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Pasajeros en Tránsito

El miedo no es real.

30 Enero 2014 , Escrito por blackrainbow Etiquetado en #Maniobras de evasión

 

En After Earth, pelicula del director M. Night Shyamalan, y protagonizada por Will Smith y Jaden Smith, hay más cosas interesantes de las que a priori los criticos de cine se han percatado. Entiendo que un critico de cine no deba de ser una persona con inquietudes y mucho menos espero que crean que existe algo más de la realidad que percibimos, pero lo que no me trago es que nadie sea capaz de hacer una lectura positiva de esta pelicula. Y menos me trago que no sean capaces de ver la totalidad de la obra de M. Night Shyamalan, cómo una de las filmografias más interesantes de este siglo que nos ha tocado vivir.

Desde luego que nunca me he basado en la opinión de la critica para ver, leer o escuchar cualquier tipo de obra, pero del modo que se han colocado en los primeros resultados de Google, más parecen trolls, troleando a los pobres nautas incautos de la red que faros sobre los que uno pueda guiarse.

Dicho esto, voy a explicar la pelicula cómo a mi me da la gana hacerlo.

 

A principios del siglo XX, la tierra comienza a sufrir cambios bastantes drásticos, supervolcanes y continuos terremotos provocados por una actividad sismica masiva, el agua comenzó a escasear y la composición de la atmosfera sufriria también grandes cambios, volviendo inhabitable el planeta.

 

En el año 2025 la humanidad comienza a abandonar el planeta, construyendo para ello unas arcasque podian albergar hasta 125.000 humanos, debido a la rapidez de la destrucción del planeta de las 10 arcas previstas sólo se terminan 6.

A partir de ese abandono de la tierra los calendarios pasán de DC, a AE (After Earth), o sea, después de una destrucción llega una nueva er.

 

Hasta aqui, no hay nada que no sepamos, o ya haya ocurrido, despues de un cataclismo, una renovación.

 

Despues de unos 100 años los humanos encuentran un paneta habitable al que llamn Nova Prime. Despues de llevar viviendo 143 años en ese nuevo mundo (243 AE), la humanidad es atacada por los SKREL, una especie alienígena que considera Nova Prime Tierra Sagrada. Consideran a los humanos cómo una plaga infectando su tierra santa y deciden exterminarlo.

 

Despues de siglos de lucha, en eñ 576 AE crean su arma más sofisticada. Los URSA.

Los URSA són una criatura modificada genéticamente con el único objetivo de cazar y matar humanos.

 

 

 

 

 

 

 

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44 el forastero misterioso

29 Enero 2014 , Escrito por blackrainbow Etiquetado en #Asedio

"Dentro de poco estarás solo en el espacio ilimitado, para vagar por sus soledades infinitas sin amigo ni compañero para siempre..., porque siempre serás un pensamiento, el único pensamiento existente, y, por naturaleza, inextinguible, indestructible. Pero yo, tu pobre sirviente, te he revelado a ti mismo y te he liberado. ¡Sueña otros sueños, y mejores!"

 

"Extraño que no lo hubieras sospechado hace años... ¡hace siglos, edades, eones! Porque has existido sin compañero a lo largo de todas las eternidades. ¡Extraño de veras que no hayas sospechado que tu universo y sus contenidos son solo sueños, visiones, ficción! Extraño, porque son tan franca e histéricamente locos... como todos los sueños: un Dios que podía crear buenos hijos tan fácilmente como malos, y, sin embargó, prefirió crearlos malos; que podría haberlos hecho felices a todos, y, sin embargo, nunca hizo feliz a ninguno; que los hizo capaces de estimar su amarga vida, y aun así la hizo mezquinamente breve; que dio a sus ángeles la felicidad eterna sin ganársela, y, sin embargo, exigió que sus otros hijos la ganaran; que dio a sus ángeles vidas sin dolor, y afligió a sus otros hijos con miserias ásperas y enfermedades de la mente y del cuerpo; que habla de la justicia e inventó el infierno..., habla de la Regla de oro y de perdonar setenta veces e inventó el infierno; que pregona la moral a otras personas y no tiene ninguna él mismo; que desaprueba los crímenes y, sin embargo, los comete todos; que, sin ser invitado, creó al hombre, y luego trata de librarse de la responsabilidades de los actos del hombre, dejándosela sólo a éste, en vez de colocarla honradamente donde debe estar, sobre él mismo; y finalmente, con una divina torpeza, ¡invita a este pobre esclavo maltratado a adorarlo!..."

"Ahora comprendes que estas cosas son todas imposibles, salvo en un sueño. Comprendes que son puras locuras pueriles, las creaciones ridículas de una imaginación que no está consciente de sus monstruosidades; en una palabra, que son un sueño y tú eres su creador. Todas las señales del sueño son visibles; debías haberlas reconocido antes."

"Es verdad lo que te he revelado; no hay Dios, ni universo, ni raza humana, ni vida terrestre, ni cielo, ni infierno. Todo es un sueño..., un sueño grotesco y disparatado. Nada existe salvo tú. Y tú no eres más que un pensamiento..., ¡un pensamiento errante, un pensamiento inútil, un pensamiento desamparado, vagando solitario entre las eternidades!

 

el texto extraido de wikipedia: link

el texto del libro original aqui: link

 

 Lo siguiente es una escena aparentemente censurada por satanica de la pélicula, "Las aventuras de Mark Twain", pelicula homenaje a las obras de Twain.


 

 

Y aqui la pelicula completa. Buen provecho.

 

 

 

 

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La tierra es mi madre

28 Enero 2014 , Escrito por blackrainbow Etiquetado en #Guerreros

 

 

 

 

“Hay muchas maneras de decir adiós —continuó—. Acaso la mejor es sostener un recuerdo especial de alegría...

—Ustedes ya han aprendido que el temple de un guerrero está en el ser humilde y eficiente —dijo don Genaro, y su voz me hizo saltar—. Ya han aprendido a actuar sin esperar ni pedir nada a cambio...

—Un guerrero reconoce su dolor pero no se entrega a él —dijo don Juan—. Por eso el sentimiento de un guerrero que entra en lo desconocido no es de tristeza; al contrario, está alegre porque se siente humilde ante su gran fortuna, confiado en la impecabilidad de su espíritu, y sobre todo, completamente al tanto de su eficiencia. La alegría del guerrero le viene de haber aceptado su destino, y de haber calculado de verdad lo que le espera...

—La vida de un guerrero no puede en modo alguno ser fría y solitaria y sin sentimientos —dijo—, porque se basa en su afecto, su devoción, su dedicación a su ser amado. ¿Y quién, podrían ustedes preguntar, es ese ser amado? Yo se los voy a mostrar ahora mismo...

—El amor de Genaro es el mundo —decía—. Ahora mismo estaba abrazando esta enorme tierra, pero siendo tan pequeño, no puede sino nadar en ella. Pero la tierra sabe que Genaro la ama y por eso lo cuida. Por eso la vida de Genaro está llena hasta el borde y su estado, dondequiera que él se encuentre, siempre será la abundancia. Genaro recorre las sendas de su ser amado, y en cualquier sitio que esté, está completo.

Don Juan se acuclilló frente a nosotros. Acarició el suelo con gentileza.

—Ésta es la predilección de los guerreros —dijo—. Esta tierra, este mundo. Para un guerrero no puede haber un amor más grande...

—Solamente si uno ama a esta tierra con pasión inflexible puede uno librarse de la tristeza —dijo don Juan—. Un guerrero siempre está alegre porque su amor es inalterable y su ser amado, la tierra, lo abraza y le regala cosas inconcebibles. La tristeza pertenece sólo a esos que odian al mismo ser que les da asilo.

Don Juan volvió a acariciar el suelo con ternura.

—Este ser hermoso, que está vivo hasta sus últimos resquicios y comprende cada sentimiento, me dio cariño, me curó de mis dolores, y finalmente, cuando entendí todo mi cariño por él, me enseñó lo que es la libertad...

Han llegado a la explicación de los brujos, pero no tiene ninguna importancia el que la sepan. Están más solos que nunca, porque sin un cariño constante por el ser que les da asilo, la soledad es desolación.

Solamente amando a este ser espléndido se puede dar libertad al espíritu del guerrero; y la libertad es alegría, eficiencia, y abandono frente a cualquier embate del destino. Ésa es la última lección.

Siempre se deja para el último momento, para el momento de desolación suprema en el que un hombre se enfrenta a su muerte y a su soledad. Sólo entonces tiene sentido...”

Carlos Castaneda


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Psicópatas en el poder: El parásito del súper-organismo humano

27 Enero 2014 , Escrito por blackrainbow Etiquetado en #Evolución

   

Traducción por SOTT.net

He estado leyendo otro comentario devastador del autor norteamericano Chris Hedges sobre la tiranía despótica del Estado, y me dio que pensar en relación a esta popular noción de "levantarse contra" los opresores. El análisis de Hedges da en el blanco, pero siento que a su conclusión de que deberíamos "derribarlos" para escapar le falta algo importante.

[Expresiones como] "levantarnos contra nuestro opresor", "recuperar el país", y "derrocar a la clase gobernante", asumen que ellos están 'allí arriba', para empezar. Sí, es cierto que de muchas maneras ellos sí lo están. A través de la dominación de la industria, el Gobierno, los medios de comunicación, la educación y demás; ellos invariablemente influyen - incluso controlan - casi cualquier cosa material en nuestro mundo; ellos poseen la mayoría de las riquezas, trabajan en edificios muy altos, viven en suburbios elevados y, generalmente, miran hacia abajo desde su singular punto de ventaja a las masas viviendo en los barrios bajos.

Pero cuando se trata de las cosas importantes - el carácter moral, la experiencia mundana, las habilidades creativas y la inteligencia básica - ¿qué poseen realmente? Poco en realidad. De hecho, creo que podríamos considerar el caso de que, psicológicamente hablando, están realmente bastante lejos "allá abajo" en la escala de lo que se tiene y lo que no se tiene.

Así que ellos ciertamente no constituyen un ejemplo moral a seguir. Bien, entonces ¿para qué necesitamos el Estado? La teoría política estándar enseña que el Estado es el árbitro definitivo del contrato entre las personas sin el cual todo sería un caos sin ley. Dejados a la suerte de sí mismos, afirman esquizoides como Thomas Hobbes, la vida para los humanos sería "solitaria, pobre, desagradable, brutal y corta". Yo no estoy seguro. De hecho empiezo a pensar que es todo lo contrario: la vida es mayormente brutal debido al Estado.

Aunque basado en investigaciones que datan de más de 80 años, Ponerología Política de Andrew Lobaczewski es el texto clásico para entender cómo los psicópatas y sujetos con comportamientos alterados infectan la sociedad desde "arriba" hacia abajo, no menos que a través de sus demenciales teorías que revelan un desprecio apenas disimulado por la naturaleza humana. Estudios han hallado que la "intelligentsia" es generalmente mucho menos inteligente que el ciudadano promedio al que ellos 'guían'.

Un estudio, citado en el excelente libro de Robert Kirkconnell American Heart of Darkness [Oscuridad del Corazón Americano - NdT], una revisión de la historia de los Estados Unidos a través de las lentes de la Ponerología, halló que el 58% de los norteamericanos son más inteligentes que el presidente norteamericano promedio. Y en términos de carácter moral, se concluyó que la mayoría de los presidentes no tienen casi ninguno en relación al promedio nacional. No hay dudas de que hay variaciones y excepciones a las reglas a través del tiempo y el espacio, pero creo que esto sustenta la aseveración de que, en general, no necesitamos al Estado, y ciertamente no en su forma de Leviathan, la cual comienza con la presunción de que el hombre es inherentemente malo y, en consecuencia, debe confiar en el Estado para conferirle una moralidad objetiva desde su exterior.

[A propósito, pueden escuchar nuestra reciente entrevista con Kirkconnell en SOTT Talk Radio aquí.]

Estoy de acuerdo en que las generalizaciones extremas son por lo general muy simplistas; el mundo y la psicología humana son complejos, y entonces, las soluciones "finales" y "simples" han contribuido a meternos en este lío. Por supuesto algunos investigadores en particular son realmente expertos en su campo, algunos burócratas en particular son realmente buenos administradores, algunos militares son guerreros naturales, y ¡diablos!, algunos banqueros son excelentes contadores.

Todas estas funciones pueden tener (y tienen) un rol productivo en la sociedad. Pero sospecho que, en general, la importancia de las clases gobernantes de cualquier sociedad dada - y estoy incluyendo aproximadamente el 10-20% 'de arriba' aquí, aunque el porcentaje puede variar de lugar en lugar, y su impacto negativo probablemente disminuye cuanto más se desciende en la escala de poder/riqueza - está groseramente inflada, casi de la misma forma en que el mercado de valores no añade nada productivo a la economía real del trabajo y el capital - sólo distorsiona todo e interfiere con una distribución eficiente.

Mire este vídeo:

 

 

 

 

¿Bastante impresionante, no?

Note la parte donde el narrador dice:

Todo luce como si hubiera sido diseñado por un arquitecto: una mente única. Esta ciudad colosal y compleja fue creada por la voluntad colectiva de la colonia de hormigas: el súper-organismo.

Usted puede vislumbrar el súper-organismo humano trabajando de cuando en cuando. Uno de los aspectos menos difundidos del 11-S, el cual fue de hecho el evento más destacado de aquel entonces, fue la evacuación de cerca de un millón de personas de la Manhattan baja, por agua, "en una emergente red de embarcaciones de propiedad privada y pública". No fue parte de alguna maniobra del Gobierno o de la autoridad local, no fue organizada u ordenada por alguna "autoridad establecida", de hecho, no fue planificada en absoluto. Mientras en la ciudad de Nueva York el alcalde Rudy Giuliani estaba ocupado hablando con la prensa, las personas comunes en el terreno se pasaron información unos a otros, hicieron averiguaciones y entonces, espontáneamente, participaron en la toma de decisiones colectiva y se ayudaron unos a otros en calma y de una manera ordenada. Sus roles sociales y jerárquicos "establecidos" - banqueros, recolectores de basura, extranjeros, guardia del puerto, enfermeras, abobados, policías - prácticamente se fueron por el drenaje mientras que, en un acto de auto-preservación colectiva, ellos aprovecharon los verdaderos lazos que conectan a los animales sociales. Lejos de ser una respuesta masiva basada en el miedo, fue la sociedad del hombre respondiendo al caos con orden.

[NdE: Un ejemplo español de la sociedad humana comportándose como un súper-organismo para establecer el orden, pese a la actitud parasitaria de la élite, lo puedes encontrar aquí.]


Uhm, recordémoslo otra vez, ¿para qué necesitamos líderes?...

¡Es perturbador pensar que los psicópatas en el poder entonces usaron el 11-S para crear (o en cualquier caso avanzar masivamente sobre el objetivo) un Gran Hermano Global con el pretexto de que nosotros, las personas, necesitemos de ellos para que nos protejan! Pero cuando todo se reduce a eso, todos sus planes, medidas de seguridad y protocolos de seguridad son generalmente inútiles al "calor del momento". Nos protegemos a nosotros mismos, nos protegemos unos a otros. Nos adaptamos al cambio en nuestra realidad, mientras que nuestros líderes fantasean con que la realidad se amolda a sus caprichos. Y esta distinción básica se ha mantenido sustancialmente, a pesar de que la mayoría sigue siendo conscientemente inconsciente de dónde proviene realmente la amenaza terrorista...

Y por eso sostengo que, en general, la clase gobernante obstruye, retrasa, y en el peor de los casos - como pudimos observar claramente a partir del 11-S - destruyen sociedades mucho más a menudo de lo que generalmente contribuyen a su funcionamiento armonioso, el cual en su mayoría parece suceder en forma natural de acuerdo a leyes "superiores" aunque aún inconscientes. Como aquella colonia de hormigas, la humanidad funciona como un súper-organismo, y lo hace independientemente de los decretos de las élites corruptas, de sus desquiciadas y ridículas teorías científicas, de los hábitos medievales de sus demenciales ejércitos y de las codiciosas tasas usureras de los banqueros.

La sociedad, la economía, la civilización, etc, no funcionan debido a los líderes y sus subordinados, funcionan a pesar de todos ellos.

Parte del problema de "levantarse contra" la clase gobernante es que habrá algunos cuya real motivación será reemplazar a los líderes existentes y así estar en posición de tomar más para sí mismos. Los psicópatas y otros sujetos patológicos, inevitablemente, serán arrastrados por la marea debido a que, como la historia ha demostrado repetidas veces, en muy poco tiempo ellos convertirán un movimiento social o revolucionario en justamente todo lo opuesto. Pero si reconocemos que las masas han tenido todo el tiempo la creatividad, el sentido común, la ingenuidad, la auto-motivación y las habilidades que se necesitan para que de forma autónoma y natural se gobiernen como un colectivo, nos daríamos cuenta de que no necesitamos el "Estado" ni tampoco necesitamos "líderes".


¿Está todo esto realmente diseñado y dirigido por ciertas personas? ¿O forma parte de un súper-organismo único que está inteligentemente informado a pesar de estar infectado con un parásito?

Sin embargo, como están las cosas, la mayoría de la gente se apega a la ilusión de que necesitan líderes, una ilusión que las élites que creen gobernarnos están muy felices de sostener. Quizá me esté engañando a mí mismo aquí pensando que es meramente una ilusión. Al parecer muchas personas necesitan algún tipo de autoridad en sus vidas para tomar deciciones importantes en favor de la comunidad, de modo tal que pueden llevar adelante la ardua tarea de vivir sus vidas diarias. Pero el problema surge cuando algún organismo de autoridad humano se infecta con psicópatas. En esta situación tienes un parásito que permanece firmemente ligado a un anfitrión más inteligente, productivo, y vital: las masas de hombres comunes que equivocadamente dan su lealtad y respeto. En tanto sea mantenido este delicado equilibrio, donde el anfitrión permanece lo suficientemente saludable mientras que el parásito es constantemente monitoreado, como especie avanzaremos sin atravesar un catastrófico "trastorno de colapso de colonia". Existen aún guerras, esclavitud, opresión, injusticia y mucho más, pero siempre está compitiendo con - o mitigado por - la educación pública, el bienestar social, la creación de trabajo, la innovación, la expresión creativa, el compartir, el mejoramiento democrático, la sindicalización, los derechos humanos, las demandas por mejores salarios, etc. - el impulso que siempre levanta a las masas desde abajo.

Pero lo que observamos que está sucediendo por todo el mundo hoy es el peor escenario posible - el parásito destruyendo a su anfitrión, completo desbalance donde el parásito psicopático está devastando el bienestar físico, intelectual, emocional y espiritual del anfitrión. Esto está particularmente marcado en ciertos países de Occidente, aunque ningún rincón del planeta permanece inmune. Las personas están "perdiendo sus mentes" en números cada vez mayores, tanto como las abejas están abruptamente desapareciendo. El "sentido común" de la gente ordinaria, de una inteligencia superior a la de la clase gobernante, se ha ido erosionando a medida que se ha ido enfermando. Su enfermedad se manifiesta como estrés climático, el cual genera aún mas estrés en los humanos hasta que...

Bien, hasta que la pizarra sea borrada por completo y la simbiosis entre el parásito y el huésped sea restablecida, supongo. Como Lobaczewski escribió en Ponerología:

Los gérmenes no son conscientes de que serán quemados vivos o enterrados en lo profundo de la tierra junto al cuerpo humano al que le están provocado la muerte.

Todo el asunto es realmente trágico. Las élites creen están pastoreando al rebaño y conduciéndolo hacia Grandes Cosas. El rebaño está de hecho muriendo debido a que realmente no es un rebaño, sino un súper-organismo que ya no puede sostener el aluvión de incursiones psicopáticas sobre su "voluntad colectiva".

Por lo tanto, digo que intentemos algo diferente a "levantarnos y recuperar el control de las instituciones de gobierno". Olvídense de colocar nuevo personal para manejar estas instituciones: no necesitamos esas instituciones en absoluto. Más bien, antes de embarcarnos en una batalla contra el tirano, cuyos procesos mentales son tan completamente ajenos a nosotros que siempre salimos drenados y debilitados de los encuentros directos, yo digo que los ignoremos; no pretendiendo que no están allí, sino que distanciándonos interiormente de ellos y buscando exteriormente la comunión con otros que obran de manera similar a nosotros.

Sé que es difícil para la gente siquiera comenzar a considerar esta posibilidad cuando en el presente están bajo intimidación financiera o de algún otro tipo, pero lo bello de esto es que cuanto más entiendas cómo manejan el mundo los psicópatas, más te liberas de la ilusión de que ellos tiene poder sobre tí, y cuanta más libertad - de la verdadera libertad interior - obtienes, más le darás a otros seres humanos y menos a los parásitos...

Observa tu mundo, obsérvate a ti mismo, observa tu mundo, obsérvate a ti mismo...

Como Joe Baegent lo expreso: la salida es la entrada.

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Niall Bradley

Niall Bradley es editor de Sott.net desde 2009. Es tambien editor de la versión impresa de Sott.net, Dot Connector Magazine y ha aparecido como comentador de PressTV. Niall ha escrito numerosos artículos para Sott.net, en donde se focaliza en analizar las tendencias geopolíticas en el contexto del denominado cambio climático.

 

 

 

fuente:

http://es.sott.net/article/25149-Psicopatas-en-el-poder-El-parasito-del-super-organismo-humano

 

 

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Invierno nuclear, 30 años después: de Carl Sagan a Mad Max

22 Enero 2014 , Escrito por blackrainbow Etiquetado en #Asedio

Invierno Nuclear

 

Hace tres décadas el mundo vivía cautivo de un tenso juego de ajedrez, iniciado en 1947, donde la partida sólo podía dar un resultado: tablas. Unas tablas en las que el tablero, las piezas, los jugadores y los espectadores más cercanos quedarían reducidos a la nada radioactiva tras unos cuantos miles de detonaciones termonucleares a más de 15 millones de grados Celsius: la Guerra Fría acabaría con 900 millones de personas mirando al corazón del Sol, y el único consejo que se le daba a la población es que escondiera la cabeza bajo la mesa cuando llegase el Día del Juicio Atómico.

Hasta entonces, todos los escenarios del intercambio termonuclear se centraban en lo que pasaría ese día, sin que nadie prestase mucha atención al mañana porque, total, para casi todos los implicados no lo habría: qué ciudades serían destruidas, qué regiones pasarían a ser zonas de exclusión atómicas, qué refugios subterráneos podrían resistir a la devastación. Escenarios de posapocalipsis en los que sólo se tenían en cuenta la devastación inmediata y el espectro de los roentgen.

Sin embargo, desde 1980, un grupo de científicos trabajaba sobre una hipótesis no tan espectacular pero incluso más terrible: si la URSS y EE.UU. se freían mutuamente con petardos del aliento de Godzilla, ¿qué pasaría con la ceniza y el polvo que levantaría semejante rave?

Detonación nuclear Bienvenidos a la cúpula del trueno

En 1984, el gran divulgador científico Carl Sagan publicó El Frío y las Tinieblas: el Mundo tras la Guerra Nuclear, donde explicaba los resultados de varios trabajos científicos, incluyendo el de su grupo TTAPS (Robert Turco, Owen Toon, Thomas Ackerman, James Pollack y el propio Sagan): un modelo meteorológico que explicaba qué pasaría con esas cantidades de hollín y polvo, en un mundo sin bomberos. Sólo considerando la mitad del arsenal nuclear de ambas potencias, el resultado era más parecido al Ragnarok nórdico que al Apocalipsis cristiano.

Las cenizas, elevadas a la estratosfera y suspendidas allí durante años, engullirían el Sol cual lobo Fenris y la muerte se pondría del lado de los vegetarianos: sin fotosíntesis, con el planeta sumido en una nueva Edad de Hielo, adiós a las plantas y, con ellas, a más del 90% de las especies. Las consecuencias a medio plazo de una Guerra Nuclear serían una extinción masiva, similar a la que hace 65 millones de años acabó con los dinosaurios y casi todo lo demás. Turco, antes de publicar el trabajo científico, acuñó lo de Invierno Nuclear.

Sagan y los suyos no eran los únicos en defender el modelo: por el lado soviético, Vladimir Alexandrov también publicó un estudio similar – más primitivo e inexacto, según Turco, pero de igual extrapolación – en 1983. Al matemático Alexandrov le cayeron por ambas partes: se le acusó de traidor, de comprado por la CIA, de publicar lo suyo al alimón con Sagan – que, antes del libro, ya se había encargado de mover su modelo climático por revistas políticas gringas – para dar alas a los pacifistas antinucleares, esa gentuza… Para, finalmente, en la gran aportación de España a la Guerra Fría, desaparecer tras una conferencia en Madrid en 1985, sin que se haya vuelto a saber de él.

Tres minutos para el Apocalipsis

The Day After (El Día después)

El libro de Sagan inflamó aún más la paranoia nuclear. Centrémonos: son tiempos en los que un exintérprete de películas de vaqueros se sienta en el Despacho Oval, con la idea de llenar el cielo con satélites láser antimisiles; donde las fuerzas convencionales rusas se están llevando la del pulpo en Afganistán, y ambos bloques acaban de interrumpir contactos diplomáticos. La televisión norteamericana ha emitido El Día Después, de la mano del trekkie Nicholas Meyer, mostrando la devastación inmediata del Medio Oeste. Mientras, los Devo españoles, Aviador Dro, cantan a los “niños deformes montando en las motos” que apatrullarán la tierra posnuclear.

Durante el debate tras la emisión de El Día Después, Sagan – enfrentado a los secretarios de Estado Henry Kissinger y Robert McNamara – define la situación como “una habitación llena de gasolina donde dos tipos, uno con nueve mil cerillas y otro con siete mil, se preguntan quién de los dos va ganando, quién es más fuerte”. El reloj del Apocalipsis, el simbólico indicador de lo cerquita que estamos del jaque atómico, marca tres minutos para la medianoche: nunca había estado tan cerca de las uvas termonucleares desde la crisis de los misiles cubanos de 1962.

Eso sí, los modelos TTAPS y Alexandrov van calando; los rusos hasta utilizan sus propios estudios para convencer, precisamente a Castro, de que una guerra atómica es mala idea, incluso para una isla caribeña no-tan-alejada del movidón. Y ambos países se planten cambiar sus tácticas para que los bombardeos no incinerasen todo causando el cambio estacional: destrucción masiva sí, pero dentro de un orden. Mientras, el invierno nuclear se abre paso en la ficción, a manos de un equívoco de importación

Primavera Nuclear: antes, todo esto era Australia

Mad Max 2

El mayor hijo de la ficción posnuclear es el Páramo (o Yermo), un lugar ficticio que representa a todo el planeta reducido a una orografía mitad Almería mitad Soria: un desierto lúgubre donde quedan cuatro gatos y menos humanos, y bandas de macarras motorizados imponen la ley del más fuerte. Tras el invierno nuclear no hay plantas, ni agua, ni gasolina, pero sí antihéroes con chupa de cuero dispuestos a impartir justicia.

El problema es que Mad Max (George Miller, 1979) nunca fue una peli sobre la primavera nuclear, sino sobre la crisis del petróleo de 1973. Para Miller y el joven Mel Gibson, la civilización no necesitaba de bombas atómicas para irse a hacer puñetas, sino que bastaba con la ausencia de gasofa para sacar el dominguero interior del inconsciente colectivo. Lo que pasa es que los paisajes australianos de la película – ausentes de vida vegetal, de animales, de grandes ciudades, pero repletos de cazurros ultraviolentos – fueron asimilados por el público continental como el resultado de una guerra atómica: un poco lo opuesto a lo que ha supuesto El Señor de los Anillos para Nueva Zelanda.

Miller, por supuesto, abrazó el concepto para las secuelas porque para qué hacerle ascos a la taquilla, desarrollando el subgénero y abriendo las puertas a una sartenada de xploitations que demostraba que, tras el invierno nuclear, todo lo que nos esperaba era el mundo de Conan. Ya fuera con los robots de Terminator (James Cameron, 1984) a la cabeza – todos los hombres del mañana viviendo bajo tierra sin un rayo de sol – o mezclándolo con el kung fu más desmadrado (el de El Puño de la Estrella del Norte, un manga que ponía a Bruce Lee vestido de Gibson en mitad del Páramo).

Paranoia Rol

Durante una década y media, mientras la URSS se desmoronaba y la caída del Muro alejaba el fantasma nuclear, casi toda la ficción futurista tenía que pasar por el filtro atómico. El cómic europeo se llenaba de ruinas-vertedero tipo Wall-E en las que clones mutantes libraban guerras infinitas (Rogue Trooper, con su hermano de editorial Juez Dredd observando el Páramo desde las murallas de Megacity One).

Hasta el otro Miller, Frank, planteaba una bomba atómica concebida para crear ella sola un invierno nuclear en Batman: El Regreso del Señor de la Noche (1986). Incluso a la pobre Ursula K. Le Guin su editor le puso una seta atómica y una solapa invernal en El Eterno Regreso a Casa (1985), sólo porque hablaba de un futuro desolado habitado por mutantes, a pesar de que la escritora declaró que aquello no tenía nada que ver con el tema.

El efecto sobre el ocio fue todavía mayor, tanto en los juegos de rol tradicionales como en los videojuegos. El peso del Páramo, posatómico o no, marcó varios manuales de reglas, extendiéndose incluso al universo de Dragones y Mazmorras (Dark Sun, uno de sus mundos, no dejaba de ser la versión Fantasy de la primavera nuclear).

Mención aparte merece Greg Costikyan: escribió el negrísimo y cachondo Paranoia, donde una IA enloquecida gobernaba a los supervivientes del invierno nuclear, así como un juego muy breve homónimo de la estación atómica, que ilustra muy bien el alcance de lo descrito por Sagan.

Fallout 3

En videojuegos tenemos cientos de ejemplos, desde el seminal Wasteland de 1988 (literalmente: Páramo). El título de Brian Fargo, que tiene una secuela en camino financiada por Kickstarter, tendría una descendencia considerada entre lo mejorcito de la cultura interactiva: la saga Fallout (1997, 1998) de Interplay, continuada hoy por Bethesda, y en la que han pasado varios siglos desde que el invierno nuclear cubriera la tierra en algún momento de los años 50. Nuestro periplo como supervivientes de un búnker subterráneo descubriendo cómo se ha reiniciado el planeta sigue tan fresco como el primer día.

El invierno puede verse a través de las lentes de una máscara antigas en los pegatiros Metro 2033 (2010) y su secuela, basados en las novelas de Dimitri Glukhovsky, donde las salidas al exterior del gran búnker que es el metro de Moscú – así se construyó en la vida real – suponen la muerte en pocos minutos.

A la inversa, el último gran juego posapocalíptico, The Last of Us, presenta un mundo engullido por las plantas, donde el gran enemigo es una infección de hongos – que, curiosamente, serían la única fuente de sustento en un invierno nuclear -. Lo metemos aquí porque se inspira bastante en La Carretera, (Cormac McCarthy, 2006), el libro que mejor ha representado hasta la fecha (junto con la película) lo que supondría vivir en el apogeo de los años sin sol.

Un Invierno menos crudo

La Carretera

En La Carretera nunca se hace referencia directa a qué catástrofe ha destrozado la biosfera, pero sólo existen tres posibilidades: invierno nuclear, volcánico o de impacto de asteroide. Los dos últimos son capaces ellos solos de mandarnos al cuerno a pesar de que no haya una guerra atómica (de hecho, el último es el mayor sospechoso de la desaparición de los dinosaurios). Se cree que un invierno volcánico redujo bastante la población humana hace 73.000 años, y la última vez que tuvimos algo parecido fue en 1816: el Año sin Verano, cuando el Tambora creó un escenario gótico de luces cetrinas y bajas temperaturas. Tan gótico, que fue el año en el que se parieron Frankenstein y El Vampiro de Polidori, antecesor directo del Drácula de Stoker.

Actualmente, los modelos de invierno nuclear se han revisado para menos, aunque aún serían catastróficos: un intercambio entre India y Pakistán, los dos países más capaces de fundirse a martillazo radioactivo el día que se les crucen los cables, bastaría para sumir al resto del mundo en un añito de invierno perpetuo, cepillándose nuestro sistema agrícola y hundiendo al planeta en una hambruna que ríete tú de la irlandesa. ¿Cuándo podría pasar algo así? Mañana.

 

 

fuente: http://www.xataka.com/otros/invierno-nuclear-30-anos-despues-de-carl-sagan-a-mad-max

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2014 Hola!

22 Enero 2014 , Escrito por blackrainbow Etiquetado en #Lado activo

señoras y señores estamos flotando en el espacio!!!

 

llega 2014, si si, y eso que el  mundo iba a terminar en 2012 y bla bla bla bla bla bla bla... pues aqui voy, esto es lo primero que he encontrado este año, que aproveche a quién lea esto...

 

 

 

 

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