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Pasajeros en Tránsito

Illuminati

21 Julio 2010 , Escrito por blackrainbow Etiquetado en #Susurros

Una conjura de siglos

El origen de los Illuminati —los  “Iluminados”— generalmente recae en la persona de Adam Weishaup, según algunos autores, catedrático de Derecho Canónico de la Universidad de Ingolstad(5)

Junto a sus primeros adeptos habría fundado una sociedad secreta en un bosque de Baviera, en el sur de Alemania, con el propósito ulterior de aniquilar la monarquía y todo gobierno organizado bajo el antiguo régimen, y establecer, en suma, un “Gobierno Mundial”. Aquella primera reunión de los Illuminati de Weishaup, donde juramentaron entre sí para llevar a cabo sus objetivos, se desarrolló entre la noche del 30 de abril al 1 de mayo de 1776. El año de la Independencia de los EE.UU.

Posteriormente perseguidos, supuestamente detenidos, y como se cree algunos sobreviviendo en las sombras, los Illuminati de Weishaup incorporarán a su causa a poderosas familias, como los Rothschild en Europa y el clan Rockefeller en los EE.UU. Una lista de nombres muy conocidos, en la que figuran importantes científicos, militares, empresarios, dueños de medios de comunicación, banqueros, políticos, y hasta presidentes, se han venido vinculando con esta supuesta sociedad secreta que se ha enquistado, cual tumor maligno, en los lugares más impensables. Quizá por ello el político alemán Walter Rathenau (1867-1922) afirmó que:

Trescientos hombres, cada uno de los cuales conoce a los demás, deciden los destinos del mundo y eligen a sus sucesores(6).

¿Esta sociedad secreta podría estar vinculada a los trágicos momentos del 11-S? ¿Con qué intención? A decir del importante investigador español, Andreas Faber-Kaiser(7), Philip von Rothschild, un “Illuminati declarado”, expusó en EE.UU., el 1 de agosto de 1972, la “planificación de la historia” a partir de 1980. Su indicación, como si se tratase de un acertijo, fue:

 “Cuando después de esa fecha vean apagarse las luces de New york, sabrán que nuestro objetivo se ha conseguido”.

¿Una referencia a los acontecimientos del 11-S? ¿O al desconcertante apagón que sufrió la costa este de Norteamérica el 14 de agosto del 2003?

Sin ir muy lejos, los hoy reconocidos “dibujos premonitorios” del sensitivo argentino Benjamín Solari Parravicini, aluden el 11-S —siempre bajo la interpretación de ciertos estudiosos— como un momento de “oscuridad” para los EE.UU. Quizá ese sea el verdadero “apagón” al cual aludía Rothschild. La psicografía de Parravicini es de 1939:

La libertad de Norteamérica perderá su luz, su antorcha no alumbrará como ayer, y el monumento será atacado dos veces”.

Las torres gemelas recibieron, ciertamente, dos impactos.
Analizando detenidamente estos indicios, pareciera que aquella sociedad secreta hubiese “planificado” los ataques al Word Trade Center y el Pentágono bajo una clave numérica que podía advertirse en las propias torres cuando se les veía a lo lejos: el número 11.

Puede sonar extraño, pero esotéricamente el número 11 representa el enfrentamiento entre la luz y la oscuridad. No deja de resultar inquietante que los atentados de septiembre del 2001 jugaron en todo el momento con esa clave. Por ejemplo: los ataques a las Torres Gemelas y el Pentágono se produjeron exactamente 11 años después de que George Bush padre declarara la guerra a Irak en 1990. Fue también un 11 de septiembre. Además, muchos nombres vinculados a la tragedia, como “George W. Bush”, “Colin Powell”, “The Pentagon”, o “New York City”,  tienen 11 letras. Dicho sea de paso, el estado de New York  fue el número 11 en integrarse históricamente a la Unión Americana. Siguiendo con este 11 oculto, lo hallaremos también en el número de tripulantes de los aviones supuestamente secuestrados —ello se advierte al sumar la cifra para reducirla; por ejemplo, en el vuelo de American Airlines iban 65 personas (6+5=11)—; por si todo esto fuera poco, es increíble que la fecha del atentado recuerde el 911, número de “emergencias” de EE.UU. Y encima a todo ello, ese día faltaban 111 días para que termine el año. Y un detalle adicional: el atentado de España —11 de marzo— ocurrió 911 días después del incidente de septiembre del 2001.

¿Todos estos datos obedecen al azar?

Pienso que no.

Lo que ocurre alrededor del número 11 no deja de ser sospechoso. Su mensaje secreto ha desfilado anteriormente, como ocurrió con los 11 jerarcas nazis que fueron condenados a muerte en Nüremberg, haciéndoles subir a un patíbulo que constaba de 11 escalones. Por otro lado, el político italiano Aldo Moro, que apoyó una política diferente para Oriente Medio en contra de la instancia internacional, se encontró con la fatídica clave numérica cuando es secuestrado y asesinado por las Brigadas Rojas con 11 tiros. Lo cierto es que el número 11, como cualquier otro, no es maligno en sí mismo, sino que “alguien” lo emplea manipulando su significado para dejar su “firma”.

Illuminaten, el nombre original en alemán de los Illuminati, tiene, también, 11 letras.

Esta trama conspiratoria —que antes del 11-S se hubiese considerado ridícula— cobra mayor fuerza cuando nos hallamos ante una correspondencia insólita que se conserva en la biblioteca del Museo Británico en Londres. Se trata de cartas que se cruzaron en el siglo pasado Albert Pike y Giuseppe Mazzini, dos presuntos miembros de los Illuminati. En ellas —y he aquí lo que sacude al más escéptico— se planificaban al detalle tres guerras mundiales…

Las dos primeras ocurrieron tal como lo advertían aquellos manuscritos del Siglo XIX.

La supuesta Tercera Guerra Mundial, permitiría, finalmente —siguiendo las afirmaciones de aquellas cartas—, instaurar un gobierno único planetario, a manos de los Illuminati.

Pero no los Illuminati que se constituyeron en Baviera en 1776.

Los “verdaderos” Illuminati, por lo que hemos venido investigando, serían más antiguos, y no son hombres.

Su origen no sería humano

En nuestra experiencia de contacto aprendimos que hay de todo en el Universo. Y ello involucra civilizaciones extraterrestres que se habrían visto envueltas, aunque suene increíble, en  espantosos enfrentamientos estelares, algunos de ellos utilizando la Tierra como “campo de batalla”. Las religiones más antiguas del mundo atesoran leyendas y relatos que describen esta feroz disputa de los “dioses”. Supuestamente, el ser humano, como parte de un Plan Cósmico o “Diseño Divino” de evolución y aprendizaje, se encuentra “en el medio” de un drama antiguo, cuyos orígenes se remontan a la mismísima creación del Universo. De acuerdo a esta información, recibida en experiencias de contacto, el papel del hombre es fundamental por cuanto en él se hallaría la clave de la evolución a través del amor y la fe como herramientas de ascenso espiritual. Se trata de una forma distinta de vivenciar el desarrollo y aprendizaje en este plano, y que permitiría poner fin a la crisis de estancamiento evolutivo que atraviesan diversas criaturas del cosmos. Y he aquí cuando comienzan las conspiraciones: No todas las civilizaciones extraterrestres estás de acuerdo con la misión del ser humano en el concierto de los mundos.

Presuntamente, un grupo de entidades de aspecto reptiloide, procedentes del sistema Rigel de la Cosntelación de Orión, protagonizaron una insurrección ante su desacuerdo con el papel del hombre de la Tierra en el denominado Plan Cósmico. Esas entidades serían los “ángeles caídos” que más de un religión antigua alude. Y lo más inquietante: aquellos seres habrían sido deportados a nuestro planeta quedando atrapados en otro plano o dimensión.

Y desde su “prisión dimensional” han jurado una guerra contra la humanidad, influyendo psíquicamente a los hombres, procurando alejarnos del camino, sembrando por doquier la ignorancia y el caos, alentando guerras y enfrentado a naciones. Aquellas entidades siguen la doctrina de un ser ultraterrestre llamado “Lug” o “Lucifer”, nombre que significa “el que porta la luz”. Así pues, los verdaderos iluminados o “Illuminati” —ya que siguen al “que porta la luz”— son los deportados de Orión que comulgan con la conjura de Lucifer. Los “ángeles caídos”.

Suena tirado de los cabellos. Pero los mensajes recibidos en diferentes experiencias de contacto extraterrestre cuentan esta misma y extraña historia, afirmando, incluso, que los “deportados” han logrado no sólo instaurar poderosas sociedades secretas que sirven a sus objetivos, sino que, además —y esto es tan sorprendente como inquietante— algunas de estas entidades habrían logrado tomar cuerpo humano, y ser ellas quienes dirigen realmente los hilos del mundo, infiltrándose en altas esferas de poder, operando secretamente. Como fuere ―personalmente tomo todo esto con pinzas―  los Illuminati de Weishaup, la Orden Negra, o la hoy tristemente conocida “Skull & Bones” (Calavera y Huesos) donde estaría vinculada la familia Bush(8), son sólo títeres de una conspiración no humana que a través de ellos “corporiza” sus intenciones de hundir al mundo y su misión en el Universo. ¿Será esto posible? ¿Acaso no resulta alocado e irracional?


Como decía al principio de este artículo, algunos autores modernos, como el británico David Icke(9), afirman que existe un supuesto linaje reptil de origen extraterrestre y que hoy en día se ha colocado en poderosas posiciones de control en el mundo. Aunque no comparto todas estas interpretaciones —donde seres reptiloides “asumen” forma humana y ocupan un sillón presidencial tejiendo los hilos del planeta— lo cierto es que todas estas informaciones encierran una verdad ignorada. Por ejemplo, no pocos investigadores sostienen que en la cultura sumeria, concretamente en sus tablas de arcilla —encontradas en lo que hoy denominamos Irak, a mediados del siglo XIX— se halla el secreto de una raza extraterrestre que visitó nuestro planeta y que se mezcló con seres humanos. Con ello se hace alusión a un episodio que harto conocido como controvertido: la extraña presencia de los Annunaki. De lo que no hay duda es que con la invasión de las tropas anglo americanas a Irak, esas importantísimas tablillas, miles de ellas, desaparecieron misteriosamente de los museos, precisamente cuando muchos investigadores se hallaban por publicar el resultado de sus trabajos. ¿Qué se quería ocultar? Probablemente el recuerdo que poseen muchas culturas del mundo sobre la existencia de un “Clan de la Serpiente”, se refiere al grupo de seres reptiloides de Orión que llegaron deportados a nuestro planeta, aunque debo acotar que el símbolo de la serpiente contiene, también, otros significados. En Perú, la serpiente es el “Amaru”, arquetipo de un hombre sabio y elevado, poseedor de los secretos. Obviamente una visión opuesta a la que hallamos en el Antiguo Testamento, donde la serpiente es sinónimo de engaño. Recordemos que a Satanás se le cita en La Biblia como “la serpiente antigua”.

El tema es muy enrevesado, y sólo en la experiencia que me tocó vivir en Egipto (Ver artículo Informe Mintaka) empecé a comprender, “desde dentro”, los intrincados de Orión y el Plan Cósmico…

Los Illuminati, o la “Hermandad Negra” —como se les conoce esotéricamente—, tienen como doctrina la ignorancia. Harán lo imposible por ocultar al ser humano su verdadero origen, identidad y misión. Prueba de ello es que han sabido “influir” en ciertos acontecimientos de nuestra historia para “desaparecer” valiosos documentos, como ocurrió en marzo del 2003 en Irak al hacerse con las tablillas de arcilla.

De existir la Biblioteca de Alejandría, por ejemplo, tendríamos muchas respuestas sobre nuestro pasado. Según Carl Sagan, en Alejandría se guardaba un libro titulado “La verdadera historia de la humanidad a lo largo de los últimos 100.000 años...”. Pero lamentablemente no lo leeremos: Julio César y sus tropas saquearon la ciudad e incendiaron sus casas, destruyendo así los archivos.

César es tan sólo uno de los primeros incendiarios de la lista, ya que en nuevas ocasiones se insistió en quemar la biblioteca. No olvidemos que en su momento ésta albergaba más de 700.000 pergaminos, reunidos de diferentes regiones y culturas; ello se logró gracias al  Faraón Evergeta II, que había ordenado que todo libro que llegase a Egipto debiera ser depositado en Alejandría. Este es uno de los casos más tristes, y peor aún, no es el único que registra la historia. Antes del primer incendio de la Biblioteca de Alejandría (año 48 a.C.) encontramos otras lamentables destrucciones.

En el año 213 a.C. el Emperador chino Shi-Hoang-Ti mandó quemar todos los libros antiguos —salvo los que ordenó guardar para su biblioteca personal—; por si esto fuera poco, reunió a 460 escritores que sepultó vivos, advirtiendo a sus homólogos que correrían la misma suerte si es que tenían en su poder alguna tablilla escrita. Esta medida, sin lugar a dudas, obedecía a la ignorancia del Emperador.

Un siglo antes, en el año 330 a.C., Alejandro Magno incendia la Biblioteca de Persépolis. El fuego llegó a consumir los antiguos archivos que, si hubieran sobrevivido a tal acción, nos hubiera brindado una mayor claridad sobre la antigua sabiduría persa.

El Rey Nabonasar no se queda atrás, 747 años a.C. ordenó eliminar las crónicas de la Biblioteca de Babilonia; la misma suerte correrían numerosos documentos antiguos, siendo muy pocos los que fueron rescatados de las imprudentes destrucciones.

Por citar algunos casos más, puedo recordar también la destrucción de: los Libros Sibilinos de los Sacerdotes de Apolo; los antiquísimos textos del Avesta; los manuscritos rúnicos de la civilización Celta; los libros de la Antigua Djudul —la Tebas de Oriente—; los libros Cátaros; los sagrados códices de las antiguas culturas de Mesoamérica, como los Mayas; los Quipus o registros de información de la cultura Inca; los miles de tratados de “ciencias extrañas”,quemados conjuntamente con sus poseedores por la Santa Inquisición; libros de información en general destruidos por el Tercer Reich en 1939; el robo de los manuscritos de Qúmram, entre otros apenantes casos(10).

Todos estos eventos, insisto, podrían estar conectados con esa supuesta conspiración de silencio.

Los Illuminati, pues, no son hombres en realidad, sino que estos sirven a los verdaderos gestores de la más grande conspiración cósmica en contra de la raza humana:

“Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes...”

La Biblia, Efesios 6: 12

La Luz se impone a la oscuridad

Soy conciente de que las líneas que he escrito contienen informaciones que pueden resultar estremecedoras y preocupantes. Sin embargo, mi intención está muy lejos de pretender transmitir desesperanza o inquietud. Sólo he sentido la necesidad de resumir, muy brevemente, ciertos datos sobre ese presunto gobierno oculto negativo del planeta para comprender el momento extraordinario e importante que estamos viviendo como raza humana. No debemos preocuparnos. Si no tuviésemos el potencial suficiente para lograr los designios espirituales que pesan sobre el hombre, no existiría la oposición. La importancia de todo cuanto estamos haciendo se mide por la intensidad de las dificultades. Y sé en mi corazón que estamos inclinando la balanza hacia la luz.

Como nos suelen decir los Guías extraterrestres: “No es que haya más mal en el mundo, lo que sucede es que el mal está mejor publicitado”.

Así como existe la noche, existe el día, la luz. Debo mencionar que en nuestro planeta está operando un conjunto de sabios que constituyen una hermandad de luz o “Hermandad Blanca”, cuyo origen, también, es cósmico. Ellos fundaron en el desierto de Gobi, hace miles de años, una ciudad intraterrena, citada una y otra vez en las leyendas tibetanas bajo el nombre de “Shambhala” (“El Lugar de la Paz”). Desde sus diferentes monasterios subterráneos hoy diseminados en el mundo, se hallan trabajando por la paz mundial y la elevación de la conciencia humana, esperando el momento de la decisiva victoria de la luz por sobre las tinieblas. Aguardan ese día del “Anrrom”, o “gran claridad”, desde hace siglos. Asimismo, en sus Retiros Interiores, aquellos guardianes protegen diversos archivos de conocimiento que lograron rescatar en los momentos más dramáticos de nuestra historia. En un futuro, lo entregarán al hombre.

Y lo más importante: muchos seres humanos —no puedo omitir mencionarlo— son parte de esta “Hermandad Blanca”. Con cada acción de amor, con cada pensamiento de paz, con cada sincero paso en busca de la Verdad, el aspirante se va iniciando en el sendero que demarcaron aquellos Maestros secretos. Las referencias a ellos son abundantes. Las he descrito en mis anteriores libros, incluso las experiencias de contacto que afrontamos en lugares tan increíbles como Paititi, el lago Titicaca o la Cueva de los Tayos. En estas expediciones —que nos permitieron penetrar en el misterio de los Retiros Interiores— sentí con intensidad la poderosa emanación de la luz, aquella que siempre prevalece sobre las tinieblas.

El mensaje que pretendo dejar es que no estamos solos. Una miríada de seres de luz está acompañando nuestros pasos. Ellos confían y creen en nosotros. Ahora lo importante es creer en nosotros mismos y lo que podemos hacer. A fin de cuentas, la verdadera conflagración es interior. He allí la clave.

Si bien es cierto, los seres que nos asisten no suelen intervenir directamente en nuestros momentos más difíciles —como el incidente del 11-S— por cuanto procuran respetar en lo posible nuestro libre albedrío, sí han estado presentes, y no sólo observando. Diversas fotografías y filmaciones —algunas de CNN— muestran una serie de objetos lenticulares próximos a las Torres Gemelas. No todos los objetos eran helicópteros o esquirlas de la estructura dañada de los edificios. Se trataban de objetos perfectamente simétricos, con forma de esfera y de “lenteja”. Si no eran aeronaves nuestras, ¿qué eran? ¿Qué hacían allí? ¿Una inteligencia no humana está observando cada paso de la historia humana?

Sea cual fuere nuestra conclusión sobre todo esto, no hay duda de que muchos acontecimientos, los verdaderos acontecimientos, se hallan detrás de lo que creemos ver en esta “Matriz” que nos envuelve y nos aleja de la verdad y de nosotros mismos.

 

http://legadocosmico.com/iluminati.html

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