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Pasajeros en Tránsito

Castaneda entre comillas (I)

5 Febrero 2011 , Escrito por blackrainbow Etiquetado en #Guerreros

Número 1.

"Yo le había llevado un ejemplar de mi libro. Sin ningún preámbulo, lo saqué de mi portafolio y se lo di.

-  Es un libro sobre usted, don Juan -  dije.

El lo tomó y lo hojeó rápidamente como si fuera un mazo de cartas. Le gustaron el color verde del forro y el tamaño del libro. Sintió la cubierta con la palma de las manos, le dio vuelta un par de veces y luego me lo devolvió. Sentí una oleada de orgullo.

-  Quiero que usted lo guarde -  dije.

Don Juan meneó la cabeza con una risa silenciosa.

-  Mejor no -  dijo, y luego añadió con una ancha sonrisa - : Ya sabes lo que hacemos con el papel en México.

Reí. Su toque de ironía me pareció hermoso."

 

No. 2

   "(...) me agradaban los modos de don Juan. Me simpatizaba como persona. Había cierta solidez en su comportamiento; su forma de conducirse no dejaba duda alguna acerca de su dominio, y sin embargo jamás había ejercido su ventaja para exigirme nada. Su interés en cambiar mi forma de vivir era, sentía yo, semejante a una sugerencia impersonal, o quizás un comentario autoritario sobre mis fracasos. Me había hecho cobrar aguda conciencia de mis fallas, pero yo no veía en que forma su línea de conducta podría remediar nada en mí. Creía sinceramente que, a la luz de lo que yo deseaba hacer en la vida, sus modos sólo me habrían producido sufrimiento y penalidades, de aquí el callejón sin salida. Sin embargo, había aprendido a respetar su dominio, que siempre se expresaba en términos de belleza y precisión."

 

No. 3

"No te preocupes por los seres del otro mundo -  había dicho don Juan, riendo - , los peligrosos son los Mexicanos."

 

No. 4

" -  No puede usted embrujarlo, don Juan?

  -  ¿Embrujarlo? ¿Para qué?

  -  Para que cambie y recobre su valor.

El valor es algo personal. La brujería es para volver a la gente inofensiva o enferma o tonta. No se embruja para hacer guerreros. Para ser guerrero hay que ser claro como el cristal (...)" 

 

No. 5

"Para el hombre común (...) la brujería es asunto negativo, pero de todos modos fascinante. Por esta razón, siempre te animé, en tu estado de conciencia normal, a que pensaras que nosotros somos brujos. Es recomendable hacerlo. Sirve para atraer el interés. Pero, para nosotros, ser brujo sería como entrar en un callejón sin salida."

 

No. 6

"(...) todos los naguales, a través de los siglos, han dicho a sus presuntos aprendices: que los brujos hablan de la brujería como si ésta fuera un ave mágica, misteriosa, que detiene su vuelo para dar propósito y esperanza al hombre; que los brujos viven bajo el ala de esa ave, a la que llaman el pájaro de la sabiduría, el pájaro de la libertad y que lo alimentan con su dedicación e impecabilidad (...) los brujos sabían que el vuelo del pájaro de la libertad es siempre en línea recta, ya que esa ave no tiene modo de hacer curvas en el aire, de girar y volver atrás; y que el pájaro de la libertad sólo puede hacer dos cosas: llevar a la gente consigo o dejarlos atrás.

(...) Don Juan me recordó entonces algo que me repetía con mucha frecuencia, aunque yo me las arreglaba siempre para no pensar en eso. Dijo que yo no debía olvidar, ni por un instante, que el pájaro de la libertad tiene muy poca paciencia con la indecisión y que, una vez se va, jamás regresa."

 

No. 7.

"(...) el aprieto del hombre moderno es que intuye sus recursos ocultos,  pero no se atreve a usarlos. Por eso dicen los brujos que el mal del hombre es el contrapunto entre su estupidez y su ignorancia. El hombre necesita ahora, más que nunca, aprender nuevas ideas, que se relacionen exclusivamente con su mundo interior; ideas de brujo, no ideas sociales; ideas relativas al hombre frente a lo desconocido, frente a su muerte personal (...)" 

 

No. 8.

"El mundo está en verdad lleno de cosas temibles, y nosotros somos criaturas indefensas rodeadas por fuerzas que son inexplicables. El hombre común, en su ignorancia, cree que se puede explicar esas fuerzas o cambiarlas; no sabe realmente cómo hacerlo, pero espera que las acciones de la humanidad las expliquen o las cambien tarde o temprano. El brujo, en cambio, no piensa en explicarlas ni en cambiarlas; en vez de ello, aprende a usar esas fuerzas. El brujo se ajusta los remaches y se adapta a la dirección de tales fuerzas. Ese es su truco. La brujería no es gran cosa cuando le hallas el truco (...)" 

 

No. 9.

"(...) Dijo que el hombre común y corriente, incapaz de hallar energías para percibir más allá de sus límites diarios, llama al reino de la percepción extraordinaria brujería, hechicería u obra del demonio; y se aleja horrorizado sin atreverse a examinarlo." 

 

No. 10.

"Agregó que el hombre racional, al aferrarse tercamente a la imagen de sí, garantiza su abismal ignorancia. Ignora, por ejemplo, el hecho de que la brujería no es una cuestión de encantamientos y abracadabras, sino la libertad de percibir no sólo el mundo que se da por sentado, sino también todo lo humanamente posible.

Aquí es donde la estupidez del hombre es más peligrosa (...) El hombre le tiene terror a la brujería. Tiembla de miedo ante la posibilidad de ser libre. Y la libertad está ahí. A un centímetro de distancia (...)" 

 

No. 11

"(...) Puesto que nuestra mente es nuestra racionalidad, y nuestra racionalidad es nuestra imagen de sí, cualquier cosa que esté más allá de nuestra imagen de sí o bien nos atrae o nos horroriza, según que tipo de personas seamos."

 

No. 12.

"La brujería es el uso especializado de la energía -  dijo, y como yo no respondí, siguió explicando - . Ver la brujería desde el punto de vista del hombre común y corriente es ver bien una idiotez o un insondable misterio, que está fuera de nuestro alcance. Y, desde el punto de vista del hombre común y corriente, esto es lo cierto, no porque sea un hecho absoluto, sino porque el hombre común y corriente carece de la energía necesaria para tratar con la brujería." 

 

No. 13.-

"(...) Eso es la brujería: la habilidad de usar otros campos de energía que no son necesarios para percibir el mundo que conocemos. La brujería es un estado de conciencia. La brujería es la habilidad de percibir lo que la percepción común no puede captar." 

 

No. 14.

"Ayer el mundo se hizo como los brujos te dicen que es (...) En ese mundo hablan los coyotes, también los venados, como te dije una vez, y también las víboras de cascabel y los árboles y todos los demás seres vivientes. Pero lo que quiero que aprendas es VER. A lo mejor ahora ya sabes que el VER ocurre sólo cuando uno se cuela entre los mundos, el mundo de la gente común y el mundo de los brujos. Ahora estás justito en medio de los dos. Ayer creíste que el coyote te hablaba. Cualquier brujo que no VE creería lo mismo, pero alguien que VE sabe que creer eso es quedarse atorado en el reino de los brujos. De la misma manera, no creer que los coyotes hablan es estar atorado en el reino de la gente común."

 

No. 15.

"(...) la brujería es un viaje de retorno. Retornamos al espíritu victoriosos, después de haber descendido al infierno. Y desde el infierno traemos trofeos. El puro entendimiento es uno de esos trofeos."

 

No. 16.

"-  ¿Pero, usted no se considera brujo, verdad, don Juan? le pregunté.

-  No le hagas, -  dijo - . Yo soy un guerrero que ve (...)"

 

No. 17.

"Convierte todo en lo que realmente es: lo abstracto, el espíritu (...) No hay brujería, no hay el mal, ni el demonio. Sólo existe la percepción."

 

No. 18.

"(...) hay muchísimos imbéciles que se convierten en videntes. Los videntes son seres humanos llenos de debilidades, o más bien, seres humanos llenos de debilidades son capaces de volverse videntes. Igual que en el caso de gente atroz que se convierten en magníficos científicos."

 

No. 19.

"La característica de los videntes de mala muerte es que están dispuestos a olvidar la maravilla que los rodea. Se quedan abrumados por el hecho de que VEN, y creen que su talento es lo que cuenta. Un vidente debe ser un parangón para superar la flojedad casi invencible de nuestra condición humana. Lo que hacen los videntes con lo que ven es más importante que el VER en sí."

 

No. 20.

"(...) ser brujo, es como ser zapatero o panadero. La meta de los nuevos videntes es sobrepasar esa condición. Ser más que brujo. Y para eso necesitan belleza y moralidad."

 

No. 21.

"¿Cuando estará usted en su casa? -  pregunté.

Me escudriñó.

- Cuando vengas -  repuso.

No se exactamente cuando pueda venir.

- Pues ven y no te preocupes.

¿Y si usted no está?

- Allí estaré - dijo, sonriendo, y se alejó.

Corrí tras él y le pregunté si podía llevar conmigo  una cámara para tomar fotos suyas y de su casa.

- Eso está fuera de cuestión - dijo con el entrecejo fruncido.

¿Y una grabadora? ¿Le molestaría?

- Me temo que tampoco de eso hay posibilidad.

Me molesté un poco y empecé a agitarme. Dije que no había ningún motivo lógico para su rechazo.

Don Juan movió la cabeza en sentido negativo.

-  Olvídalo -  dijo con fuerza - . Y si todavía quieres verme, no vuelvas a mencionarlo.

Presenté una débil queja final. Dije que las fotos y las grabaciones eran indispensables para mi trabajo. El respondió que sólo una cosa era indispensable para todo lo que hacíamos. La llamó "el espíritu".

-  No se puede prescindir del espíritu -  dijo - . Y tú no lo tienes. Preocúpate de eso y no de tus fotos."

 

No. 22.

"En tono dramático, don Juan aseveró que el bienestar era una condición que debía cultivarse, una condición con la que uno tenía que familiarizarse para buscarla.

-  Tu no sabes lo que es el bienestar porque nunca lo has sentido -  dijo. Yo no estuve de acuerdo. Pero él siguió argumentando que el bienestar era un logro que debía buscarse deliberadamente. Dijo que lo único que yo sabía buscar era un sentimiento de desorientación, malestar y confusión.

Rió con burla y me aseguró que, para lograr la hazaña de sentirme desdichado, yo debía trabajar en forma muy intensa, y que era absurdo el que nunca me hubiera dado cuenta de que lo mismo podía trabajar para sentirme completo y fuerte.

-  El chiste está en lo que uno recalca -  dijo - . O nos hacemos infelices o nos hacemos fuertes. La cantidad de trabajo es la misma."

 

No. 23.

"(...) -  no estás completo. No tienes paz.

La aserción me molestó. Me sentí ofendido. Pensé que don Juan no estaba calificado en modo alguno para juzgar mis actos ni mi personalidad.

-  Estás lleno de problemas -  dijo - . ¿Por qué?

Sólo soy un hombre, don Juan _repuse malhumorado.

Hice la afirmación en la misma vena en que mi padre solía hacerla. Cada vez que decía ser sólo un hombre, implicaba que era débil e indefenso y su frase, como la mía, rebosaba un esencial sentido de desesperanza.

Don Juan me escudriñó como el día en que nos conocimos.

(...) Yo también soy sólo un hombre, pero no lo digo como tu lo dices.

¿Cómo lo dice usted?

-  Yo me he salido de todos mis problemas. Qué lástima que la vida sea tan corta y no me permita aferrarme a todas las cosas que quisiera. Pero eso no es problema, ni punto de discusión; es solo una lástima.

Me gustó el tono de sus frases. No había en él desesperación ni compasión por sí mismo."

 

No. 24.

"Experimenté un sentimiento extremadamente agradable de paz y satisfacción; el mundo en aquél momento parecía en calma. La quietud era exquisita y al mismo tiempo enervante. No me hallaba acostumbrado a este tipo de silencio. Traté de hablar, pero don Juan me calló. Tras un rato, la tranquilidad del sitio afectó mi estado de ánimo. Me puse a pensar en mi vida y en mi historia personal y experimenté una familiar sensación de tristeza y remordimiento. Dije a don Juan que yo no merecía estar allí, que su mundo era fuerte y bello y yo era débil, y que mi espíritu había sido deformado por las circunstancias de mi vida.

El rió y amenazó con cubrirme la cabeza con tierra si seguía hablando en esa vena. Dijo que yo era un hombre. Y como cualquier hombre, merecía todo lo que era la suerte de los hombres: alegría, dolor, tristeza y lucha - , y la naturaleza de nuestros actos carecía de importancia siempre y cuando actuáramos como guerreros.

Bajando la voz casi hasta un susurro, dijo que, si en verdad sentía yo que mi espíritu estaba deformado, simplemente debía componerlo, purificarlo, hacerlo perfecto - , porque en toda nuestra vida no había otra tarea más digna de emprenderse. No arreglar el espíritu era buscar la muerte, y eso era igual que no buscar nada, pues la muerte nos iba a alcanzar de cualquier manera.

(...) Buscar la perfección del espíritu del guerreo es la única tarea digna de nuestra hombría."

 

No. 25.

"-  Uno necesita el ánimo de un guerrero para cada uno de sus actos -  dijo

- . De otro modo uno se enchueca y se afea. No hay poder en una vida que carece de este ánimo. Mírate tú mismo. Todo te ofende y te inquieta. Chillas y te quejas y sientes que todo el mundo te hace bailar a su son. Eres una hoja a merced del viento. No hay poder en tu vida. ¡Que feo debe sentirse eso!

Un guerreo en cambio, es un cazador. Todo lo calcula. Eso es control. Pero una vez terminados sus cálculos, actúa. Se deja ir. Eso es abandono. Un guerrero no es una hoja a merced del viento. Nadie lo empuja; nadie lo obliga a hacer cosas en contra de sí mismo o de lo que juzga correcto. Un guerreo está entonado para sobrevivir, y sobrevive del mejor modo posible."

 

No. 26.

"(...) Como ya sabes, tu espíritu estaba sin balance. Para contrarrestar eso, te enseñé la vida del guerrero. Pues bien, un guerrero empieza la faena con la certeza de que su espíritu está fuera de balance; pero a medida que va adquiriendo, sin pena ni apuro, control y conocimiento, también va haciendo lo mejor que puede por ganar ese balance.

En tu caso, como en el de todos los hombres, tu falta de balance se debía a la suma total de tus acciones (...)"

 

No. 27.

"-  Tienes que ser un hombre fuerte, y tu vida tiene que ser verdadera.

-  ¿Qué es una vida verdadera?

-  Una vida que se vive con la certeza nítida de estar viviéndola; una vida buena, fuerte."

 

No. 28.

"No hay enfermedades (...) Sólo hay idioteces (...)"

 

No. 29.

"Trepó hacia allá como una cabra montés. Me maravilló su estupenda agilidad.

Lentamente me arrastré sentado, roca abajo, y luego traté de subir corriendo la ladera de la montaña con el fin de alcanzar la saliente. Los últimos metros me agotaron por completo. En son de broma, pregunté a don Juan cuántos años tenía en realidad Opiné que, para llegar al lugar como él lo había hecho, era necesario ser muy joven y estar en perfectas condiciones.

-  Soy tan joven como quiero -  dijo él - . Esto también es cosa de poder personal. Si vas juntando poder, tu cuerpo puede realizar hazañas increíbles. En cambio, si disipas el poder te pones viejo y gordo de la noche a la mañana."

 

 No. 30.

"Le dije que su aptitud física me tenía en verdad atónito.

-  Todo el tiempo he estado tratando de dártela a notar -  dijo.

¡Usted no es viejo para nada, don Juan!

-  Claro que no. He estado tratando de que lo notes.

¿Cómo le hace usted?

-  No hago nada. Mi cuerpo se siente perfectamente, eso es todo. Me trato muy bien; por eso no tengo motivo para sentirme cansado o incómodo. El secreto no está en lo que tú mismo te haces, sino más bien en lo que no haces."

 

No. 31.

"(...) Una cosa es cierta, no has cuidado tu cuerpo. Estás demasiado gordo. No quise decirte nada antes. Siempre hay que dejar que los otros hagan lo que tienen que hacer. (...)"

 

No. 32.

"Debes estirar tu cuerpo muchas veces durante el día (...) Mientras más veces mejor, pero más después de un largo período de trabajo o un largo período de descanso."

 

No. 33.

"(...) Un guerrero camina kilómetros y kilómetros cada día (...)"

 

No. 34.

"(...) Comió con la mayor lentitud y no pronunció una sola palabra. Su absoluta concentración en el comer me llevó a tomar conciencia de que todos ellos hacían lo mismo: tragaban en completo silencio."

 

No. 35.

"Sábado, Agosto 19 de 1.961.

Ayer en la mañana, don Juan y yo fuimos a desayunar al pueblo y desayunamos en una fonda. El me aconsejó no cambiar demasiado drásticamente mis hábitos alimenticios.

-  (...) Te enfermarías si no comieras tu comida.

Él mismo comió con gran apetito. Cuando hice una broma al respecto, se

limitó a decir:

-  A mi cuerpo le gusta todo."

 

No. 36

"Ser cazador es mucho más que sólo atrapar animales (...) Un cazador digno de serlo no captura animales porque pone trampas, ni porque conoce las rutinas de su presa, sino porque él mismo no tiene rutinas. Esa es su ventaja. No es de ningún modo como los animales que persigue, fijos en rutinas pesadas y en caprichos previsibles; es libre, fluido, imprevisible."

 

No. 37

"Un buen cazador cambia de proceder tan a menudo como lo necesita (...)"

 

No. 38

"Hay que hacerse responsable de estar en un mundo extraño (...) Estamos en un mundo extraño, has de saber (...) Para ti el mundo es extraño porque cuando no te aburre estás enemistado con él. Para mi el mundo es extraño porque es estupendo, pavoroso, misterioso, impenetrable; mi interés ha sido convencerte de que debes hacerte responsable por estar aquí,  en este maravilloso mundo (...) en este maravilloso tiempo. Quise convencerte de que debes aprender a hacer que cada acto cuente, pues vas a estar aquí sólo un rato corto, de hecho muy corto, para presenciar todas las maravillas que existen.

Insistí que aburrirse con el mundo o enemistarse con él era la condición humana.

-  Pues cámbiala -  repuso con sequedad - . Si no respondes al reto, igual te valdría estar muerto."

 

No. 39

 "(...) los nuevos videntes propusieron que si los guerreros quieren  penetrar en lo desconocido tienen que conservar su energía. Pero, ¿de donde  van a conseguir la energía, si toda ella ya está usada? La conseguirán  dicen (...) destruyendo hábitos innecesarios."

 

No 40

"-  La gente casi nunca se da cuenta de que podemos cortar cualquier cosa de nuestras vidas en cualquier momento, así nomás -chasqueó los dedos- ."

 

No 41

"(...) Un acechador lo acecha todo. Inclusive a sí mismo.

- ¿Cómo lo hace?

-  Un acechador impecable lo convierte todo en presa. El Nagual me dijo que es posible llegar a acechar nuestras propias debilidades (...)

(...) - ¿Cómo es posible acechar las propias debilidades, Gorda?

-  Del mismo modo que se acecha una presa. Descifras tus costumbres hasta conocer todas las consecuencias de tus debilidades y te abalanzas sobre ellas y las coges como a conejos en una jaula (...)

(...) -  Pero acechar las propias debilidades no implica estrictamente el deshacerse de ellas -  dijo - . Puedes estar acechándolas desde ahora hasta el día del juicio final sin que nada varíe un ápice (...) En realidad, lo que un guerrero necesita para ser un acechador impecable es tener un propósito."

 

No 42

"- ¿Se le ha ocurrido alguna vez, don Juan, que a lo mejor no quiero cambiar?

-  Si, se me ha ocurrido. Yo tampoco quería cambiar, igual que tú. Sin embargo, no me gustaba mi vida; estaba cansado de ella, igual que tú. Ahora no me alcanza la que tengo."

 

No 43

"(...) a veces me haces acordar de mí mismo (...) Tampoco yo quería seguir el camino del guerrero. Creía que tanto trabajo era para nada, y puesto que todos vamos a morir, ¿qué importaba el ser un guerrero? Me equivocaba. Pero tuve que descubrirlo por mi propia cuenta. Cuando llegues a descubrir que te equivocas, y que ciertamente hay un mundo de diferencia, podrás decir que estás convencido. Y entonces puedes seguir adelante por tu cuenta. (...)"

 

No 44

"- ¿Por qué hace usted todo esto por mí, don Juan? -  pregunté.

Se quitó el sombrero y se rascó las sienes en fingido desconcierto.

-  Tengo un gesto contigo -  dijo suavemente - . Otras personas han tenido contigo un gesto similar; algún día tú mismo tendrás el mismo gesto con otros. Digamos que esta vez me toca a mí. Un día descubrí que, si quería ser un cazador digno de respetarme a mí mismo, tenía que cambiar mi forma de vivir. Me gustaba lamentarme y llorar mucho. Tenía buenas razones para sentirme víctima. Soy indio y a los indios los tratan como a perros. Nada podía yo hacer para remediarlo, de modo que sólo me quedaba mi dolor. Pero entonces mi buena suerte me salvó y alguien me enseñó a cazar. Y me di cuenta de que la forma como vivía no valía la pena vivirse... así que la cambié."

 

No 45

"En cuanto a su propio desarrollo, don Juan decía que el haber sido empujado al mundo de su benefactor le hizo comprender cuan fácil y conveniente le había sido dejar que su vida transcurriera sin disciplina alguna. Entendió que su error había consistido en creer que sus miras eran las únicas metas valiosas que un hombre podía tener. Toda su vida había sido un indigente; la ambición que lo consumía por tanto, era tener posesiones, ser alguien. Tanto le preocupó el afán de salir adelante y la desesperación de ver que no lo estaba logrando, que nunca tuvo tiempo de examinar cosa alguna. De buena gana se aunó a su benefactor porque creyó que se le estaba presentando una oportunidad de engrandecerse. Pensó que, por lo menos, podría aprender a ser brujo. La realidad de su encuentro con el mundo de su benefactor fue tan diferente que él la concebía como algo análogo al efecto de la conquista española en la cultura indígena. Algo que lo destruyó todo, pero que también llevó a una revalidación total."

 

No 46

"(...) Un cazador debe vivir como cazador para sacar lo máximo de su vida. Por desdicha, los cambios son difíciles y ocurren muy despacio; a veces un hombre tarda años en convencerse de la necesidad de cambiar. Yo tardé años, pero a lo mejor no tenía facilidad para la caza. Creo que para mí lo más difícil fue querer realmente cambiar."

 

No 47

"-  No me des la razón por las puras (...) En vez de estar de acuerdo tan fácilmente, debes actuar. Acepta el reto. Cambia.

- ¿Así no más?

-  Como lo oyes. El cambio del que te hablo nunca sucede por grados; ocurre de golpe. Y tú no te estás preparando para ese acto repentino que producirá un cambio total."

 

No 48

"(...) toma mucho tiempo limpiar la basura que un ser luminoso recoge en el mundo."

 

No 49

"(...) El Nagual decía que era inútil creer o esperar que sea posible cambiar los propios hábitos (...) Un guerrero sabe que no puede cambiar; es más: sabe que no le está permitido. Es la única ventaja que tiene un guerrero sobre un hombre común. El guerrero jamás se decepciona al fracasar en una tentativa de cambiar."

 

No 50

"(...) sólo podemos realmente cambiar si morimos."

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