijado en ti su hogar, no puede ocultarse. Mi luz te es manifiesta, no puede ser oscurecida.

 

¡OH HIJO DEL HOMBRE!

En el árbol de refulgente gloria he dispuesto para ti los frutos más escogidos, ¿por qué te has apartado contentándote con lo que es menos bueno? Vuelve entonces a lo que es mejor para ti en el reino de lo alto.

 

¡OH HIJO DEL ESPÍRITU!

Te he creado noble, sin embargo tú te has degradado. Elévate pues, a la altura de aquello para lo que fuiste creado.

 

¡OH HIJO DEL ALTÍSIMO!

Te llamo a lo eterno, mas tú buscas lo que perece. ¿Qué te ha hecho apartarte de nuestro deseo y seguir el tuyo?

 

¡OH HIJO DEL HOMBRE!

No rebases tus límites ni reclames lo que no te corresponde. Póstrate ante la faz de tu Dios, el Señor de la fuerza y del poder.

 

¡OH HIJO DEL ESPÍRITU!

No te vanaglories por encima del pobre, pues a él guío por su camino y a ti te veo en tu grave condición y te confundo para siempre.

 

¡OH HIJO DEL SER!

¿Cómo has podido olvidar tus propias faltas y te has ocupado de las faltas de los demás? Quien así obra es detestado por mí.

 

¡OH HIJO DEL HOMBRE!

No murmures los pecados de otros mientras seas tú mismo un pecador. Si desobedecieres este mandamiento serás detestado y de esto Yo doy testimonio.

 

¡OH HIJO DEL ESPÍRITU!

Sabe en verdad que aquel que ordena a los hombres ser justos y él mismo comete iniquidad no proviene de mí aunque lleve mi nombre.

 

¡OH HIJO DEL SER!

No atribuyas a ninguna alma lo que no quisieras que se atribuyese a ti, ni digas aquello que no haces. Este es mi mandamiento para ti, cúmplelo.

 

¡OH HIJO DEL HOMBRE!

No niegues a mi siervo lo que te pidiere pues su rostro es mi rostro, avergüénzate luego ante mí.

 

¡OH HIJO DEL SER!

Pídete cuentas a ti mismo cada día antes de que seas llamado a rendirlas, pues la muerte te llegará sin aviso y habrás de responder por tus hechos.

 

¡OH HIJO DEL ALTÍSIMO!

He hecho de la muerte una mensajera de alegría para ti. ¿Por qué te afliges? He hecho que la luz resplandezca sobre ti. ¿Por qué te ocultas de ella?

 

 

¡OH HIJO DEL ESPÍRITU!

Con las felices nuevas de la luz te saludo, ¡regocíjate! Te llamo a la corte de santidad, habita allí para que vivas en paz eternamente.

 

¡OH HIJO DEL ESPÍRITU!

El espíritu de santidad lleva para ti las felices nuevas de la reunión, ¿por qué te afliges? El espíritu del poder te confirma en su causa, ¿por qué te ocultas? La luz de su semblante te guía; ¿cómo puedes extraviarte?

 

¡OH HIJO DEL HOMBRE!

No te aflijas a menos que estés lejos de Nosotros. No te regocijes a menos que te acerques y vuelvas a Nosotros.

 

¡OH HIJO DEL HOMBRE!

Regocíjate con la alegría de tu corazón para que seas digno de encontrarme y de reflejar mi belleza. 

 

¡OH HIJO DEL HOMBRE!

No te despojes de mi hermoso manto ni pierdas el derecho a tu parte de mi fuente maravillosa, no sea que tengas que sufrir sed para siempre.

 

¡OH HIJO DEL SER!

Guarda mis decretos por amor a mí y niégate aquello que deseas, si buscas mi agrado.

 

¡OH HIJO DEL HOMBRE!

No descuides mis mandamientos si amas mi belleza, no olvides mis consejos si quieres alcanzar mi complacencia.

 

¡OH HIJO DEL HOMBRE!

Aunque atravesaras veloz la inmensidad del espacio y recorrieses la extensión del cielo, no encontrarías tranquilidad sino en la sumisión a nuestro mandamiento y la humildad ante nuestra faz.

 

¡OH HIJO DEL HOMBRE!

Enaltece mi causa para que te revele los misterios de mi grandeza y brille sobre ti con la luz de la eternidad.

 

 

¡OH HIJO DEL HOMBRE!

Humíllate ante mí para que Yo bondadosamente te visite. Esfuérzate por el triunfo de la causa a fin de que estando aún en la tierra obtengas la victoria.

 

¡OH HIJO DEL SER!

Haz mención de mí en mi tierra para que en mi cielo Yo te recuerde, así encontrarán solaz mis ojos y los tuyos.

 

¡OH HIJO DEL TRONO!

Tu oído es mi oído, oye con él. Tu vista es mi vista, mira con ella. Para que en lo más íntimo de tu alma atestigües mi exaltada santidad y Yo dentro de mi ser dé testimonio de una exaltada posición para ti.

 

¡OH HIJO DEL SER!

Busca en mi sendero la muerte de un mártir contento con mi voluntad, agradecido con lo que ordeno para que reposes conmigo bajo el dosel de majestad tras el tabernáculo de gloria.

 

¡OH HIJO DEL HOMBRE!

Medita y reflexiona: ¿Es tu deseo morir en tu lecho o derramar tu sangre en el polvo como mártir en mi sendero y así llegar a ser la manifestación de mi mandamiento, el revelador de mi luz en el más alto paraíso? Juzga como es debido, ¡oh siervo!

 

¡OH HIJO DEL HOMBRE!

¡Por mi belleza! Teñir tus cabellos con tu sangre es ante mi vista más grande que la creación del universo y la luz de ambos mundos. Esfuérzate por alcanzarlo, ¡oh siervo!

 

¡OH HIJO DEL HOMBRE!

Para todo hay un signo. El signo del amor es la fortaleza ante mi decreto y la paciencia ante mis pruebas.

 

¡OH HIJO DEL HOMBRE!

El verdadero amante ansía la tribulación como el rebelde anhela el perdón y el pecador, la misericordia.

 

¡OH HIJO DEL HOMBRE!

Si no te sobreviniese la adversidad en mi sendero, ¿cómo podrías seguir los caminos de quienes están contentos con mi voluntad? Si no te afligieran las pruebas en tu anhelo por encontrarme, ¿cómo habrías de alcanzar la luz en tu amor a mi belleza?

 

¡OH HIJO DEL HOMBRE!

Mi calamidad es mi providencia, aparentemente es fuego y venganza pero por dentro es luz y misericordia. Corre hacia ella para que llegues a ser una luz eterna y un espíritu inmortal. Este es mi mandamiento para ti, obsérvalo.

 

¡OH HIJO DEL HOMBRE!

Si te llegase la prosperidad no te regocijes, si te sobreviniese la humillación no te acongojes, pues ambas pasarán y dejarán de ser.

 

¡OH HIJO DEL SER!

Si te sorprende la pobreza no te entristezcas pues el Señor de la riqueza te visitará a tiempo. No temas la humillación, porque algún día descansará sobre ti la gloria.

 

¡OH HIJO DEL SER!

Si pones tu corazón en este eterno, imperecedero dominio, en esa vida antigua y sempiterna, abandona esta soberanía mortal y pasajera.

 

¡OH HIJO DEL SER!

No te ocupes de este mundo pues con fuego probamos el oro y con oro probamos a nuestros siervos.

 

¡OH HIJO DEL HOMBRE!

Tú anhelas el oro y Yo deseo liberarte de él. Te consideras rico al poseerlo y Yo reconozco tu riqueza en que te santifiques de él. ¡Por Mi vida! Esto es mi conocimiento y aquello es tu fantasía, ¿cómo puede mi propósito estar de acuerdo con el tuyo?

 

¡OH HIJO DEL HOMBRE!

Gasta mi riqueza en mis pobres para que en el cielo participes de las reservas de esplendor inmarcesible y los tesoros de gloria imperecedera. ¡Pero, por mi vida! Ofrendar tu alma es más glorioso, ¡si vieras con mi ojo...!

 

¡OH HIJO DEL HOMBRE!

El templo de la existencia es mi trono, purifícalo de todo para que me establezca y perdure en él.

 

¡OH HIJO DEL SER!

Tu corazón es mi morada, santifícalo para mi descenso. Tu espíritu es el lugar de mi revelación, purifícalo para mi manifestación.

 

¡OH HIJO DEL HOMBRE!

Pon tu mano en mi corazón para que radiante y resplandeciente me eleve sobre ti.

 

¡OH HIJO DEL HOMBRE!

Asciende a mi cielo para que logres el gozo de la reunión y bebas el vino incomparable del cáliz de gloria imperecedera.

 

¡OH HIJO DEL HOMBRE!

Muchos días han pasado sobre ti mientras te ocupabas en tus fantasías y ociosas imaginaciones. ¿Hasta cuándo quieres dormir en tu lecho? Alza la cabeza por sobre de tu sueño, pues el Sol se ha elevado hasta su cenit y tal vez brille sobre ti con la luz de la belleza.

 

¡OH HIJO DEL HOMBRE!

La luz ha brillado sobre ti desde el horizonte del Monte sagrado, y el espíritu de la iluminación ha soplado en el Sinaí de tu corazón. Por tanto, líbrate de los velos de fantasías ociosas y entra en mi corte para que seas digno de la vida sempiterna y merezcas encontrarme. Así tal vez no te llegue la muerte ni el cansancio ni la aflicción.

 

¡OH HIJO DEL HOMBRE!

Mi eternidad es mi creación; la he creado para ti. Haz de ella la vestidura de tu templo. Mi unidad es mi obra, la he forjado para ti, atavíate con ella para que seas por toda la eternidad la revelación de mi ser imperecedero.

 

¡OH HIJO DEL HOMBRE!

Mi majestad es mi dádiva para ti y mi grandeza la muestra de mi misericordia para contigo. Lo que es propio de mí nadie lo comprenderá ni podrá referirlo. Verdaderamente lo he guardado en mis receptáculos ocultos y en los tesoros de mi mandamiento como señal de mi amorosa bondad para mis siervos y de misericordia hacia mi pueblo.

 

¡OH HIJOS DE LA DIVINA E INVISIBLE ESENCIA!

Se os impedirá amarme y las almas serán perturbadas cuando hagan mención de mí, pues las mentes no pueden comprenderme ni los corazones contenerme.

 

¡OH HIJO DE LA BELLEZA!

¡Por mi espíritu y mi favor! ¡Por mi misericordia y mi belleza! Todo lo que he revelado con la lengua del poder y he escrito para ti con la pluma de la fuerza, ha sido de conforme a tu capacidad y comprensión y no de acuerdo a mi posición y la melodía de mi voz.

 

¡OH HIJOS DE LOS HOMBRES!

¿Acaso no sabéis por qué os hemos creado a todos del mismo polvo? Para que ninguno se enaltezca a sí mismo por encima de otro. En todo momento ponderad en vuestro corazón cómo habéis sido creados. Puesto que os hemos creado a todos de una misma sustancia os incumbe ser como una sola alma, caminar con los mismos pies, comer con la misma boca y habitar en la misma tierra para que mediante vuestros hechos y acciones se manifiesten los signos de la unicidad y la esencia del desprendimiento desde vuestro más íntimo ser. Este es mi consejo para vosotros, ¡oh concurso de la luz! Prestad atención a este consejo para que obtengáis el fruto de santidad del árbol de maravillosa gloria.

 

¡OH VOSOTROS HIJOS DEL ESPÍRITU!

Sois mi tesoro pues en vosotros he atesorado las perlas de mis misterios y las joyas de mi conocimiento. Protegedlas de los extraños entre mis siervos y de los impíos entre mi pueblo.

 

¡OH HIJO DE AQUEL QUE EXISTIÓ POR SU PROPIA ENTIDAD EN EL REINO DE SU SER!

Has de saber que he derramado sobre ti todas las fragancias de santidad, te he revelado plenamente mi palabra, he perfeccionado mi munificencia a través de ti y he deseado para ti lo que he deseado para mí mismo.

Conténtate entonces con mi voluntad y sé agradecido conmigo.

 

¡OH HIJO DEL HOMBRE!

Escribe con la tinta de la luz, en la tabla de tu espíritu, todo lo que te hemos revelado. Si no está en tu poder hacerlo, entonces haz tu tinta de la esencia de tu corazón. Si no puedes hacerlo, entonces escribe con aquella tinta carmesí que ha sido derramada en mi sendero. Esto en verdad me es más grato que todo lo demás, para que su luz perdure por siempre.

 

 


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