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Pasajeros en Tránsito

Castaneda entre comillas (V)

18 Abril 2011 , Escrito por blackrainbow Etiquetado en #Guerreros

No. 201

"No tienes tiempo, amimo mío -dijo él-. Esa es la desgracia de los seres humanos. Ninguno de nosotros tiene tiempo suficiente, y tu continuidad no tiene sentido en este mundo de pavor y misterio. Tu continuidad sólo te hace tímido. Tus actos no pueden de ninguna manera tener el gusto, el poder, la fuerza irresistible de los actos realizados por un hombre que sabe que está librando su última batalla sobre la tierra. En otras palabras, tu continuidad no te hace feliz ni poderoso."

 

No. 202

"-¿Es tan terrible ser tímido?

-No. No lo es si vas a ser inmortal, pero si vas a morir no hay tiempo para la timidez, sencillamente porque la timidez te hace agarrarte de algo que sólo existe en tus pensamientos. Te apacigua mientras todo está en calma, pero luego el mundo de pavor y misterio abre la boca para ti, como la abrirá para cada uno de nosotros, y entonces te das cuenta de que tus caminos seguros nada tenían de seguro (...)"

 

No. 203

"(...) durante nuestra vida activa, nunca tenemos la oportunidad de ir más allá del nivel de la mera preocupación, ya que desde tiempos inmemoriales, el arrullo de la vida cotidiana nos adormece. No es sino hasta el momento de estar al borde de la muerte, que nuestra preocupación ancestral acerca de nuestro destino cobra un diferente cariz. Comienza a presionarnos para que veamos a través de la niebla de la vida diaria. Pero por desgracia, este espertar siempre viene de la mano con la pérdida de energía provocada por la vejez. Y no nos queda fuerza suficiente para transformar nuestra preocupación en un descubrimiento pragmático y positivo. A esta altura, todo lo que nos queda es una angustia indefinida y penetrante; un anhelo de algo incomprensible; y una rabia comprensible, por haber perdido todo."

 

No. 204

"(...) Morir es algo monumental. Es algo mucho más que estirar la pata y ponerte tieso."

 

No. 205.

"(...) la idea de la muerte es lo único que templa nuestro espíritu."

 

No. 206

"(...) Uno de los dos aquí tiene que cambiar, y aprisa. Uno de nosotros tiene que aprender de nuevo que la muerte es el cazador, y que siempre está a la izquierda. Uno de nosotros tiene que pedir consejo a la muerte y dejar la pinche mezquindad de los hombres que viven sus vidas como si la muerte núnca los fuera a tocar."

 

No. 207.

"(...) ¿Qué crees que podemos hacer?

Pensé que la pregunta era retórica, pero él hizo un gesto con las cejas nstándome a responder.

-Vivir lo más felices que podamos -dije.

-¡Correcto! ¿Pero conoces a alguien que viva feliz?

Mi primer impulso fue decir que si; pensé que podía usar como ejemplo, a Varias personas que conocía. Pero al pensarlo mejor supe que mi esfuerzo sería sólo un hueco intento de exculparme.

-No -dije-. En vedad no.

-Yo si -dijo don Juan-. Hay algunas personas que tienen mucho cuidado con la naturaleza de sus actos. Su felicidad es actuar con el conocimiento pleno de que no tienen tiempo; así, sus actos tienen un poder peculiar (...)"

 

No. 208.

"(...) No hay nada en este mundo de lo cual un guerrero no pueda dar razón. Verás, un guerrero se considera ya muerto, y así no tiene ya nada que perder. Ya le pasó lo peor, y por lo tanto se siente tranquilo y sus pensamientos son claros; a juzgar por sus actos o sus palabras, uno jamás sospecharía que un guerreo lo ha presenciado todo."

 

No. 209.

"Hago lo mejor que puedo, don Juan.

- No. No sabes lo que puedes.

- Hago cuanto puedo.

Te equivocas otra vez. Puedes hacer más. Hay una cosa sencilla que anda mal contigo: crees tener mucho tiempo."

 

No. 210.

"-No es tan complicado como lo haces parecer. La clave de todos estos asuntos de impecabilidad es el sentido de tener o no tener tiempo. Por regla general, cuando te sientes y actúas como un ser inmortal que tiene todo el tiempo del mundo, no eres impecable; en esos momentos debes volverte, mirar alrededor tuyo, y entonces te darás cuenta de que tu sentimienmto de tener tiempo es una idiotez. ¡No hay sobrevivientes en esta tierra!"

 

No. 211.

"-No tienes tiempo para esta explosión, idiota. Esto, lo que estás haciendo ahora, puede ser tu último acto sobre la tierra. Puede muy bien ser tu último acto sobre la tierra. Puede muy bien ser tu última batalla. No hay poder capaz de garantizar que vayas a vivir un minuto más.

-Ya lo sé - dije con ira contenida.

No. No lo sabes. Si lo supieras serías un cazador."

 

No. 212.

"-Mírame a mí -dijo-. Yo no tengo duda ni remordimiento. Todo cuanto hago es mi decisión y mi responsabilidad. La cosa más simple que haga, llevarte a caminar por el desierto, por ejemplo, puede muy bien significar mi muerte. La muerte me acecha. Por eso, no tengo lugar para dudas ni remordimientos. Si tengo que morir como resultado de sacarte a caminar, entonces debo morir.

Tú, en cambio, te sientes inmortal, y las decisiones de un inmortal pueden cancelarse o lamentarse o dudarse. En un mundo donde la muerte es el cazador, no hay tiempo para lamentos ni dudas, amigo mio. Sólo hay tiempo para decisiones."

 

 

No. 213.

"(...) Pon tu atención en el lazo que te une con tu muerte, sin remordimiento, ni tristeza ni preocupación. Pon tu atención en el hecho de que no tienes tiempo, y deja que tus actos fluyan de acuerdo con eso. Que cada uno de tus actos sea tu última batalla sobre la tierra. Sólo bajo tales condiciones tendrán tus actos el poder que les corresponde. De otro modo serán, mientras vivas, los actos de un hombre tímido."

 

No. 214.

"Piensa ahora en tu muerte (...) Está al alcance de tu brazo. Puede tocarte en cualquier momento, así que de veras no tienes tiempo para pensamientos y humores de cagada. Ninguno de nosotros tiene tiempo para eso."

 

No. 215.

"Ya se que te crees podrido (...) Ese es tu hacer. Ahora, con el fin de afectar ese hacer, voy a recomendarte que aprendas otro. De ahora en adelante, y durante un lapso de ocho días, quiero que te digas mentiras. En vez de decirte la verdad, que eres feo y estás podrido y no tienes remedio, te dirás exactamente lo contrario, sabiendo que mientes y que no hay esperanza para ti (...) A lo mejor te engancha otro hacer, y a lo mejor te das cuenta de que ambos haceres son mentira, son irreales, y que prenderte en cualquiera es una pérdida de tiempo, porque lo único real es el ser que hay en ti y que va a morir (...)"

 

No. 216.

"(...) La muerte es la única consejera sabia que tenemos. Cada vez que sientas, como lo haces siempre, que todo te está saliendo mal y que estás a punto de ser aniquilado, vuélvete a hacia tu muerte y pregúntale si es cierto. Tu muerte te dirá que te equivocas; que nada importa en realidad más que su toque. Tu muerte te dirá: "Todavía no te he tocado".

 

 

No. 217.

"(...) La muerte no es un enemigo, aunque así lo parezca. La muerte no es nuestra destructora, aunque así lo pensemos.

¿Qué es entonces? -pregunté.

- Los brujos dicen que la muerte es nuestro único adversario que vale la pena - respondió. La muerte es quien nos reta y nosotros nacemos para aceptar ese reto, seamos hombres comunes y corrientes o brujos. Los brujos lo saben; los hombres comunes y corrientes no.

- Si alguien me lo preguntara, yo diría que la vida es un reto, don Juan, no la muerte - dije.

Como nadie te lo va a preguntar sería mejor que no lo dijeras -replicó y soltó una carcajada-. La vida es el proceso mediante el cual la muerte nos desafía - agregó en un tono más serio-. La muerte es la fuerza activa. La vida es solo el medio, el ruedo, y en ese ruedo hay solo dos contrincantes a la vez: la muerte y uno mismo."

 

No. 218.

"-La noción de la muerte es de monumental importancia en la vida de los brujos -continuó don Juan-. Te he hablado innumerables veces de la muerte a fin de convencerte de que lo que nos da cordura y fortaleza es saber que nuestro fin es inevitable. Nuestro error más costoso es permitirnos no pensar en la muerte. Es como si creyéramos que al no pensar en ella, nos vamos a proteger de sus efectos.

- Tendrá usted que admitir, don Juan, que dejar de pensar en la muerte ciertamente nos protege de preocuparnos acerca de morir.

- Si, sirve para ése propósito -concedió-. Pero es un propósito indigno, para cualquiera. Para los brujos, es una farsa grotesca. Sin una visión clara de la muerte, no hay orden para ellos, no hay sobriedad, no hay belleza. Los brujos se esfuerzan sin medida por tener su muerte en cuenta, con el fin de saber, al nivel más profundo, que no tienen ninguna otra certeza sino la de morir. Saber esto le da a los brujos el valor de tener paciencia sin dejar de actuar, les da el valor de acceder, el valor de aceptar todo sin llegar a ser estúpidos, les da valor para ser astutos sin ser presumidos y, sobre todo, les da valor para no tener compasión sin entregarse a la importancia personal."

 

No. 219.

"Sólo la idea de la muerte da al hombre el desapego suficiente para que sea incapaz de abandonarse a nada. Sólo la idea de la muerte da al hombre el desapego suficiente para que no pueda negarse nada. Pero un hombre de tal suerte no ansía, porque ha adquirido una lujuria callada por la vida y por todas las cosas de la vida. Sabe que su muerte lo anda cazando y que no le dará tiempo de adherirse a nada, así que prueba sin ansias, todo de todo. Un hombre desapegado, sabiendo que no tiene posibilidad de poner vallas a su muerte sólo tiene una cosa que lo respalde: el poder de sus decisiones. Tiene que ser, por así decirlo, el amo de su elección. Debe entender por completo que su preferencia es su responsabilidad y una vez que hace su elección no queda tiempo para lamentos y recriminaciones. Sus decisiones son definitivas, simplemente porque su muerte no le da tiempo de adherirse a nada.

Y así, con la conciencia de su muerte, con desapego y con el poder de sus decisiones, un guerrero arma su vida en forma estratégica. El conocimiento de su muerte lo guía y le da desapego y lujuria callada; el poder de sus decisiones definitivas le permite escoger sin lamentar, y lo que escoge es siempre estratégicamente lo mejor; así cumple con gusto y con eficiencia lujuriosa, todo cuanto tiene que hacer."

 

No. 220.

"Nuestra muerte espera y este mismo acto que estamos realizando ahora puede muy bien ser nuestra última batalla sobre la tierra (...) La llamo batalla porque es una lucha. La mayoría de la gente pasa de acto en acto sin luchar ni pensar. Un cazador, al contrario, evalúa cada acto; y como tiene un conocimiento íntimo de su muerte, procede con juicio, como si cada acto fuera su última batalla. Sólo un imbécil dejaría de notar la ventaja que un cazador tiene sobre sus semejantes. Un cazador da a su última batalla el respeto que se merece. Es natural que su último acto sobre la tierra sea lo mejor de sí mismo. Así es placentero. Le quita el filo al temor."

 

 

 

No. 221.

"(...) Hay una extraña felicidad ardiente en actuar con pleno conocimiento de que lo que uno está haciendo puede muy bien ser su último acto sobre la tierra. Te recomiendo meditar en tu vida y contemplar tus actos bajo esa luz."

 

No. 222.

"(...) Un guerrero debe estar dispuesto y listo para entrar en su última batalla, al momento y en cualquier lugar. Pero no así nomás a la loca (...)"

 

No. 223.

"La muerte siempre está esperando, y cuando el poder del guerreo mengua, la muerte simplemente lo toca. Por eso, aventurarse a lo desconocido sin ningún poder es estúpido. Sólo se encuentra la muerte."

 

No. 224.

"No importa cual sea la decisión -dijo él-. Nada podría ser más ni menos serio que ninguna otra cosa. ¿No ves? En un mundo donde la muerte es el cazador no hay decisiones grandes ni pequeñas. Sólo hay decisiones que hacemos a la vista de nuestra muerte inevitable."

 

No. 225.

"La muerte no es como una persona. Es más bien una presencia. Pero también podría uno decir que no es nada y sin embargo es todo. Uno tendría razón en todos aspectos. La muerte es cualquier cosa que uno desee."

 

No. 226.

"(...) La muerte es un remolino. La muerte es el rostro del aliado; la muerte es una nube brillante en el horizonte; la muerte es el susurro de Mescalito en tus oidos; la muerte es la boca desdentada del guardián; la muerte es Genaro sentado de cabeza; la muerte soy yo hablando; la muerte son tu y tu cuaderno; la muerte no es nada. ¡Nada! Está aquí pero no está aquí en todo caso.

Don Juan rió con gran deleite. Su risa era como una canción; tenía una especie de ritmo de danza.

Mis palabras no tienen sentido, ¿eh? -dijo-. No puedo decirte cómo es la muerte (...)"

 

No. 227.

"Recordé que una vez don Juan me había dicho que la muerte se escondía detrás de cualquier cosa imaginable, incluso detrás de un punto de mi cuaderno de notas. Me dió luego la metáfora definitiva de mi muerte. Yo le había dicho que una vez caminando por el Hollywood Boulevard, en Los Angeles, había oído el sonido de una trompeta que tocaba una vieja idiota tonada popular. La música venía de una tienda de discos al otro lado de la calle. Nunca antes había oído yo un sonido tan hermoso. Quedé extasiado con él. Me tuve que sentar en la acera. El límpido sonido metálico de esa trompeta se colaba directo a mi cerebro. Lo sentí por encima de mi sien derecha. Me apaciguó hasta que me embriagué con él. Cuando concluyó supe que núnca habría manera de repetir esa experiencia, y tuve suficiente desapego para no ir corriendo a la tienda a comprar el disco y un equipo estereofónico en el cual tocarlo.

Don Juan dijo que ese había sido un signo que me fue dado por los poderes que gobiernan el destino de los hombres.

Cuando me llegue el momento de dejar el mundo, en cualquier forma que sea, escucharé el mismo sonido de esa trompeta, la misma tonada idiota, el mismo trompetista inigualable."

 

No. 228.

"(...) en el momento de la muerte (...) el sentir y los recuerdos y las percepciones guardados en nuestras pantorrillas y muslos, en nuestra espalda y hombros y cuello, empiezan a expandirse y a desintegrarse. Como las cuentas de un interminable collar roto, se desparraman sin la fuerza unificadora de la vida."

 

No. 229.

"Me moriré en Paris con aguacero,

un día del cual tengo ya el recuerdo.

Me moriré en Paris -yno me corro-

tal vez un jueves, como es hoy, de otoño.

Jueves será, por que hoy, jueves, que proso

estos versos, los húmeros me he puesto

a la mala y, jamás como hoy, me he vuelto,

con todo mi camino, a verme solo."

 

No. 230.

"Ay, una cierta alegría,

un hambre de consumir

el aire que se respira,

la boca, el ojo, la mano;

estas pungentes cosquillas

de disfrutarnos enteros

en un solo golpe de risa,

ay, esta muerte insultante,

procaz, que nos asesina

a distancia, desde el gusto

que tomamos en morirla,

por una taza de té,

por apenas una caricia."

 

No. 231.

"...este morir incesante,

tenaz, esta muerte viva,

¡Oh Dios! que te está matando

en tus hechuras estrictas,

en las rosas y en las piedras,

en las estrellas ariscas

y en la carne que se gasta

como una hoguera encendida,

por el canto, por el sueño,

por el color de la vista.

 

...que acaso te han muerto allá

siglos de edades arriba,

sin advertirlo nosotros,

migajas, borra, cenizas

de ti, que sigues presente

como una estrella mentida

por su sola luz, por una

luz sin estrella, vacía,

que llega al mundo escondiendo

su catástrofe infinita."

 

No. 232.

"Explicó que los poetas, sin saberlo, anhelaban el mundo de los brujos. Como no son brujos, ni están en el camino del conocimiento, lo único que les queda es el anhelo."

 

No. 233.

"(...) El conocimiento es poder. Toma mucho tiempo juntar el pdoer suficiente incluso para hablar de él."

 

No. 234.

"No hay requisitos: cualquiera puede llegar a ser hombre de conocimiento; muy pocos llegan a serlo, pero eso es natural. Los enemigos que un hombre encuentra en el camino para llegar a ser un hombre de conocimiento son de veras formidables, de verdad poderosos; y la mayoría, pues, se pierde."

 

No. 235.

"Un hombre de conocimiento es alguien que ha seguido de verdad las penurias de aprender -dijo-. Un hombre que, sin apuro, sin vacilación ha ido lo más lejos que puede en desenredar los secretos del poder y el conocimiento".

 

No. 236.

"(...) sólo a un chiflado se le ocurriría emprender por cuenta propia la tarea de hacerse hombre de conocimiento. A un cuerdo hay que hacerle una artimaña para que la emprenda."

 

No. 237.

"Don Juan me había definido el desatino controlado como el arte del engaño controlado o el arte de fingirse completamente inmerso en el acto del momento; fingiendo tan bien que nadie podría diferenciar esa imitación de lo genuino. El desatino controlado no es un engaño en sí, me había dicho, sino un modo sofisticado y artístico de separarse de todo sin dejar de ser una parte integral de todo."

 

No. 238.

"-Dígame por favor, don Juan, ¿qué es exactamente el desatino controlado?

Don Juan rió fuerte y produjo un sonido chasqueante golpeándose el muslo con la mano ahuecada.

-¡Esto es desatino controlado! - dijo, y nuevamente rió y golpeó su muslo.

¿Qué quiere usted decir...?

Estoy feliz de que, al cabo de tantos años, finalmente de hayas preguntado por mi desatino controlado, y sin embargo no me hubiera importado en lo más mínimo si núnca hubieras preguntado. Pero he decidido sentirme feliz, como si me importara que preguntases, como si importara que me importara. ¡ Eso es desatino controlado!

Ambos reímos con ganas. Lo abracé. Su explicación me resultaba deliciosa aunque no acababa de comprenderla."

 

 

 

No. 239.

"(...) cuando se quiere a alguien debemos insistir como se debe, como si fuera posible rehacer a los hombres (...) Es posible insistir, insistir como es debido, aunque sepamos que lo que hacemos no tiene caso -dijo, sonriendo-. Pero primero debemos saber que nuestros actos son inútiles, y luego proceder como si no lo supiéramos. Eso es el desatino controlado (...)"

 

No. 240.

"Mis actos son sinceros (...) pero son sólo los actos de un actor."

 

No. 241.

"(...) me parece un error fatal que tomes las cosas tan en serio -dijo al tomar asiento junto a mi-. Hay tres clases de malos hábitos que usamos una y otra vez al enfrentarnos con situaciones fuera de lo común en esta vida. Primero: podemos no hacer caso de lo que está ocurriendo o ha ocurrido, y sentir como si núnca hubiera pasado. Ese es el camino del santurrón. Segundo: Podemos aceptar todo tal como se presenta y sentir como si supiéramos qué es lo que está pasado. Ese es el camino de los devotos. Tercero: podemos obsesionarnos con un suceso porque no podemos descartarlo o porque no podemos aceptarlo de todo corazón. Ese es el camino del tonto.¿Tu camino? Hay un cuarto camino, el correcto, el camino del guerrero. Un guerrero actúa como si núnca hubiera pasado nada, porque no cree en nada, pero acepta todo tal como se presenta. Acepta sin aceptar y descarta sin descartar. Nunca siente como si supiera, ni tampoco siente como si nada hubiera pasado. Actúa como si tuviera el control, aunque esté temblando de miedo. Actuar en esa forma disipa la obsesión."

 

No. 242.

"(...) Dijo que uno de los propósitos de la preparación del guerrero era cortar el desconcierto (...), hasta que el guerrero fuese lo bastante fluído para admitirlo todo sin admitir nada."

 

 

No. 243.

"Don Juan me puso la mano en la boca y susurró que un guerrero actuaba como si supiera lo que hacía, aunque en realidad no sabía nada."

 

No. 244.

"(...) nuestra suerte como hombres es aprender, para bien o para mal (...) Yo he aprendido a ver y te digo que nada importa en realidad; ahora te toca a ti; a lo mejor algún día verás y sabrás si las cosas importan o no. Para mí nada importa, pero quizás para tí importe todo (...)"

 

No. 245.

"Tus acciones, así como las acciones de tus semejantes en general, te parecen importantes sólo porque has aprendido a pensar que son importantes."

 

N0. 246.

"(...)Ciertas cosas de tu vida te importan porque son importantes; tus acciones son ciertamente importantes para tí, pero para mí, ni una sola cosa es importante ya, ni mis acciones ni las acciones de mis semejantes.

Pero sigo viviendo porque tengo mi voluntad. Porque he templado mi voluntad a lo largo de toda mi vida, hasta hacerla impecable y completa, y ahora no me importa que nada importe (...)"

 

No. 247.

"Tú piensas en tus actos - dijo-. Por eso tienes que creer que tus actos son tan importantes como piensas que son, cuando en realidad nada de lo que uno hace es de importancia. ¡Nada! Pero entonces, si nada importa en realidad(...) ¿cómo puede uno seguir viviendo? Sería más sencillo morir; eso es lo que dices y lo que crees, porque estás pensando en la vida, igual que que ahora piensas en cómo será ver. Querías que te lo describiera para ponerte a pensar en ello, igual que haces con todo lo demás. Sólo que , en el caso de ver, pensar no es lo fuerte, así que no puedo decirte cómo es ver. Ahora quieres que te describa las razones de mi desatino controlado y sólo puedo decirte que mi desatino controlado se parece mucho a ver; es algo que no se puede pensar. (...) Piensas demasiado".

 

No. 248.

"Aprendemos a pensar en todo (...) y luego entrenamos nuestros ojos para mirar al mismo tiempo qué pensamos de las cosas que miramos. Nos miramos a nosotros mismos pensando ya que somos importantes. ¡ Y por supuesto tenemos que sentirnos importantes ! Pero luego, cuando uno aprende a ver, se da cuenta de que ya no puede uno pensar en las cosas que mira, y si uno no puede pensar en lo que mira, todo se vuelve sin importancia."

 

N0. 249.

(...) ¿dice usted que, cuando uno aprende a ver, todo en el mundo entero carece de valor?

- No dije de valor. Dije de importancia. Todo es igual y por lo tanto sin importancia.Por ejemplo, no hay manera de decir que mis actos son más importantes que los tuyos, o que una cosa es más esencial que otra; por lo tanto, todas las cosas son iguales, y al ser iguales carecen de importancia."*

 

No. 250.

"(...) en realidad no importa que todo esto sea verdad o no. Aquí es donde el guerrero tiene un punto de ventaja sobre el hombre común. Al hombre común le importa que las cosas sean verdad o mentira; al guerrero no. El hombre común procede de un modo específico con las cosas que sabe ciertas, y de modo distinto con las cosas que sabe no son ciertas. Si se dice que las cosas son ciertas, el actúa y cree en lo que hace. Pero si se dice que las cosas no son ciertas, no le importa actuar o no cree en lo que hace. En cambio, un guerrero actúa en ambos casos. Si le dicen que las cosas son ciertas, actúa por hacer. Si le dicen que no son ciertas, actúa de todos modos por no-hacer. ¿Ves lo que quiero decir?"

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